domingo, 31 de octubre de 2021

Micro-relato 25: Tres elementos: Halloween, guitarra y cajón, caramelos


-¡Lárguense mocosos malcriados! -bufaba don Gilberto, quien como una clase de Grinch, odiaba todo lo relacionado a la fiesta de Halloween.

-¡Halloween, Halloween, Halloween! -repetían una y otra vez los palomillas del barrio, quienes además no querían ir acompañados de sus padres.

En cuanto a sus disfraces eran muy variados. Había de los que se disfrazan del Hombre Araña, Batman, Superman, la Mujer Maravilla, en fin, toda una serie de disfraces, de los cuales, los más tenebrosos eran para aquellos niños lo más alucinante y lo más paja.

-Listo, que empiece la jarana -gritaba don Filiberto, quien era hermano de don Gilberto, por tanto, como imaginarán también odiaba todo lo relacionado con Halloween.

Y así, se armaba la jarana, tocando la guitarra y el cajón. Recordando a Felipe Pinglo, Lucha Reyes, Óscar Avilés, el Zambo Cavero, en fin. Toda esa mancha vernicular estaban gozando de lo lindo el Día de la Música Criolla. No obstante, como no se puede tapar el sol con un dedo, los niños no hacían caso a los gritos violentos de los que estaban gozando dicho Día de la Música Criolla.

-¡Halloween, Halloween, Halloween! -seguían gritando los palomillas del barrio, los cuales, "atacaban" en las tiendas, bodegas, restaurantes, en fin, en todos los negocios, e incluso les tocaban las puertas a sus vecinos de la tercera edad, y hubo veces que los botaban a gritos con "ajos y cebollas". Sin embargo, aquellos niños con respecto a aquella noche de brujas, con saber que se trataba de un día en que ellos se disfrazaban para pedir caramelos bastaba. Puesto que ignoraban que se trataba de una tradición de origen celta, y que todo aquello de disfrazarse como zombis y personajes que asustan, se hizo costumbre puesto que en un inicio se colocaban en las puertas calaveras, telarañas, máscaras con sangre, es decir, todo lo relativo a asustar, y de esa manera ahuyentaban a los malos espíritus, y así no entraban a sus casas, o esa era la creencia en sus inicios.

-¡Halloween, Halloween, Halloween! -volvían a pedir los palomillas del barrio. 

No obstante, uno de los jaraneros, idearon hacerles una broma a todos aquellos niños, y que ya no vuelvan a interrumpir su fiesta de música criolla. Y fue entonces, que cuando estaban pidiendo los dulces, les dieron los caramelos, y algunos niños se sorprendieron por aquel cambio de conducta hacia ellos.

-¡Bum, bum, bum! -sonaban los estallidos provenientes de los caramelos explosivos, cuya broma tuvieron que lamentar, ya que muchos de aquellos niños tuvieron que llevarlos de emergencia a los hospitales. 

Fue entonces que los niños que quedaron ilesos, decidieron vengarse de todos aquellos "aguafiestas", como ellos los llamaban. Por lo cual, juntaron las cajas de cerveza con sus respectivas botellas. Y como pasó en viceversa, aquellos jaraneros se extrañaron de la actitud de los palomillas del barrio. Así que les llevaron cajas y cajas, con la supuesta cerveza.

-¡Salud, salud, salud! -entonaron todos ellos, levantando sus jarros y empinando sus codos.

Y todo iba bien, hasta que empezaron las secuelas de la venganza. Y uno a uno empezaron a ir al baño, pero como el baño ya estaba ocupado, tuvieron que caminar a paso ligero, y sintiendo que "bajaban de peso". Algunos llegaban a sus casas "enteros", pero, la mayoría llegó con un bulto en sus trusas. Y fue así que los niños lo que habían hecho fue adulterar las cervezas con un fuerte laxante y los adultos mayores, tuvieron que pasar lo que quedaba de la noche en cama y con los cuidados de sus familias. No obstante, para los niños que quedaron incólumes, continuaron con su entonación:

-¡Halloween, Halloween, Halloween!

