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martes, 12 de noviembre de 2024

Tauromaquia: No es arte ni cultura


Es increíble que todavía no se tome conciencia de la magnitud y el daño, en lo que se refiere a la tauromaquia; ya que a pesar que se ha avanzado mucho en terrenos como la tecnología; sin embargo, en pleno siglo XXI, se sigue festejando la muerte de los toros.


Cabe resaltar que el escritor peruano José María Arguedas, publicó el libro 'Yawar Fiesta', en el que se narra la costumbre de atar a un cóndor sobre el lomo de un toro, hasta que de tantos picotazos muere el cuadrúpedo.


No obstante, qué culpa tienen los toros para que reciban tal destino. Además, al parecer todavía no se toma conciencia de la gravedad y el salvajismo que representa tal "espectáculo". Por tal que por esa parte, aún no progresamos como civilización.


Juan Mujica

miércoles, 27 de septiembre de 2023

Tauromaquia: Continúan los asesinatos

En pleno siglo 21 prosiguen las matanzas a los toros. Lo peor de todo es que tiene la etiqueta de "arte" o "cultura". ¿Qué habrán hecho aquellos animales para tener tan sangrienta muerte?


Recordemos que el escritor peruano e indigenista, José María Arguedas, hilvanó su libro "Yawar Fiesta", en el que refleja aquella "tradición" de colocar a un toro en un ruedo, para que le den muerte por parte de los llamados toreros.


No obstante, en dicho libro también se hace énfasis sobre un "espectáculo" con sadismo. Ya que colocan sobre el lomo de un toro a un cóndor hasta que el cuadrúpedo cae muerto y desangrado. Siendo este acto como una forma de venganza hacia los antiguos peninsulares.


A estas alturas, tal como ha evolucionado la tecnología, también deberíamos progresar sobre ciertos arcaísmos. Aquellos actos que van en contra de la integridad insana como es en este caso la tauromaquia, e incluso debería prohibirse también las peleas de gallos, lo cual me trae a la memoria al Gabo, quien incluye este acto en "Cien años de soledad", y además se comenta que él también fue gallero.


Esgrimista

miércoles, 9 de noviembre de 2022

Tauromaquia: no es arte ni cultura


Con respecto a la corrida de toros se dice que tuvo sus orígenes en los habitantes de Creta; y que desde aquellos tiempos se practicaba año tras año. Sacrificando un toro que no le había hecho nada a nadie. Lo veían como algo natural, pero que no se daban cuenta que se trataba de un acto salvaje.


En nuestro país ya se está tomando conciencia, aunque de manera muy lenta, de la gravedad del asunto. Y nos hace recordar de una costumbre antiquísima en que se ataba sobre el lomo de un toro a un cóndor, y este ultimo, mientras el cuadrúpedo trataba de zafarse, el ave legendaria iba picoteando y picoteando hasta que el toro caía desangrado.


Dicho sea de paso que nuestro escritor indigenista, José María Arguedas, escribió su novela "Yawar Fiesta", en la que trata sobre esta costumbre, donde el toro era la víctima hasta que caía ante la vista y paciencia de los espectadores.


Esperemos que las nuevas generaciones, tomen conciencia sobre este acto de sadismo. Puesto que si afirmamos que nuestras últimas descendencias son más civilizadas, pues hay que demostrarlo en actos como estos, ya que la tauromaquia no es arte ni cultura, sino tortura.


Esgrimista

jueves, 4 de noviembre de 2021

Micro-relato 29: Tres elementos: Tauromaquia, gallística, nave espacial




-¡Ooolee! -decían los espectadores que se encontraban en sus asientos, siendo testigos de un crimen. Y aunque suene raro, el maestro Jirafales tenía razón al decir que las corridas de toros se iniciaron en Creta.

-¡Oooleee! -volvían a decir, todo ese público masoquista, que sin darse cuenta en aquel tiempo que estaban haciendo sufrir a aquellos animales taurinos, hasta que quede tirado y muerto en el ruedo.

