Llegó el día y los participantes ya estábamos listos. Notando que la mayoría se había aprendido un poema de nuestro vate César Abraham Vallejo Mendoza. Recordando, que un profe una vez nos contó que la palabra 'Trilce', sería una fusión de las palabras triste y dulce.
Me aproximé al escenario y las luces no me permitían ver al público. Entonces, declamé mi poema y regresé con los demás participantes. Al final, resultó ganadora una participante, que también había recitado un poema de nuestro aedo de Santiago de Chuco. Y aunque yo tenía más mérito, porque yo mismo había hilvanado mi poema, solo me resigné pensando... "Bueno, me ganó Vallejo".
Esgrimista









