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miércoles, 26 de julio de 2023

Entre Quijotes (poema)

 


Si llegase el gran hidalgo,

buscaría su revancha,

con rocín y gran galgo,

Lima sería La Mancha.

 

Lo primero que él haría,

encontrar su Dulcinea,

y en las plazas gritaría,

todo lo que planea.

 

El novelesco cabalgante,

de yelmo y armadura,

al galope de Rocinante,

crearía su aventura.

 

En la casa del alcalde,

pediría lo nombren caballero,

esta vez sería en balde,

perseguido en patrullero.

 

Montado en mi corcel,

rastrearía a Don Quijote,

volviéndome un doncel,

no habría a quien derrote.

 

A falta de enemigos,

de su mente sacaría,

atacar a mendigos,

que luego mataría.

 

Entraría en el Congreso,

protestando fervoroso,

alegatos sin progreso,

recitante clamoroso.

 

Luego ya en palacio,

con locura extremada,

lucharía cual reacio,

al rescate de su amada.

 

Ya en lecho de muerte,

sintiendo su decadencia,

me desearía gran suerte,

en motín a presidencia.


Esgrimista

miércoles, 20 de octubre de 2021

Micro-relato 15: Tres elementos: Gárgolas, molinos de viento, armadura


Por mucho tiempo las gárgolas han estado como guardianes en las cimas de inmuebles, que parecían acariciar el cielo. Sin embargo, pocos son los conocedores de la misión de aquellas estatuas, que tan solo en algunos casos se sabe que se llaman gárgolas. Y un buen día, o mejor dicho, un mal día. Un gran grupo de personas "desfilaba" en las cercanías. Por lo que todos aquellos monumentos de piedra, divisaron la marcha y se pusieron en alerta. Al parecer se trataba de un grupo de orates, los cuales, mismo don Quijote, estaban decididos a batallar con lo que sería para ellos sus "molinos de viento". Era gente enloquecida, sin ningún propósito de personas cuerdas. Representaban una amenaza para los transeúntes en general que circulaban por ahí, aquel 29 de febrero. No obstante, uno de ellos como obedeciendo a sus ideas fantasiosas, se colocó una armadura y a falta de caballo montó una moto, con la cual se endilgó hacia aquel edificio donde se encontraban las gárgolas, y el resultado fue que se estrelló vertiginosamente y como no llevaba casco, murió en el acto. No obstante, eso no detuvo a las demás personas de estos locos de remate. Y uno de ellos, le quitó su bicicleta a un chico, y sin importarle sus quejas y gritos, se abalanzó y como era de esperarse, se estrelló, y como tampoco llevaba casco, murió a los segundos del gran impacto. Quedó uno de los valientes, pero no era una persona común. Se trataba de un danzante de tijeras, con todo y su traje. Por lo cual, en vez de enfrentarse a aquellos edificios, y según ellos a las gárgolas, se puso a danzar en medio de la pista, como queriendo de repente invocar a los "apus", y destruir a aquellos "molinos de viento". No obstante, cansados de ver dicho espectáculo, dos de las gárgolas retomaron su motricidad y se le fueron en picada. Uno de ellos lo cogió con su gran garra de un brazo, y la otra lo sujetó de una pierna. Luego de lo cual, ambas gárgolas elevaron el vuelo y cada vez más se elevaban y se elevaban. Hasta que sin remordimiento alguno lo soltaron y lo dejaron caer. Sin embargo, haciendo una "vuelta de tuerca", no cayó y murió en el acto, sino que cayó en una piscina inflable y llena de agua. Y aunque parezca mentira, en ese momento recuperó la cordura. Y luego de ver sus entornos se preguntó:

-¿Qué hago aquí? ¿Y por qué estoy en esta piscina?

Por su parte, los demás locos se quedaron atónitos por haber sobrevivido en primer lugar, y también por ya no tener sus ansias de batallar contra las gárgolas, que las consideraban como sus "molinos de viento". No obstante, viendo las gárgolas lo que había pasado con el tercero. Se pusieron de acuerdo y retomaron su motricidad, luego de lo cual se fueron en picada para hacerles lo mismo a los demás orates. No obstante, como recordaremos que las gárgolas se vuelven de nuevo de piedra al salir el sol. Pues que como se trataba de un gran grupo de gente retorcida, para su mala suerte a muchos de ellos les cayó el amanecer, y no solo las gárgolas se petrificaron. Sino que muchos de aquellos locos se estrellaron contra el pavimento. Muriendo en el acto. Y solo para poner la "cereza en la torta". Todas esas gárgolas que quedaron, como por arte de magia se enloquecieron, y al anochecer se enrumbaron en picada y se pusieron a atacar a las personas que circulaban por las oscuras calles, y los sujetaban, y luego de elevarlos a grandes alturas los soltaban y ya no estaban las piscinas. Por lo cual, quedaban en las pistas charcos de sangre. Y eran ahora las gárgolas que buscaban a su don Quijote.