A propósito de la tauromaquia, uno de los que trató este tema fue José María Arguedas, en su obra titulada "Yawar Fiesta". No obstante, él no fue quien descubrió "dicha pólvora", sino que ya era una tradición. El hecho de amarrar al lomo del toro a un cóndor, para que picotee y picotee, hasta que el animalito caiga desangrado. Según cuentan los mitos, era una forma de venganza contra la invasión de los antiguos españoles.

-¡Pero, Dios mío! ¿Cómo puede haber tanta gente que aplauda este "espectáculo"? ¿Dónde está su humanismo? -preguntaba una mujer que estaba presente allí, espectando lo que tanta gente comentaba sobre dicha carnicería, y peor aún aplaudiendo tal crimen.

Tanto la tauromaquia existe también, la gallística, donde entrenan a los gallos para enfrentarse entre sí. Para lo cual, dicho adiestramiento salvaje, incluye colocarle navajas en las patas de los pobres gallitos. Y me he acordado de aquella obra de Abraham Valdelomar, "El caballero Carmelo". Obra en que dicho personaje, se enfrentó al Ajiseco, quien muere ante la superioridad del Carmelo. Además, otro gallístico fue el Gabo (García Márquez), quien incluye esta temática por lo menos en "Cien años de soledad".

-Oigan, ya deberían eliminar dichas "funciones" de la edad media. Se debería desterrar desde la raíz -opinaba un hombre cualquiera que solía asistir a ambas prácticas de salvajismo.

-Tiene Ud. razón señor -replicó otro hombre que también estaba como espectador. Sin embargo, este último no era un simple Perico de los Palotes, sino que era un científico y astrónomo. 

Fue entonces que dicho astrónomo conversó con otros colegas y coincidieron en que esta práctica era propia de salvajes. Y que deberían "agarrar" a todos aquellos que son fanáticos de estos "espectáculos de la muerte", y desterrarlos de la faz de la Tierra.

-Pero, qué buena idea. Aunque la pregunta sería "¿cómo?

Dicha conversación quedó sobre la mesa y cada uno de ellos, se fue a su casa. Hasta que al día siguiente, se presentó la sorpresa. Una gran sorpresa. Como si dicha conversación habría sido escuchada por extraterrestres que residen en nuestro planeta. Fue entonces que un hombre que le había tocado quedarse en vigilia y cuidar durante la noche. Literalmente quedó con la cabeza viendo el firmamento, e incluso en cierto trance y laconizado.

-Oye, ¿qué pasó?, ¿qué viste? -le interrogaban.

-Yo... yo, los vi -decía como perturbado.

-Pero, ¿qué viste?

-Vi que se llevaban a los toreros y que sanaban a los toros. De igual manera, sanaron a los gallos, y se llevaron a los galleros. Parecía algo alucinante. Algo que ningún humano ha visto hasta la actualidad. Hicieron todo eso y sin perder más tiempo se fueron en su nave espacial, sumergiéndose en el océano Pacífico.


Esgrimista



martes, 15 de septiembre de 2020

Plaza de la muerte: ¿Al fin habrán evolucionado los organizadores “matatoros”?


 (Foto: Agencia Andina)


Desde pequeños al oír hablar o visto por la tele, lo concerniente a la Plaza de Acho, hemos crecido con la idea que allá se congrega gente para ver un espectáculo en que un hombre al que llamaban torero, enfrentaba a un toro y luego de mucha parafernalia coreográfica, terminaba por matarlo con lo que llaman las banderillas. Y al contrario, si el toro lastimaba a su contendor, entraban otros toreros para “controlar” al vacuno. Todo eso, según informan que ahora dicha plaza de la muerte, no solo han retirado ese espectáculo, sino que hasta hace un tiempo lo estarían utilizando como albergue para personas indigentes.