Y seguiría con esta historia, pero están tocando mi puerta, y como sé que son aquellos palomillas del barrio, voy a atenderlos, pero en esta ocasión les regalaré unos caramelos explosivos y una calabaza bomba.


Esgrimista 

 

sábado, 30 de octubre de 2021

Micro-relato 24: Tres elementos: Brújula, copa de vino, monte Everest


-Capitán, la brújula indica que vamos hacia el norte -expresó uno de los marinos, como quien se siente Rodrigo de Triana.

-Muy bien, mantengamos el curso -replicó el capitán Nantes-. No dejen de informarme la situación en que emprendemos.

-(Todos) Sí, capitán.

No obstante, como todo iba por viento en popa, el mismo capitán se le antojó brindar con una copa de vino. 

-Salud, tripulación -dijo y luego degustó su copa.

-(Todos) ¡Salud, capitán!

Sin embargo, como esto no es un cuento de hadas, mientras los marinos y Nantes estaban "catando" sus copas. De pronto, fueron atacados por huracanes, relámpagos, tiburones blancos e incluso una de las partes de la embarcación se rompió y empezó a entrar el agua (mismo Titánic). 

-Pronto, marinos, llamen a la base y comuniquen que estamos en peligro -dijo el capitán tratando de no entrar en pánico.

-Señor, los controles están dañados y no nos podemos comunicar -contestó uno de los marinos.

-Muy bien, muy bien, conservemos la calma, esto es algo inusual, pero ya pasará -decía Nantes, pero ni él se creía sus palabras de aliento.

Fue entonces que fueron "cautivados" por un super huracán, el cual los llevó por los aires. Ya imaginarán un barco entero volando y dando vueltas y más vueltas. Hasta que por fin, dicho huracán que se llamaba Medusa, los dejó en la cima de una montaña. Y al detenerse, todos pensaban que estaban fuera de peligro; sin embargo, al salir de aquella embarcación, motivó el consuelo de todos. No obstante, al mirar el horizonte, veían un precipicio. Estaban viendo que había un abismo. Y fue entonces que uno de los marinos expresó:

-Capitán, los controles han vuelto a funcionar, pero dicen y registran algo muy extraño.

-¿Qué dicen los controles, marino?

-Dicen que estamos a 8,848 metros sobre el nivel del mar.

-¿Ah, sí? Pero qué demonios hay a más de 8,000 metros.

-Señor, ha sido un milagro seguir vivos. Puesto que dicho huracán, nos ha "expectorado" hasta estas alturas.

Y cuándo se preparaban para colocar un cartel que decía que dicha tripulación fue una de las primeras que llegaron hasta la cima del monte Everest. Vieron otro cartelón que decía:

"Yo llegué antes que ustedes. Atentamente, huracán Medusa".


Esgrimista 

viernes, 29 de octubre de 2021

Micro-relato 23: Tres elementos: Pipa de la paz, viaje a Andrómeda, cumpleaños


-Como les digo jóvenes, nosotros con aquel país ya "fumamos la pipa de la paz". Es decir, que hemos solucionado nuestras diferencias. Y como podrán imaginar, eso no es nada fácil para ningún país, y actualmente menos -les decía un profesor, al que llamaban Charles Xavier, como el de los Hombres X.

-Profesor, ¿quiere decir que las guerras siempre toman tiempo en quedar en paz? -expresó uno de los alumnos que le decían Guepardo, por el parecido peinado de aquella película mencionada.

-Es decir, ¿que no hay persona o humano en esta galaxia, que no pueda vivir en paz con sus análogos fronterizos -preguntó al profesor, motivando la mirada hacia atrás por parte de sus compañeros, los cuales le decían Tormenta, por que por alguna razón se tiñó el cabello de blanco y alborotado.

