Mostrando entradas con la etiqueta morfeo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta morfeo. Mostrar todas las entradas

miércoles, 18 de agosto de 2021

Los sueños y su importancia


Todos empezamos el día luego de haber descansado. Y por supuesto, que hay veces en que soñamos. Ya es algo habitual. Sin dejar de lado que siguen siendo un misterio. Cuando soñamos, nuestra imaginación, recuerdos y conciencia están sueltos.


Muchas veces los ignoramos. Otras veces solo recordamos el final, y otras veces, las olvidamos en cuanto despertamos. Se dice que cada noche soñamos con seis. Y de un largo tiempo a esta parte, los sueños nos sirven y nos seguirán sirviendo como señales de nuestra conciencia, sobre algo que estamos haciendo bien o mal.


Cada elemento con que soñamos significa algo. En Internet existen páginas web en que podemos ingresar y buscar el elemento que hemos soñado. Para muchos les sonará una tontería y una pérdida de tiempo. No obstante, otras veces soñamos con seres queridos. Algunos que todavía viven, pero también con otros que ya no están entre nosotros.


Pienso que cuando soñamos con seres queridos, en realidad soñamos con ángeles que nos avisan sobre algún peligro o premonición. Y dichos ángeles toman en los sueños las formas de nuestros seres queridos.


Desde José y sus hermanos, pasando por el padre del psicoanálisis, Sigmund Freud, me imagino que habrán personas que se dedican al estudio de los sueños. Y es tanta la acogida que tienen los oníricos sucesos, que incluso en la mitología existe un personaje que de solo nombrar su nombre lo recordamos, sobre todo en las noches antes de acostarnos. Cuando las personas se dicen: "Que caigas en los brazos de Morfeo".


Esgrimista



sábado, 23 de noviembre de 2013

Anacronías y Letras



Juan Mujica

Los pájaros de plata revolotean por los cielos,
libres en su andar y cruzando las fronteras
de las castas disímiles. Nadie las detiene
solo vuelan por las nubes, surcando el espacio
y observando el horizonte incierto
de nuestra ingente ciudad.

Pletóricos cantares escucho por doquier,
melodías y alabanzas percibo en los alrededores,
mi corazón late desesperado, busco a los autores
de la batahola, pero no veo a nadie,
caigo en el agujero de la angustia, grito
pero no me escuchan, y mientras espero
muere el día.

Las corrientes de los ríos,
llevan por su cauce alegría y felicidad,
la mismísima dicha está dispersa,
en sus aguas, pero pocos pueden entrar.

Algunos tratan de tirarse pero no llegan,
otros ni siquiera ven  el río. y los que
tuvieron la suerte de entrar, nadan
sonrientes en su gloria, sin preocupaciones
ni temores. El nombre de los ríos es fortuna.

Mil alegorías sobre la muerte me estremecen,
realmente me hiela los huesos, hasta el
punto de la desesperación. Miro hacia atrás
y veo una multitud que me grita:
¡Ya falta poco!, no me importa lo que ellos piensen,
el júbilo de mis experiencias anteriores
es lo que me mantiene animado.

Danzarines pintorescos cruzan la ciudad,
llevando entretenimiento a la muchedumbre.
El cielo está descubierto, los árboles cantan,
las piedras se ríen de nosotros.
Nadie conoce el desenlace del día,
todos nos movemos por inercia,
el fantasmagórico silencio nos acorrala,
tratamos de escapar, pero no podemos,
la penumbra se acerca, nos encadena,
aprisionándonos hasta el amanecer.

Morfeo me tiene aprisionado en su mazmorra,
trato de escapar, pero no puedo.
Los cuervos vuelan encima de mí,
oníricamente; los dragones púrpura me persiguen
y ya casi me alcanzan,
lanzando su fuego infernal.
La esperanza pierde vigencia,
el destino cambia de sendero,
y me conduce hacia un bosque tenebroso,
donde la buena suerte no existe.