 

Este mortífero y felizmente otrora “espectáculo” me trae a la mente el “Yawar Fiesta”, es decir, la novela del escritor peruano José María Arguedas. En la cual, hace referencia de lo que se justificaba por siglos como una “tradición”, en la cual, un toro era enfrentado por muchos indígenas, y que terminaban por linchar al pobre animal, y también resultaban corneados muchos de los participantes.

 

El “Yawar Fiesta” no solo es una novela de Arguedas como muchos piensan, sino que nuestro escritor peruano se ha basado en esta práctica secular para crear una “fotografía sangrienta” de esta costumbre andina. Finalmente, cabe mencionar, que el autor de la novela no ha incluido el acto que se realizaba de atar un cóndor al toro, en el cual el ave picoteaba y picoteaba al vacuno, hasta su muerte.

 

Esta “tradición” que como he mencionado no está en el “Yawar Fiesta”, servía como una venganza contra la invasión y matanza de los antiguos españoles, contra nuestros antepasados.


Esgrimista

miércoles, 15 de marzo de 2017

Yawar Fiesta

       
          -Profesor, una pregunta: ¿Qué es el Yawar Fiesta?
         -Buena pregunta. Pues es una tradición muy antigua. Se trata de colocar a un cóndor sobre el lomo de un toro, haciendo que esta ave vaya picoteando y picoteando hasta la muerte del vacuno.
         -¿Y por qué se realiza esta tradición?
         -Bueno, según los expertos y la gente oriunda de los andes, señalan que el Yawar Fiesta se practica como una especie de “venganza”, por parte de los antiguos peruanos contra la invasión de los españoles.
         Y las palabras de este profesor son ciertas, ya que desde los días del incanato, los habitantes del imperio, tuvieron que rendirse ante las armas de fuego, el uso del caballo y demás artificios que trajeron en aquellos tiempos. E incluso, como recordamos, a pesar que Atahualpa les ofreció un cuarto lleno de oro, diciendo este último que la cantidad sería hasta donde llegue su brazo levantado. Sin embargo, pudo más la ambición de los españoles y sin el menor sentimiento de culpa, asesinaron a dicho Inca.
         -Profesor, ¿entonces los españoles eran gente mala?
         -No solamente gente mala. Fueron personas que eran muy ambiciosas. Y para colmo, justificaban su crueldad, teniendo como escudo la fe católica.
         Por tanto, la festividad del Yawar Fiesta, que dicho sea de paso también es una novela escrita por el escritor peruano José María Arguedas, es como repito un acto de venganza y de revancha contra la cultura occidental. Contra los abusos inhumanos que tuvieron que soportar los antiguos peruanos, y que cada año conmemoramos a través de dicha festividad. Por tanto, aquella escena en que el cóndor picotea y picotea a un toro hasta que este último se desploma y se precipita al suelo, chorreando y brotando su sangre. Dicha tradición ha pasado de generación a generación. Sin embargo, ni siquiera con 200 Yawar Fiesta se alivia el sufrimiento que tuvieron que vivir los antiguos peruanos.
         -Profesor, pero ¿no le parece injusto que un toro de nuestros tiempos muera a causa de lo que hicieron aquella gente de España?
         -Muy buena pregunta. Es algo complicado. Y me viene a la mente la frase “Justos pagan por pecadores”. Personalmente creo que deberían anular aquella festividad. Sin embargo, incluso en dicho país europeo celebran lo que llaman “Fiesta de San Fermín”, en que una manada de toros corren por ciertas calles, y con ellos también corren muchos españoles, según señalan esa es su tradición.
         Luego de esta explicación, los alumnos digamos que no comprendieron aquella razón del Yawar Fiesta, pero al menos aprendieron la existencia de esta costumbre, y de solo pensar en que aquellos toros tenían el destino de pagar con su vida, porque los antiguos españoles, llegaron, robaron y mataron. Es un buen motivo para que cada 12 de octubre sea día de duelo, y que se cambie la palabra “conquista”, por la de “invasión”.


Juan Mujica