-Bueno, bueno, qué les puedo decir. Nuestra exploración en el espacio, aunque viéndolo a grosso modo, diríamos que hemos avanzado mucho, pero usando la lógica de Sócrates, aunque hayamos descubierto una buena cantidad de análisis, pues que ahora nos parece que sabemos menos, qué paradoja, como decía aquel filósofo griego.

-Profesor, ¿qué se sabe sobre galaxias cercanas a la Vía Láctea? -preguntó Guepardo-. Motivando también que una "ola de miradas" voltee a mirarlo.

-Bueno, bueno, la galaxia más próxima es la llamada Andrómeda, pero del mismo modo, es poco lo que se sabe de ella -explicaba el profesor X-. E incluso se dice que llegará el tiempo en que luego que se logre un viaje a Andrómeda, ambas colisionen, es decir, que choquen entre sí, y lo más alucinante es que se fusionen una con la otra.

-¿Qué alucinante profe, y... ? -quería expresar algo más Tormenta, pero fue interrumpido.

-¡Profe! Casi nos olvidamos de su cumpleaños. Será motivo para cantarle su happy birthday. ¡Sí! -esto último expresaron todos.

Y fue así que como una fiesta sorpresa, todos entonaron la célebre e internacionalmente conocida canción del feliz cumpleaños. Por su parte, Guepardo salió y sostuvo la torta que no era nada tradicional. Puesto que decía "Happy Birthday profesor X".

-Jóvenes, pero cómo se molestaron. No era necesario que hagan esto -decía el profe, mostrando una modestia que la pensó necesaria.

-Usted se lo merece profe. Con usted estamos aprendiendo mucho, y por eso este detalle es para mostrarle lo mucho que lo apreciamos.

En ese momento el profe se sentía emocionado, aunque los alumnos le jugaron una pequeña broma, la cual, consistía en que compraron velas de esas que no se apagan.

-Jajaja, profe, ¿qué pasó... ya no sopla?

Fue entonces que intervino un personaje que estaba en el salón, pero que no había participado.

-Listo profe, ya se apagaron las velas -expresó una voz que vino de atrás, motivando una vez más que todos voltearan.

-¿Eras tú Erick?

-Erick, no. Prefiero Magneto.


Esgrimista


jueves, 28 de octubre de 2021

Micro-relato 22: Tres elementos: Atari, caja de Pandora, Atlántida


-Pucha, otra vez perdí -se reprochaba Roberto así mismo en los años 80.

-Si pues, recuerdo que tú eras bien "maleta" en el Atari, jaja, siempre perdías, jaja -se burlaba Daniel, recordando aquella época ochentera, donde los juegos del Atari, como el Pac-Man eran lo mejor de lo mejor.

-Ya, ya, no me hagas acordar esos tiempos... pero qué tarde es. Tengo que hacer mi tarea de investigación de la mitología griega.

-¿Mitología griega? Suena bacán, pero ¿sobre qué personaje o personajes tienes que investigar?

-Pues, sobre Pandora... chau, chau, me voy volando...

-Como brujo, jeje -expresa Daniel, lleno de sorna en sus dientes.

¡Qué chistoso! ja... ja... Ya veremos cuando a ti te toque exponer -le dijo a su amigo.

Fue entonces que Roberto investigó y leyó sobre Pandora y la caja que le encargaron cuidar, y que le dijeron que por nada del mundo la vaya a abrir; sin embargo, tanta fue la curiosidad y tanto fue el misterio, que terminó por abrir la caja. El resto ya es historia conocida. ¿Que qué pasó? Pues que Pandora abrió la caja que contenía todos los males del mundo, y fue la esperanza la última en quedarse en aquella caja. Por eso que es conocida aquella historia mitológica, donde se menciona que la esperanza es lo último en perderse.

