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domingo, 30 de agosto de 2026

Santa Rosa de Lima: Miles de devotos acuden al pozo de los deseos


Como cada 30 de agosto miles de fieles desde la madrugada, forman largas colas con el deseo de dejar sus cartitas en el pozo de los deseos, con la ilusión que se cumplan sus anhelos.


Conocida como Santa Rosa de Lima, pero su verdadero nombre fue Isabel Flores de Oliva. Y se le rinde homenaje un día como hoy porque el Papa Clemente X fijó esta fecha en el calendario litúrgico tras su canonización.


Nuestra santa mencionada entregó su vida al servicio del Señor, e incluso se recortó el cabello para no ser perseguida por pretendientes de aquella época. Por tanto, es conocida como patrona de Perú, América y las Filipinas.


Juan Mujica

sábado, 30 de agosto de 2025

Santa Rosita de Lima: A 439 aniversario de su nacimiento


Como cada 30 de agosto se conmemora el día de Santa Rosa de Lima, cuyo nombre fue Isabel Flores de Oliva. Nacida en 1586. Y proclamada por el papa Clemente X en 1670, como patrona de América, las Filipinas y las Indias Occidentales.


Es por ello que en su día, se forman largas colas desde la madrugada, con la ilusión de sus devotos en colocar sus anhelos en el conocido por todos pozo de los deseos, el cual en esta fecha pareciera que no tiene fondo.


Se dice que en un momento de su vida se dio cuenta que su cabello la hacía ver más hermosa, y por ello se lo cortó. Es así que Santa Rosita dedicó su vida al servicio de Dios. Y partió el 24 de agosto de 1617.


Juan Mujica



lunes, 30 de agosto de 2021

30 de agosto: Santa Rosa de Lima a 404 años de su partida y primera santa de América


Han pasado más de 400 años de su deceso, y nuestra Santa Rosita de Lima, sigue siendo recordada con mucha devoción. Su nombre original fue Isabel Flores de Oliva. Y se le acuñó ser santa de América, de la Policía Nacional del Perú, de las enfermeras, y de otras entidades.

 

Su padre fue Gaspar Flores, quien se desempeñaba como arcabucero de los Baños de Montemayor, municipio de Cáceres (España). Contrajo nupcias con la limeña María de Oliva y Herrera.

 

Cabe resaltar que, según sus biógrafos, vino al mundo el 30 de abril de 1586. Además, afirman algunos cronistas que ella nació en Panamá, pero luego esa afirmación fue refutada por el Vaticano y atribuyéndole haber nacido en Lima.

 

Cuando tenía doce años se trasladó con su familia a Quives. Y fue allí donde recibe el sacramento de la confirmación, por parte de Toribio de Mogrovejo. Contrajo un reuma que ocultó a su madre, y también empezó desde allí a auto-flagelarse e incluso sabiendo que su cabellera la hacía más atractiva, se la redujo de tamaño.

 

Fue a partir de allí que la llamaron Rosa, sin embargo, ella mostró su descontento por dicho nombre que no era el suyo. No obstante, cuando ya tenía 25 años fue a hablar con un sacerdote de la iglesia de Santo Domingo, y ante esta protesta, aquel presbítero le respondió: “¿Pues hija, no es vuestra alma como una rosa en que se recrea Jesucristo?".

 

A partir de allí quedó tranquila, e incluso pidió que la llamasen “Rosa de Santa María”. Y fue así que una vez pasado aquel incidente con su nombre, prosiguió su juventud trabajando casi todo el día en el huerto y tejiendo para diferentes familias. Todo ello lo hacía para ayudar a su familia, puesto que tenían problemas económicos.

 

Llegada a cierta edad, sus padres tenían el anhelo de verla vestida de novia y próxima a contraer nupcias, pero ella no quería tal desenlace. Y fue así que al cabo de unos años ingresó a la Tercera orden de Santo Domingo.

 

A partir de allí se aisló de su mundo, quedando enclaustrada en una ermita que ella edificó con la ayuda de su hermano Hernando, y solo salía para asistir a la iglesia de Nuestra Señora del Rosario. Del mismo modo, atendía a algunos enfermos, y ella los curaba.

 

Es así que nuestra santa limeña vivirá en nuestra memoria, y cumpliéndose 404 años de su muerte; pasará el tiempo y su recuerdo persiste. Y cada 30 de agosto la gente acudía a su “pozo de los deseos”; sin embargo, por el tema de la pandemia hoy sus fieles solo tendrán la oportunidad de hacer sus peticiones por correo electrónico. Prometiendo que imprimirán aquellos deseos y los introducirán en dicho célebre pozo.

