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martes, 6 de abril de 2021

El plato frío (cuento)


 

En un futuro tiempo a esta parte, hubo personajes extraterrestres que vieron un buen negocio inaugurando un restaurante en la luna, es decir, en Selene (nuestro satélite natural). En un principio todo iba a pedir de boca. Puesto que el turismo espacial se había incrementado.

-¿Qué pasó con mis tallarines vivos? -reclamaba uno de los clientes que se estaba desesperando ante la lentitud de su pedido.

-Oiga, joven, llevo esperando media hora y no me traen mis sesos de tiburón -decía otro comensal, ante la tardanza de su peculiar platillo.

         No obstante, aquel restaurante con sus integrantes selenitas, a pesar de todo podían seguir con su rutina y su comida “pintoresca”. Este negocio llamado “Traga de todo”, tenía entre sus clientes, personas que acudían con malas intenciones. Por tanto, que unos bravucones que vieron en aquel negocio una “mina de oro”, conspiraron y un buen día tomaron el restaurante a la fuerza. Por tal que los trabajadores de dicho restaurante quedaron “en la calle lunar”. Y, además, según sus intenciones, remodelaron el restaurante y lo “bautizaron” como “Tragando mejor”. Y como era de esperarse el restaurante fue un éxito. Sin embargo, los selenitas que se habían quedado en la calle lunar. Idearon visitar a un restaurante de Júpiter. Específicamente en uno que quedaba en su luna Ganímedes; en primer plano para buscar empleo, pero en dicho satélite de aquel planeta, que también tenía su restaurante llamado “Lo mejor del SS” (Sistema Solar), les dijeron que no había vacantes por ahora. Por tanto, tristes los selenitas les contaron lo que había pasado en el restaurante donde laboraban. Y los del restaurante “Lo mejor del SS”, se apiadaron de lo que les habían hecho. Por tanto, les plantearon una jugarreta y así recuperar su negocio.

         Muy temprano les llegó una invitación. Un holograma en que el dueño del restaurante de Ganímedes los invitaba cordialmente a almorzar sin costo alguno. Esto último, los animó aún más. Por tanto, el jefe del restaurante “Tragando mejor” avisó a toda su gente para ir a almorzar a tan ilustre local de Ganímedes. Una vez dentro, el dueño de “Lo mejor del SS”, los invitó a tomar asiento en las diversas mesas. E incluso les entregó las cartas para que ordenasen los platillos que desearan. Todo iba a pedir de boca. No obstante, el jefe de “Lo mejor del SS”, ordenó ponerle cierta sustancia a cada uno de los platos de los “invitados”. Y cuando todo era alegría y jolgorio. Disfrutando y degustando con cierto licor enigmático. Tal como lo idearon fueron cayendo, uno a uno. Y cuando ya casi estaban agonizando, se hicieron presentes los integrantes de lo que fue “Traga de todo”, y se dieron el gusto de sonreírles y burlarse. Ante lo cual, como si fuera el toque final. Todos aquellos integrantes invasores pasaron a ser un plato más del renovado “Traga de todo”, y cuyo platillo fue llamado “La gran venganza”.


Esgrimista

jueves, 11 de junio de 2015

¿Tradición o salvajismo?

Cuántas veces hemos escuchado voces que dicen dentro de un bus: ¡Oiga, maneje bien que no somos animales! Estoy seguro que en este preciso momento ya recordaron alguna de esas ocasiones. Sin embargo, yo me pregunto, qué clase de seres humanos somos, si tenemos la idea que los animales, tan solo por ser su naturaleza animal, tienen el destino de ser tratados mal o muy mal.

Solo hace unos días vi por televisión, que en un restaurante, como parte de un atractivo turístico, lanzaron a un gato vivo dentro de una fosa de caimanes hambrientos. Y lo más espantoso es que los presentes celebraban el “espectáculo” salvaje. Y a pesar que el gato luchaba para no ser devorado por los reptiles, al final fue cogido por uno de los caimanes y luego de hacerle  el “giro de la muerte”, lo devoró a vista y paciencia de los comensales.

Salvajismos como estos se siguen dando, tanto a nivel nacional como internacional. Y solo para un dato más, escuché por la radio que un sujeto mató de 15 martillazos a un perro.

Y hablando de salvajismos, es increíble que aunque tecnológicamente estemos avanzando a pasos agigantados, lo decepcionante es lo cavernícolas que aún se ven muchos, al fomentar y/o participar en “espectáculos” ancestrales como la tauromaquia y la pelea de gallos. A pesar que existen organizaciones que deploran estos actos salvajes, todavía no se toman las medidas radicales de prohibir para siempre las corridas de toros y las peleas de gallos.

¿Qué esperan las autoridades para interdictar estas “funciones”? ¿O acaso también gozan con el sufrimiento ajeno? Y por si acaso, también está en pasarela la venta de animales, los cuales son almacenados en condiciones infrahumanas. Todos o muchos, apiñados en una misma jaula. Todo un tráfico de animales domésticos y silvestres que aún continúan impunes.


Ya es tiempo que nos quitemos las vendas de los ojos y demos un trato adecuado, y amable a todos esos animalitos que nada han hecho para ser tratados mal o muy mal.

Juan Mujica