-Oye Daniel -le dijo Roberto-. ¿A ti sobre qué personaje o personajes te han dado de tarea?

-Pues no sé mucho sobre el tema, pero me han dado de tarea investigar sobre la Atlántida -dijo con un pequeño remilgo, como quien tiene la mirada hacia el firmamento.

Por tanto, que Daniel tuvo que sumergirse en muchos libros, para analizar las teorías que se tienen de aquella isla, en que se conjetura que según Platón se utilizaría como una base militar, que existió nueve mil años antes de la época del legislador ateniense Solón. Se dice además que estaba cerca a las columnas de Hércules, e incluso se calcula que fue más grande que Libia y Asia menor juntas. No obstante, su desaparición hasta la actualidad solo siguen flotando a su alrededor algunas teorías.

-Pucha, qué paja -le dijo Daniel a Roberto-. No sabía esa nota sobre la Atlántida.

-Así es amigo. Tanta información y tan poco tiempo. Por eso decía Sócrates: mientras más conocimiento tengamos nos pareceremos que somos más ignorantes. Ese Sócrates, sí que es uno de los grandes pensadores. Su único defecto... que no escribió libros sobre su pensamiento, pero Platón, su discípulo, volcó su conocimiento y por eso es que se conoce hasta nuestros días.

-Bueno, pues, ha sido interesante las investigaciones que hemos realizado, pero tanto buscar y rebuscar me han dado ganas de ir al Pac-Man.

-¿Al Pac-Man? Pero sí ya salió del mercado hace muchos años.

-Es cierto, pero yo me refiero al otro.

-¿Al otro? ¿Cuál otro?

-Mira allá está: lee...

TABERNA PAC-MAN


Esgrimista

miércoles, 27 de octubre de 2021

Micro-relato 21: Tres elementos: Lentes de contacto, caña de pescar y karma


Cuentan algunas leyendas, que cuando uno menos se lo espera el destino estigmatiza y zarandea nuestras vidas. Como fue el caso de Zacarías, quien por querer estar a la moda, se mandó hacer unos lentes de contacto. ¿Cómo iba a imaginar que el invento de Otto Wichterle ingresaría a su vida como anillo al dedo? Teniendo los recursos económicos, tomó la decisión de engarzar su visión con aquella creación de aquel químico, profesor e inventor checoslovaco. Una vez que ya los tenía, se sentía diferente. Pensaba además: después de tantos años usando los lentes con montura, por fin puedo mirarme al espejo y ver a otro Zacarías. Eso pensaba él en aquel tiempo. No obstante, cierto día, acompañó a un amigo a enrumbarse al mar, y llevar como siempre su caña de pescar. Pasaron dos horas y no pescaban ni un resfriado. Pasaron cuatro horas y nada. 

-Debe ser cosa del karma -exclamó Santiago, amigo de Zacarías.

-¿El karma? ¿Y eso qué es?

-Pues, no sé muy bien, pero mucha gente le echa la culpa al karma.

-Yo les puedo ayudar -dijo una voz que pertenecía a un tercero que mágicamente estaba con ellos en el bote.

-¿Quién es Ud. y cómo llegó aquí? -le increpó Santiago, con el asentimiento de Zacarías.

-Permítanme presentarme: Soy Gueshe Kelsang, autor del libro "Cómo transformar tu vida". Déjenme decirles que el karma tiene que ver con la causa y efecto, donde todas nuestras acciones de cuerpo, palabra y mente forman parte de las causas, y todas nuestras experiencias son sus efectos.

En ese momento, Santiago y Zacarías se miraron entre sí, pero al voltear a ver al "paracaidista", ya no estaba.

-Vaya señor. Como dicen cada día se puede aprender algo nuevo.

Y como si fuera cosa de magia, pescaron un pez, y otro, y otro. Quedaron deslumbrados, y pensaron que aquel señor del karma habría tenido algo que ver. Teniendo, o mejor dicho ya no teniendo espacio en el bote, regresaron a la orilla, y al regresar los estaba esperando un anciano. 

