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martes, 31 de octubre de 2023

31 de octubre: Día de la Canción Criolla


Una vez más llegó la fecha en que celebramos el 'Día de la Canción Criolla'; que coincide con la celebración de los celtas. Se dice que una de las razones en que se eligió dicho día fue que el 31 de octubre de 1973, falleció la cantante peruana, Lucha Reyes.


La historia de esta fecha conmemorativa surge a inicios del siglo XX. Ya que con el tiempo, se fueron fusionando elementos como la comida, la bebida y la música. Y esta última, se dice que resultó de la fusión de ritmos como el vals vienés, la jota española e incluso ritmos afroamericanos.


Con el pasar del tiempo las nuevas melodías motivaron a bailar y festejar; además se dice que gracias al Centro Social Musical "Carlos A. Saco", y otras entidades se determinó que el día 31 de octubre se celebrara el 'Día de la Canción Criolla'; y dicha designación fue el 18 de octubre de 1944; durante el gobierno del presidente Manuel Prado Ugarteche.


Desde ahí han surgido una constelación de artistas que han dedicado su vida a cultivar la música criolla. Entre ellos podemos mencionar a Lucha Reyes, Chabuca Granda, Felipe Pinglo Alva, Augusto Polo Campos, Óscar Avilés, Pepe Vásquez, Arturo "Zambo" Cavero, Julie Freundt, entre muchos otros. ¡Viva el Día de la Canción Criolla!


Esgrimista

miércoles, 12 de octubre de 2022

La eterna disputa: Canción Criolla vs. Halloween


Desde niños hemos crecido a manera de juego, a disfrazarnos y pedir dulces, con la clásica tonada ¡Halloween, Halloween! Aunque no tuviésemos disfraz, eso no era impedimento para no participar en el "vacilón". Cada 31 de octubre, en todo el mundo los padres se vuelven cómplices. Ya que acompañan a sus retoños a tocar las puertas o ingresar a las tiendas. Siempre con la misma tonadita.


Sin embargo, aquí en Perú la situación se vuelve una disyuntiva. Ya que justamente los 31 de octubre, celebramos el Día de la Canción Criolla. Fecha en la que retumban la guitarra y el cajón. A veces se comenta que la festividad de los otros se extinguirá. No obstante, pienso que estas dos celebraciones se han acostumbrado a estar juntas.


Por parte del Halloween, que a propósito es una festividad de origen celta, año tras año, los comerciantes "hacen su agosto", expendiendo las clásicas calabazas, los disfraces, y la competencia de quién trae puesto la indumentaria que causa más pavor.


Sin embargo, los que festejan el Día de la Canción Criolla, sí que pasan sus buenos momentos. Entonando canciones de antaño y algunas más recientes. Y si pudiéramos fusionar las dos celebraciones, yo propondría festejar un "Criolloween".


Esgrimista

domingo, 31 de octubre de 2021

Micro-relato 25: Tres elementos: Halloween, guitarra y cajón, caramelos


-¡Lárguense mocosos malcriados! -bufaba don Gilberto, quien como una clase de Grinch, odiaba todo lo relacionado a la fiesta de Halloween.

-¡Halloween, Halloween, Halloween! -repetían una y otra vez los palomillas del barrio, quienes además no querían ir acompañados de sus padres.

En cuanto a sus disfraces eran muy variados. Había de los que se disfrazan del Hombre Araña, Batman, Superman, la Mujer Maravilla, en fin, toda una serie de disfraces, de los cuales, los más tenebrosos eran para aquellos niños lo más alucinante y lo más paja.

-Listo, que empiece la jarana -gritaba don Filiberto, quien era hermano de don Gilberto, por tanto, como imaginarán también odiaba todo lo relacionado con Halloween.