Esgrimista

miércoles, 18 de noviembre de 2020

Entre Quijotes (poema)

 


Si llegase el gran hidalgo,

buscaría su revancha,

con rocín y gran galgo,

Lima sería La Mancha.

 

Lo primero que él haría,

encontrar su Dulcinea,

y en las plazas gritaría,

todo lo que planea.

 

El novelesco cabalgante,

de yelmo y armadura,

al galope de Rocinante,

crearía su aventura.

 

En la casa del alcalde,

pediría lo nombren caballero,

esta vez sería en balde,

perseguido en patrullero.

 

Montado en mi corcel,

rastrearía a Don Quijote,

volviéndome un doncel,

no habría a quien derrote.

 

A falta de enemigos,

de su mente sacaría,

atacar a mendigos,

que luego mataría.

 

Entraría en el Congreso,

protestando fervoroso,

alegatos sin progreso,

recitante clamoroso.

 

Luego ya en palacio,

con locura extremada,

lucharía cual reacio,

al rescate de su amada.

 

Ya en lecho de muerte,

sintiendo su decadencia,

me desearía gran suerte,

en motín a presidencia.


Esgrimista

1999

 

 

lunes, 10 de abril de 2017

Entre Quijotes (poema)

Si llegase el gran hidalgo,
Buscaría su revancha,
Con rocín y fiel galgo,
Lima sería La Mancha.

Lo primero que él haría,
Encontrar su Dulcinea,
Y en las plazas gritaría,
Todo lo que planea.

El novelesco cabalgante,
De yelmo y armadura,
Al galope de Rocinante,
Crearía su aventura.

En la casa del alcalde,
Pediría lo nombren caballero,
Esta vez sería en balde,
Perseguido en patrullero.

Montado en mi corcel,
Rastrearía a Don Quijote,
Volviéndome un doncel,
No habría a quien derrote.

A falta de enemigos,
De su mente sacaría,
Atacar a mendigos,
Que luego mataría.

Entraría en el Congreso,
Protestando fervoroso,
Alegatos sin progreso,
Recitante clamoroso.

Luego ya en Palacio,
Con locura extremada,
Lucharía cual reacio,
Al rescate de su amada.

Ya en lecho de muerte,
Sintiendo su decadencia,
Me desearía gran suerte,

En motín a presidencia.


Juan Mujica

viernes, 10 de junio de 2016

Más de 400 años y Don Quijote sigue encandilando nuestros anaqueles

Cómo no recordar la pintoresca novela de Miguel de Cervantes Saavedra, como es El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. Toda una joya de la literatura universal.

Cabe resaltar que la primera parte de la mencionada novela, fue escrita iniciando el año 1605. Y posteriormente, pero en el mismo año, vio la luz la segunda parte.



Lo primero que recordamos es a un caballero montado en su Rocinante, el cual recorre al garete, y acompañado de su leal escudero, Sancho Panza, el cual según recuerdo tenía la mente llena de refranes.

Es pues, Sancho, quien trata de disuadir a su caballero que aquellos “gigantes” que él veía no eran tales, sino que tan solo eran unos molinos de viento.



Además don Quijote se pasa gran parte de la novela en busca de su amada Dulcinea del Toboso, y se dice que este caballero estaba con un grave cuadro de locura, y ello fue a causa de un exceso de lectura de libros de caballería.

No obstante, según cuenta la novela, don Quijote estando ya en las postrimerías de su existencia, recupera la razón.



Se dice que esta obra es la primera novela moderna y la primera polifónica, y que además repercutió en las posteriores obras de los escritores de Europa.




Por tanto, esta novela clásica es y seguirá siendo una de las producciones literarias de diversos públicos. Ya sea estudiantes, escritores, lectores, literatos, etc. Y no puede faltar en nuestros anaqueles. No como adorno, sino entrando y saliendo con toda la pasión y con todo el placer de leer una obra cumbre del habla hispana.


Juan Mujica

PD: Si te gustó este artículo, por favor clickea en la parte superior. Gracias.

viernes, 22 de abril de 2016

Entre Quijotes


Juan Mujica


Si llegase el gran hidalgo,
Buscaría su revancha,
Con rocín y fiel galgo,
Lima sería La Mancha.

Lo primero que él haría,
Encontrar su Dulcinea,
Y en las plazas gritaría,
Todo lo que planea.