-Zacarías y Santiago. Los estaba esperando -dijo aquel personaje de la tercera edad.

-Usted... usted es quien subió a nuestro bote...¿verdad?

-Así es. Y si han tenido la fortuna de pescar es porque tuvieron los buenos efectos producto de sus buenas acciones.

En ese momento Zacarías y Santiago se miraron una vez más, pero al voltear a verlo, una vez más desapareció, pero... haciendo una "vuelta de tuerca", los pescados que tenían en sus botes, no solo cobraron vida, sino que se convirtieron en mitad peces y mitad humanoides, quienes por los efectos de aquellos dos amigos, dichos seres híbridos empezaron la conquista de nuestro mundo... ¿qué esperas que sigues leyendo?... a correr, y ¡sálvense quien pueda!


Esgrimista

martes, 26 de octubre de 2021

Micro-relato 20: Tres elementos: Dinosaurio, copa de vino, telescopio Hubble


Érase una vez que un dinosaurio y los demás, por varias teorías desaparecieron. Muchas generaciones de científicos todavía no certifican la razón definitiva. Aquel misterio que hasta nuestros días, queda como tal. No obstante, sucesores de Einstein y Hawking, llegaron a la raíz de aquella incógnita. Cuando se había quedado por descartado, dicha razón arcana. En cierta reunión de científicos, donde se degustaba entre otras cosas, una copa de vino. Se reveló sin querer que el secreto de la desaparición de los titánicos y peligrosos antepasados de las razas animales, habrían sido las blattodeas. Es decir, que nos estamos refiriendo a las siempre recordadas cucarachas. 
-¿No les parece inverosímil que unos insectos conocidos desde siempre hayan sido las causantes de la extinción de los dinosaurios? -opina uno de los colegas científicos, que estaba presente en aquella improvisada reunión.
-Pues sí colega. ¿Quién iba a pensar que una minúscula criatura como las blattodeas serían las responsables de borrar de la faz de la Tierra a dichas bestias gigantes? -replica otro de los científicos.
Y conforme iban opinando, se hacía más tangible y definitivo que fueron las cucarachas, quienes erradicaron la existencia de los terroríficos dinosaurios. Pero como si fuera cosa de ciencia ficción, pasaron el dato que a través del célebre telescopio Hubble, se había detectado que se aproximaba un gran asteroide, pero como si fuera cosa de película, también pudieron ver que dentro de dicha roca espacial venía cargada de blattodeas, pero no nos referimos a las que conocemos, sino que se trataba de cucarachas gigantescas, lo cual hizo deducir a las mentes brillantes presentes, que nuestro planeta y nuestra civilización estaba en peligro. Por tanto, para los que han visto la película "Armagedon", pues pudo haber pasado lo mismo. No obstante, no hubo la presencia de Bruce Willis, ni de sus empleados que extraían el petróleo. Por tanto, que el asteroide se acercaba cada vez más y más. Y cuando parecía que nuestro destino estaba marcado, de la nada brotaron y emergieron diversas criaturas, que como si fuesen dueños de la Tierra, dispararon con armas increíblemente futuristas, haciendo trizas a aquel asteroide, el cual, como quedó separado en miles de roquitas, muchas de ellas se desintegraron al entrar en la atmósfera. Sin embargo, como suele pasar, unas de esas roquitas entraron por el agujero de la capa de ozono, por lo cual, muchas de esas blattodeas pisaron tierra, se esparcieron y se multiplicaron. Así que los científicos, avisaron a toda la raza humana, que saquen todos sus sprays matacucarachas. No obstante, dichas blattodeas como se mencionó eran gigantes, y no morían cuando se les aplicaban los sprays. Por tanto, viendo la peligrosidad del asunto, se tomó la decisión de abandonar el planeta. Por lo que toda la Tierra se pobló de cucarachas gigantes. Y así continúa hasta que desperté hoy en la mañana.