Y así, se armaba la jarana, tocando la guitarra y el cajón. Recordando a Felipe Pinglo, Lucha Reyes, Óscar Avilés, el Zambo Cavero, en fin. Toda esa mancha vernicular estaban gozando de lo lindo el Día de la Música Criolla. No obstante, como no se puede tapar el sol con un dedo, los niños no hacían caso a los gritos violentos de los que estaban gozando dicho Día de la Música Criolla.

-¡Halloween, Halloween, Halloween! -seguían gritando los palomillas del barrio, los cuales, "atacaban" en las tiendas, bodegas, restaurantes, en fin, en todos los negocios, e incluso les tocaban las puertas a sus vecinos de la tercera edad, y hubo veces que los botaban a gritos con "ajos y cebollas". Sin embargo, aquellos niños con respecto a aquella noche de brujas, con saber que se trataba de un día en que ellos se disfrazaban para pedir caramelos bastaba. Puesto que ignoraban que se trataba de una tradición de origen celta, y que todo aquello de disfrazarse como zombis y personajes que asustan, se hizo costumbre puesto que en un inicio se colocaban en las puertas calaveras, telarañas, máscaras con sangre, es decir, todo lo relativo a asustar, y de esa manera ahuyentaban a los malos espíritus, y así no entraban a sus casas, o esa era la creencia en sus inicios.

-¡Halloween, Halloween, Halloween! -volvían a pedir los palomillas del barrio. 

No obstante, uno de los jaraneros, idearon hacerles una broma a todos aquellos niños, y que ya no vuelvan a interrumpir su fiesta de música criolla. Y fue entonces, que cuando estaban pidiendo los dulces, les dieron los caramelos, y algunos niños se sorprendieron por aquel cambio de conducta hacia ellos.

-¡Bum, bum, bum! -sonaban los estallidos provenientes de los caramelos explosivos, cuya broma tuvieron que lamentar, ya que muchos de aquellos niños tuvieron que llevarlos de emergencia a los hospitales. 

Fue entonces que los niños que quedaron ilesos, decidieron vengarse de todos aquellos "aguafiestas", como ellos los llamaban. Por lo cual, juntaron las cajas de cerveza con sus respectivas botellas. Y como pasó en viceversa, aquellos jaraneros se extrañaron de la actitud de los palomillas del barrio. Así que les llevaron cajas y cajas, con la supuesta cerveza.

-¡Salud, salud, salud! -entonaron todos ellos, levantando sus jarros y empinando sus codos.

Y todo iba bien, hasta que empezaron las secuelas de la venganza. Y uno a uno empezaron a ir al baño, pero como el baño ya estaba ocupado, tuvieron que caminar a paso ligero, y sintiendo que "bajaban de peso". Algunos llegaban a sus casas "enteros", pero, la mayoría llegó con un bulto en sus trusas. Y fue así que los niños lo que habían hecho fue adulterar las cervezas con un fuerte laxante y los adultos mayores, tuvieron que pasar lo que quedaba de la noche en cama y con los cuidados de sus familias. No obstante, para los niños que quedaron incólumes, continuaron con su entonación:

-¡Halloween, Halloween, Halloween!

Y seguiría con esta historia, pero están tocando mi puerta, y como sé que son aquellos palomillas del barrio, voy a atenderlos, pero en esta ocasión les regalaré unos caramelos explosivos y una calabaza bomba.


Esgrimista 

 

viernes, 23 de octubre de 2015

31 de octubre: ¿Criolloween?

¿Cuál es el origen del Halloween?

Desde pequeños hemos crecido con la tradición en que los 31 de octubre, mientras nuestros mayores celebraban el “Día de la Canción Criolla”, toda la chiquillada convencían a sus padres para que les compren y/o faciliten un disfraz, ya sea total o parcial, y de esa manera sumarse a la muchedumbre de niños, quienes su vacilón era gritar a la entrada de las tiendas, restaurantes, e incluso tocar las puertas de las casas particulares, y siempre con el mismo ritmo: ¡Halloween! ¡Halloween! ¡Halloween!.

