El escritor peruano Jorge Mario Pedro Vargas Llosa, más conocido como Vargas Llosa, hace una revolución planetaria dejó de existir. Resultando muy lamentable para sus adeptos, y no tanto para sus detractores. Nacido en Arequipa, Perú, es quien nos representa, ya que, al ganar el Premio Nobel de Literatura en 2010, nos puso en la vitrina del mundo.
Este año nuestro escritor arequipeño habría cumplido 90
años de edad. Y al recordarlo nos viene a la mente muchas de sus obras
literarias, tales como ‘La ciudad y los perros’, ‘El sueño del celta’,
‘La guerra del fin del mundo’, ‘La fiesta del chivo’, ‘Los
jefes’, ‘Los cachorros’, etc. Y a propósito de la primera obra
mencionada, que publicó en 1963, pues fue llevada al cine en 1985.
Fue en aquel año que se hizo más popular su libro ‘La
ciudad y los perros’, puesto que fue filmada y dirigida por el cineasta
peruano, Francisco Lombardi, y fue como una catapulta para los actores Juan
Manuel Ochoa (el Jaguar), Pablo Serra (el Poeta), Eduardo
Adrianzén (el Esclavo), Gustavo Bueno (el teniente Gamboa), entre
otros.
Sin embargo, Vargas Llosa tuvo desde infante una
atmósfera difícil con su padre, y este último pensó que colocándolo en el
colegio militar Leoncio Prado, pues que se le quitara su inclinación literaria,
pero al final fue todo lo contrario, ya que, gracias a dicha experiencia, fue
que ideó plasmar aquella vivencia a su libro mencionado.
Además, el autor de ‘Pantaleón y las visitadoras’,
no se limitó solo a ser escritor, sino que tuvo la oportunidad de protagonizar
papeles actorales precisamente de las obras teatrales que hilvanó. Es decir,
que pudo “vivir” el rol de aquellos personajes que había creado y que nunca
pensó en interpretar.
Cabe señalar que Vargas Llosa tuvo, como recordamos,
una intervención en la política. Postuló a la presidencia del Perú en el
año 1990, siendo derrotado por un Alberto Fujimori (en ese
entonces poco conocido), pero que nadie pensaba lo que pasaría el país con su
cetro en las manos. Y fue que Mario se inspiró en aquella experiencia para
escribir su libro ‘El pez en el agua’.
Hoy lo recuerdan no solo sus familiares y seguidores,
sino también escritores nóveles que han seguido sus pasos, que han asimilado
sus técnicas narrativas, como los “vasos comunicantes”. De estar vivo
nuestro compatriota, de seguro que habría seguido creando libros, tal y como lo
expresó una vez, en que dijo: “A mí la muerte me va a encontrar escribiendo”.
Juan Mujica