Esgrimista

lunes, 25 de octubre de 2021

Micro-relato 19: Tres elementos: Librería, universo paralelo, centauro


En un club de lectura al que asistían ciertos entendidos de literatura, se reunían los jueves como a la hora del ocaso, para participar y opinar sobre las obras, personajes y autores de libros determinados a analizar. Fue entonces que llegó dicho día y les tocó examinar "La guerra de los mundos" de Herbert G. Wells. Qué exquisita tarea mencionaban casi todos. Analizar a uno de los padres de la ciencia ficción.

-Oigan, imagino que ya todos están "empapados" de la obra que nos toca opinar. ¿Verdad? -exclamó Minerva, quien se sentía afortunada y agradecía con sus padres, por tener tan honorífico nombre de la mitología romana. 

-Así es -expresó Pólux, quien también estaba orgulloso de su nombre relativo a la mitología.

-Pues bien. Si me permiten iniciar esta charla que a propósito, me imagino que a los demás también les habrá sido difícil encontrar este libro de ciencia ficción en la librería. Es un lujo -literariamente hablando.

Fue entonces que los integrantes de este club "El Olimpo", continuaron analizando y comentando la obra elegida. Hasta que llegó la hora en que la mayoría estaban empezando a alucinar. Producto del pisco sour que degustaron, mientras iban haciendo sus comentarios. Sin embargo, uno de ellos, Cástor, hermano de Pólux planteó la idea, que mientras ellos estaban charlando de lo lindo. En un supuesto universo paralelo, ellos mismos estarían en Grecia o Roma. En aquellos tiempos por supuesto. ¿No les parece alucinante estar en aquellos tiempos?, comentó Minerva, con una mirada fuera de lo normal. 

-Claro que sí -opinó Pólux, quien también imaginaba estar viendo a un centauro y a un minotauro enfrentándose. 

Toda esa charla los hizo desviarse del tema elegido. No obstante, sí que lo estaban disfrutando. Pasar de la ciencia ficción a la fantasía. Es como si Julio Verne se diera un abrazo con J.R.R. Tolkien. O que Herbert G. Wells se diera un abrazo con Franz Kafka. ¿No les parece alucinante?


Esgrimista


sábado, 23 de octubre de 2021

Micro-relato 18: Tres elementos: Juegos mecánicos, biblioteca, piscina


-Ta que paja, ese Tagadá... qué tiempos aquellos -menciona Gian Paul, brillándole los ojos al igual que a sus dos amigos ochenteros.

-No me hagas acordar, que varias veces quedé "regada" en el piso hasta que se detenía el juego mecánico -recuerda Jessica, tapándose la boca y mirando el horizonte.

-Pero claro, si ese era el vacilón. En aquellos años sí que la adrenalina fluía y fluía, pero también acuérdense de la Montaña Rusa -comentó Luis, motivando las risas de los presentes.

-Jajaja.

-Jajaja.

-Oigan, de tanto reír y recordar se nos pasó la hora. Tengo que ir a la biblioteca de (Av.)Abancay, para terminar de hacer mi tarea de la universidad. Me voy volando, chau, chau -se despide Jessica cargando libros como era su pasión.

Sin embargo, Luis y Gian Paul, viendo el bonito sol del día se pusieron de acuerdo para ir a alguna piscina. Pero, grande fue su sorpresa, que los dueños de las piscinas tenían acordado ese día de verano, limpiarlas y hacerles mantenimiento. Así que cuando parecía que se les quitaba la idea de la piscina, oyeron una voz:

-¡Luis, Gian Paul! -los llamaba Jessica.

-¿Qué pasó? ¿No que te ibas a la biblioteca? -dijeron ambos amigos varones.

-Sí pues, pero... ¿qué creen?