Y tanto es el bullicio que las personas, y/o dueños de tiendas o bodegas, prefieren regalarles unos dulces, que reciben dentro de unos recipientes en forma de calabazas, que seguir escuchando aquella diabólica tonada. Y por supuesto, por ser en la mayoría de los casos unos niños muy pequeños, son acompañados de la mamá, del papá o de algún familiar.

Por su parte, los jóvenes no son ajenos a esta fecha. Ellos aprovechan cada 31 de octubre para “tonear”, pero puesto que la festividad lo amerita, acuden disfrazados. Ya podrán imaginarse, o recordar que en aquellas épocas fiesteras, se veían una fila de personajes, como Superman, el Hombre Araña, Linterna Verde, y en el caso de las chicas, algunas como princesas, como Blanca Nieves, la Caperucita, etc. ¡Ah, pero un momento!, eso era antes, ya que el comercio oportunista les ofrece algo más llamativo y satánico.

Solo recuerden el 31 de octubre pasado. ¿Recordaron? Claro…ahora la moda de Halloween es disfrazarse de zombis, de muertos vivientes, de brujas, en fin, cualquier traje que incluya la sangre. Que por supuesto es artificial, pero que estando desprevenidos, de seguro que han asustado o asustarán a muchos.

No obstante, ¿sabes de donde procede tal tradición? ¿No? Pues entérense que el Halloween proviene de la cultura celta. Y justamente que aquella palabra tiene una etimología que es “All Hallows' Eve”, cuya traducción es “Víspera de todos los santos”. Sin embargo, también se le llama Noche de brujas.

En esta fecha, que hasta la actualidad en algunas partes del mundo, es festejada verbigracia en países como Canadá, Estados Unidos, Irlanda e incluso en Reino Unido, pero también en otras partes del planeta.

El Halloween fue un “rito” celta en que se rendía homenaje al Samhain, el cual tiene la proximidad de un día, puesto que en el 1 de noviembre, el mundo católico celebra el Día de todos los santos.

En ese día de las brujas, los colores más pintorescos son el anaranjado, el negro y hasta el morado, cuyos matices se asocian con el jack-o'-lantern.

Cada 31 de octubre se repite la misma escena. Los niños disfrazados con sus padres, los jóvenes “toneando” al ritmo de las “cortadoras”. Y el ambiente se viste de anaranjado con negro, siendo las calabacitas el objeto fijo para vender en dicha fecha.

Sin embargo, para que no les dé “pica pica” a los adultos mayores y/o simpatizantes de la música vernacular, pues aquí en el Perú aquellos 31 de octubre, la figura cambia radicalmente. Puesto que ni bien los relojes marcan la medianoche del 31 de octubre, empieza la jarana, se abren las botellas de cerveza, y los presentes se animan al ritmo de la guitarra y el cajón.

Y como representantes de la Música Criolla hemos tenido representantes como Felipe Pinglo, El zambo Cavero, Pepe Vásquez, Óscar Avilés, entre otros que ya no están entre nosotros. Sin embargo, aún sobreviven personajes como Augusto Polo Campos, los cuales son la esperanza que muchos de su generación luchan para que el Día de la Canción Criolla prevalezca, y solo podrá tener vigencia, cultivando, componiendo, cantando y tocando la guitarra, el cajón, etc.

Por todo lo expuesto, no hay por qué discutir y ser solidario y comprensivos contra la otra parte. Y que este 31 de octubre que ya está encima, podamos como mágicamente, celebrar un consensuado “CRIOLLOWEEN”. En que las generaciones se unan en un solo festejo y que desaparezca esa división que no ayuda en nada a que las familias celebren entre cajones y disfraces, una noche que un día se vestirá de gala, y una fecha en que se comparta la alegría de los que algún día en el pasado también fueron adolescentes y niños entusiastas en busca de diversión. ¡Viva el Criolloween!

Juan Mujica