El novelesco cabalgante,
De yelmo y armadura,
Al galope de Rocinante,
Crearía su aventura.

En la casa del alcalde,
Pediría lo nombren caballero,
Esta vez sería en balde,
Perseguido en patrullero.

Montado en mi corcel,
Rastrearía a Don Quijote,
Volviéndome un doncel,
No habría a quien derrote.

A falta de enemigos,
De su mente sacaría,
Atacar a mendigos,
Que luego mataría.

Entraría en el Congreso,
Protestando fervoroso,
Alegatos sin progreso,
Recitante clamoroso.

Luego ya en Palacio,
Con locura extremada,
Lucharía cual reacio,
Al rescate de su amada.

Ya en lecho de muerte,
Sintiendo su decadencia,
Me desearía gran suerte,
En motín a presidencia.

viernes, 3 de agosto de 2012

Entre Quijotes


Juan Mujica

Si llegase el gran hidalgo,
Buscaría su revancha,
Con rocín y fiel galgo,
Lima sería La Mancha.

Lo primero que él haría,
Encontrar su Dulcinea,
Y en las plazas gritaría,
Todo lo que planea.

El novelesco cabalgante,
De yelmo y armadura,
Al galope de Rocinante,
Crearía su aventura.

En la casa del alcalde,
Pediría lo nombren caballero,
Esta vez sería en balde,
Perseguido en patrullero.

Montado en mi corcel,
Rastrearía a Don Quijote,
Volviéndome un doncel,
No habría a quien derrote.

A falta de enemigos,
De su mente sacaría,
Atacar a mendigos,
Que luego mataría.

Entraría en el Congreso,
Protestando fervoroso,
Alegatos sin progreso,
Recitante clamoroso.

Luego ya en Palacio,
Con locura extremada,
Lucharía cual reacio,
Al rescate de su amada.

Ya en lecho de muerte,
Sintiendo su decadencia,
Me desearía gran suerte,
En motín a presidencia.

martes, 20 de septiembre de 2011

Los hermanos Ayar vs Los hijos del Quijote

Juan Mujica

Hace muchas lunas sucedió lo inimaginable entre las leyendas populares. Algo que realmente desconcertó a sus descendientes. Desde las páginas de los libros antiguos de literatura brotaron por un lado los hermanos Ayar, y también los hijos de Don Quijote. Estos dos grupos por razones históricas no se veían con buenos ojos. Así que decidieron declararse la guerra. ¿Qué humano habría creído que personajes literarios terminaran por retarse a ultranza? Sin embargo, ahora se preparaban para el gran ataque.

      De entre los hermanos Ayar figuran Ayar Cachi, Ayar Uchu, Ayar Auca y Ayar Manco, quienes conformaron, según la mitología incaica, los cuatro personajes que iban a fundar el Cusco. No obstante, en sus tiempos sólo había 30 casas con sus respectivos Ayllus. Y cada uno de los personajes nombrados tenía una esposa y/o mujer. El primero tenía a Mama Huaco, el segundo estaba comprometido con Mama Ipacura, el tercero tenía por mujer a Mama Raua, y el cuarto estaba con Mama Ocllo. Salieron del cerro Tambotoco, donde había tres cuevas. Una de ellas era Pacaritambo (Posada del Amanecer), pero este relato sucede antes que se fundara el Cusco. Y justamente de otro libro antiguo brotan los hijos del Quijote: Anselmo, Buenaventura, Clemente y Eufrasio. Cuatro personajes que heredaron las destrezas de caballería, el talante de su padre, pero también su locura. Los dos grupos se preparaban para hacer frente al enemigo. Parecía como el Yawar Fiesta, en que el cóndor y el toro se enfrentan en una cruel pelea por la supervivencia. Sólo que el ave está atada al lomo del cuadrúpedo, y le da de picotazos hasta que el toro sucumbe ante la pérdida de sangre y muere. Sin embargo, en esta ocasión los hijos del Quijote no van a estar atados, sino que será una pelea justa ante sus oponentes, los hermanos Ayar. Según el ‘protocolo’ bélico se reunirían en el majestuoso Machu Picchu, pero Ayar Manco pidió alejarse un poco para no dañar el patrimonio histórico y maravilla del mundo. Los hermanos De la Mancha aceptaron su petición y se distanció la gresca algunos kilómetros de ahí. Por su parte, los hermanos Ayar contaban con hondas, cuchillos, arcos y flechas, machetes, macanas y hasta huaybintos (boleadoras). A su alrededor el oxígeno de los andes se introduce en sus pulmones vernaculares. Y se dan cuenta que la dirección del viento los favorece. Vestidos de trajes ancestrales y con una mascaypacha sobre sus cabezas, estaban listos para la batalla. De otro lado, los hermanos De la Mancha estaban armados con arcabuces, lanzas y hasta espadas. Y se da inicio al enfrentamiento con un sonoro grito:
      -¡¡¡Awqanakuy!!! –vocifera Ayar Manco indicando que se inicie la guerra.