 

Y pasarán los años y los milenios, pero Santa Rosa quedará guardada en nuestros corazones. ¡Viva la primera santa de América!


Esgrimista

 

sábado, 25 de agosto de 2018

ZMM: Próximo estreno de "Rosa Mística" este 30 de agosto

La vida de nuestra Santa Rosa de Lima será proyectada en la pantalla grande, con el título de "Rosa Mística", a partir de este 30 de agosto. Película que narra la historia de la que fue Isabel Flores de Oliva. Una mujer que con sus obras se ganó la devoción de la gente de su tiempo, pero también hasta nuestros días.

Realizar films religiosos se ha vuelto una tendencia desde hace poco. Puesto que películas como "Ben Hur" o "Los Diez Mandamientos", eran lo clásico y lo tradicional. No obstante, la industria del cine se viene desarrollando y produciendo películas, que en algunos casos son de films ya presentados, pero que según vemos ofrecen algo diferente, pero con la misma cronología de los hechos.

Por tal que para esta película se ha contado con la participación principal de Fiorella Pennano, quien encarna a nuestra santa, y quien tuvo que "producirse" de tal manera que se pareciera a ella. La expectativa es grande por parte del público, quienes esperan ver a nuestra Santa Rosa de Lima.

Juan Mujica


domingo, 30 de agosto de 2015

Santa Rosa de Lima a 398 años de su deceso y primera santa de América

A casi 4 centurias de su desaparición, sigue siendo una santa muy recordada. Su nombre verdadero fue Isabel Flores de Oliva. Y se le atribuye ser santa de América, de las Filipinas, de la Policía Nacional del Perú, y de otras entidades también.

Su padre fue Gaspar Flores, quien se desempeñaba como arcabucero de los Baños de Montemayor, municipio de Cáceres (España). Contrajo nupcias con la limeña María de Oliva y Herrera.

Cabe resaltar que según sus biógrafos, vino al mundo el 30 de abril de 1586. Además afirman algunos cronistas que ella nació en Panamá, pero luego esa afirmación fue refutada por el Vaticano y atribuyéndole haber nacido en Lima.

Cuando tenía doce años se trasladó con su familia a Quives. Y fue allí donde recibe el sacramento de la confirmación, por parte de Toribio de Mogrovejo. Contrajo un reuma que ocultó a su madre, y también empezó desde allí a autoflagelarse e incluso sabiendo que su cabellera la hacía más atractiva, se lo cortó más chico.

Fue a partir de allí que la llamaron Rosa, sin embargo, ella mostró su descontento por dicho nombre que no era el suyo. No obstante, cuando ya tenía 25 años fue a hablar con un sacerdote de la iglesia de Santo Domingo, y ante esta protesta, aquel presbítero le respondió: “¿Pues hija, no es vuestra alma como una rosa en que se recrea Jesucristo?".

A partir de allí quedó tranquila, e incluso pidió que la llamasen “Rosa de Santa María”. Y fue así que una vez pasado aquel incidente con su nombre, prosiguió su juventud trabajando casi todo el día en el huerto y tejiendo para diferentes familias. Todo ello lo hacía para ayudar a su familia, puesto que tenían problemas económicos.

Llegada a cierta edad, sus padres tenían el anhelo de verla vestida de novia y próxima a contraer nupcias, pero ella no quería tal desenlace. Y fue así que al cabo de unos años ingresó a la Tercera orden de Santo Domingo.

A partir de allí se aisló de su mundo, quedando enclaustrada en una ermita que ella edificó con la ayuda de su hermano Hernando, y solo salía para asistir a la iglesia de Nuestra Señora del Rosario. Del mismo modo, atendía a algunos enfermos que solicitaban atención, y ella los atendía y los curaba.


Es así que nuestra santa limeña vivirá en nuestro recuerdo, y a pocos años de cumplirse 400 años de su muerte, pasará el tiempo y su recuerdo persiste. Y cada 30 de agosto seguirá yendo gente a su hogar y a depositar su petición en aquel “pozo de los deseos”. Y pasarán los años y los milenios, pero Santa Rosa quedará guardada en nuestros corazones. ¡Viva la primera santa de América!

Juan Mujica