-No nos digas que está cerrada por mantenimiento, jajaja.

-¿Cómo sabes? ¿Quién te dijo?

-Nos lo dijo un pajarito, jeje.

-Vaya, qué "cazuela", que justo hoy todo está cerrado, y con el gringo (sol) que nos quema y nos quema. ¿Y ahora qué hacemos?

En ese momento, los tres se miraron las caras y como si fuese un pensamiento sincronizado. Una idea unánime brotó de sus bocas:

-¡Vamos a la playa! -vociferó Gian Paul, lleno de entusiasmo.

-¡Claro! ¡Es una gran idea! -comentó Luis, alucinando en bikini a su amiga.

En eso llamaron a Jessica por su celular, y conforme iba hablando, sus dos amigos iban notando ciertos remilgos en su rostro. Oyendo que se despedía de la persona que la llamó.

-¿Qué pasó Jessica? -preguntó Luis, sospechando una mala noticia.

-¡Chicos, qué pena! -dijo la "bibliotecaria"-. Me acaban de pasar el dato que en la biblioteca de San Borja (Av. De la Poesía), están atendiendo. Pucha, yo que ya iba a ir con ustedes.

-Sí, pues, qué piña... digo, menos mal que podrás ir a hacer tus tareas.

-Así es, bueno, chau, chau, otra vez... jijiji.

Fue entonces, que Luis y Gian Paul se quedaron mirando las caras, al mismo tiempo que sudaban de tanto calor. Por lo cual, decidieron ir a aquella feria ochentera, donde estaba otra vez el Tagadá, la Montaña Rusa, pero esta vez entraron al Baviera, que fue un juego que era más permitido para mayores. Sin embargo, ambos decidieron entrar a aquel juego que "dio la hora" en su momento. No obstante, pasaron las horas y seguían pasando hasta que al día siguiente salieron los titulares en los periódicos:

VARONES DESAPARECIERON EN JUEGO MECÁNICO

BAVIERA SE TRAGÓ A DOS USUARIOS

OCHENTERA CULPA A DUEÑOS DE PISCINA


Esgrimista

viernes, 22 de octubre de 2021

Micro-relato 17: Tres elementos: Silla eléctrica, Frankestein, semáforo




-¡Listo! ¡Rostízate!... jajaja -le dijo un guardián de una cárcel a un reo que tenía un prontuariado muy alto, peor que cadena perpetua.

-¡Nooo, piedad, nooo! ¡Aaaaaaa! -terminó diciendo Ernesto, enloquecido por aquella gran descarga de energía, producto de la temida silla eléctrica. 

Cuando pasaba esto con algún preso, por varios días casi todos se comportaban muy correctos, como unos ángeles. Sin embargo, pasado un tiempo se volvían a descarriar y a portarse no muy bien.

-¡Escuchen! ¡Al próximo que incurra en mala conducta se le azotará! -expresó el alcaide de aquella penitenciaría. 

No obstante, como suele pasar las palabras se las lleva el viento. Por lo cual, uno de ellos que tenía por nombre Frankestein, pero le decían Frank. Incurrió en pésima conducta. Así que se le sentenció a pasar por la guillotina. Sin embargo, cualquier otro habría llorado de miedo, pero él no. Por lo que ilógicamente se mostraba sonriente.

-¡Ah, no tienes miedo, y te burlas! ¡Pues ya no volverás a sonreír, insolente! ¡Llévenlo a la guillotina! -expectoró el alcaide de aquella cárcel lúgubre.

Fue entonces que llevaron a Frank a su sentencia, y no dejaba de sonreír. Todo estaba preparado, e incluso la tarea del verdugo, muchos la envidiaban e incluso querían hacerlo aquellos otros miembros de aquella penitenciaría.

-¡Listo! ¡Ahora, verdugo!