      Ambos bandos se empiezan a aproximar, pero tienen a los árboles como escudos. Y como los hermanos Ayar tienen arcos y flechas, les es más fácil dar en el blanco a distancia. Sin embargo, los hijos del Quijote no están dispuestos a morir tan fácilmente. Así que utilizan un medio versátil para llegar a velocidad ante el enemigo: sus caballos pura sangre. Eufrasio y Clemente galopan en sus equinos sosteniendo sus lanzas. Corren hacia donde están los hermanos Ayar, pero son infelizmente flechados por Ayar Auca y Ayar Cachi. Al caer estos dos españoles, sus caballos se dan a la fuga. Y yacen ahí tirados retorciéndose de dolor y en plena agonía, ya que los indios cuando lanzan sus flechas apuntan hacia el corazón. Habiendo visto derrotados a sus hermanos, los De la Mancha ya no quieren exponerse ante los flechazos. Así que utilizan su arma secreta: el cañón. Sin perder la euforia lanzan cañonazos hacia sus enemigos. Uno de esos proyectiles despedaza a Ayar Cachi, y el siguiente perfora el pecho de Ayar Auca. Los dos hermanos Ayar que quedan, entre el deseo de venganza y el dolor por la pérdida de sus hermanos, piden a Apu Kontiki Wiracocha que los ayude a vencer a los españoles. De pronto, el cielo se torna opaco y las nubes cubren el sol. Parecía el anochecer, por lo que Anselmo y Buenaventura se preocupan y no entienden como se oscureció el día. De pronto, un estruendoso sonido ocurre en el firmamento. Wiracocha lanza sus illapas (rayos) sobre los cañones de los De la Mancha y los despedaza. Una vez sin este arsenal, Ayar Manco y Ayar Uchu deciden combatir cuerpo a cuerpo con el enemigo. El primero sale con su macana y el segundo vuela con sus alas. Se ve a un Anselmo admirado por apreciar a un indio volador, mientras que Buenaventura sube a su caballo y al ver al indio con su macana, lo subestima y baja del corcel. Desenfunda su espada y se aproxima a toda prisa a su encuentro. Mientras Ayar Uchu cae encima de Anselmo acuchillándolo seis veces por todo el dorso. Sucumbido ante la muerte, cae el español y sólo queda Buenaventura. Sin embargo, el dios vernacular luego de haber dado el poder de volar a Ayar Uchu al posarse en tierra queda convertido en piedra. Entonces, la guerra queda reducida uno a uno, que era Ayar Manco contra Buenaventura De la Mancha. A la distancia el indígena mide los movimientos del peninsular. Se miran fijamente a los ojos, tratando de no pestañear. Y Ayar Manco corre raudo hacia Buenaventura. El primero portaba una macana y el segundo su espada. La inevitable colisión termina con una macana cortada en dos. Por lo que el indio saca su cuchillo y se lo lanza al español en el pecho. Sin embargo, la armadura que lleva puesta lo salva de las garras de la muerte. Desarmado Ayar Manco, carga una piedra y se la lanza a Buenaventura, pero éste la esquiva, y sin más miramientos le clava la espada en el cuello. Dándole muerte en el acto. Sin embargo, de entre las cuatro esposas de los hermanos Ayar, quienes habían estado observando la lucha cruenta, Mama Huaco no resiste el dolor, toma su huaybinto y lo lanza con fuerza hacia Buenaventura que incluso se carcajea por la visión que tenía de las mujeres indias. Sin embargo, las boleadoras que cortan el aire en su desplazamiento, llegan hasta el último De la Mancha que estaba en pie, y justo le da en el cuello, lo asfixia y muere. Finalizando la guerra entre los indios y los españoles, cual cóndor que termina de picotear al toro que habíamos mencionado. Posteriormente, Mama Huaco funda el Cusco y conjuntamente con las otras viudas, se encargan de erigir un gran imperio. Teniendo como líderes a los Incas. Y esa semilla se procreó hasta convertirse en el Tawantinsuyo, que llegó a expandir Pachacutec (el que cambia el mundo), en un gran territorio que nos heredaron nuestros antepasados. Y la leyenda de los hermanos Ayar voló como el viento y se inmortalizó como cada una de las rocas del Machu Picchu.