Luego un tercer avión en el Pentágono, cerca de Washington; y un cuarto vehículo aéreo en el campo de Shanksville, Pensilvania.
El resultado fue catastrófico; muchas personas fallecieron, e incluso se recuerda que muchos se arrojaron al vacío, ya que no soportaban la furia de los incendios. Que en paz descansen dichas víctimas inocentes de aquel fatal atentado.
Juan Mujica



