-¡Aaaahhh! -fue lo último que salió de su boca antes de cortarle la cabeza, pero lo más indignante fue que aún decapitado su sonrisa no cesó. E incluso muchos de los guardias querían patear aquella cabeza burlona.

Fue luego que llevaron su cuerpo y su cabeza a un laboratorio secreto, donde como supondrán había médicos y asistentes de la morgue. Por lo cual, hicieron un convenio para volverlo a la vida. Sin embargo, la idea era cambiar su conducta. Por lo cual, cosieron su cabeza a su cuerpo. Y a pesar que la operación fue todo un éxito, al despertar Frank, a pesar que los médicos estaban celebrando y brincando de alegría, lo contradictorio fue que en cuanto se levantó y se puso de pie, empezó a actuar de manera inesperada. Todo lo que estaba a su vista la agarraba y la estrellaba contra el piso o contra las paredes. Por lo cual, los médicos estuvieron de acuerdo en volverlo a matar. Y esta vez, eligieron la horca, aprovechando que tenía su cabeza pegada al cuerpo. No obstante, cuando faltaban unos segundos para ahorcarlo, de repente se escuchó una frenada, e incluso fueron varias. Puesto que cuando despertó se vio rodeado de policías, una ambulancia y paramédicos, y abrió los ojos y no pudo evitar ver el semáforo en color rojo. Un rojo que marcó su vida, y que también se la quitó, puesto que al llegar al hospital llegó desangrado y como no todas las historias son con finales felices, Frank, antes de perder la conciencia pudo ver al paramédico que estaba más cerca de él, y lo reconoció, ya que era la misma cara del verdugo que lo hizo perder la cabeza.


Esgrimista

jueves, 21 de octubre de 2021

Micro-relato 16: Tres elementos: Billetes, champaña, Machu Picchu


-Pásate un Quiñones -decía Filatelio, a la espera de sus diez soles.

-No tengo de esos, pero toma un Chabuca que es lo mismo.

-Ah, verdad son de los nuevos. Ya pásame -decía el Cuervo, sacando el billete de su desgastado bolsillo.

-Y cambiando de tema... ¿no es hoy el "diablo" de Matías?

-Cierto, hoy es su santurrón. Será motivo para echarnos unas aguas. Yo tengo una champaña que estaba guardando para ocasiones como esta. Por tanto, que hoy es "corcho libre", jajaja.

Así que fue a su casa por la champaña y no la encontró. Y para su sorpresa, uno de sus hermanos, Gabriel, la había vendido por un Porras (veinte soles).

-Ta qué saboteador eres, por no decirte otra palabra.

-No te preocupes. Quizá haya otro Porras en mi alcancía.

-Como quien dice, nos quedamos en sequía.

-¡Eureka! Encontré un Valdelomar (cincuenta soles), y ahora podremos comprar más trago.

Fue entonces que estos amigos empezaron a celebrar por adelantado. Y cuando ya estaban "sazonados", de golpe les dijeron que Matías se había ido de viaje.

-¡Que se quitó de viaje! ¿Y adónde se fue? Debió tener varios Basadres (cien soles).

-Nos pasaron el dato que se fue pal Cusco, pal Machu Picchu -mencionó uno de sus patas con la garganta ya "lubricada" por tanto trago.

-Debió tener varios de esos. Pero como están las cosas, para su estadía y regreso, le harán falta varias "Santa Rositas" (doscientos soles).

-¡Salud por Matías! -entonaron todos, y con cierta envidia hacia su amigo.

Y uno de ellos que había estado escuchando todas aquellas "jergas monetarias", les dio un par de miramientos y expresó:

-Chabucas, Porras, Valdelomares, Basadres, Santa Rositas. Ustedes que son apitucados, quizá entienden aquellos personajes monetarios, pero lo que es yo solo entiendo de "Ferraris" (diez céntimos), "Chinas" (cincuenta céntimos) y "Lucas" (un sol).


Esgrimista