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viernes, 8 de octubre de 2021

Micro-relato 7: Tres elementos: Playa, Ganímedes, cenicero



Era un día soleado y en cierta playa limeña, los veraneantes se estaban entreteniendo en la orilla. Nadando y nadando, e incluso había surfers (tablistas), quienes daban todo un espectáculo a los presentes. Cuando en eso Jonás le dijo a Magdalena: -Mira, no sé qué es pero parece algo que opaca a nuestra luna Selene. Como si se habría acercado una de las tantas lunas del sistema solar.

-Bueno, yo sé algo sobre astronomía, pero estando este sol radiante, no podría analizar bien de qué se trata.

Y ese momento cruzaba cerca de ellos un comerciante, un señor que vendía, sombrillas, lentes de sol y binoculares.

-Señor, señor, usted vende binoculares por lo visto -dijo Jonás-. Manipulando uno de ellos y probándolo.

No obstante, el vendedor de binoculares les advirtió que no vieran directamente al sol, sobre todo con esos binoculares.

-Claro señor, no se preocupe -expresó Magdalena al tiempo que le pagaba al vendedor playero.

Sin embargo, estos dos jóvenes quienes estaban magnetizados por aquella visión de Ganímedes, hicieron caso omiso a las advertencias del vendedor, y se pusieron a ver por los binoculares, y aparentemente la estaban pasando de lo lindo. Cuando en eso, algo pasaba. Algo les ocurría. Y de repente se volvieron invidentes. Parecían un par de cieguitos que no distinguían ni las puntas de sus narices. Preocupados pidieron auxilio, por lo cual un salvavidas que oyó su pedido de ayuda, constató que habían perdido la visión y llamó a una ambulancia. Y esta última llegó a los veinte minutos. Entonces ambos fueron llevados a un hospital, y al día siguiente su caso se volvió mediático, e incluso salió en los periódicos titulares como:

Jóvenes pierden visión por negligencia

Bañistas se enceguecen por mirar el sol

Fenómeno astronómico afectó vista de veraneantes

Y mientras todos estaban preocupados, sobre todo las familias de ambos jóvenes. Había una persona que tenía la conciencia tranquila, e incluso estaba descansando en la misma playa. Miraba pasar las olas y echaba las cenizas de su cigarro en un viejo cenicero. Para luego, continuar con las ventas de las sombrillas, lentes oscuros y binoculares. 


Esgrimista

sábado, 9 de febrero de 2019

ZMM: Las lunas de Júpiter (Resumen)


Esta historia se desenvuelve mayormente en un hospital, donde la narradora omnisciente, quien es una escritora, nos va contando todo lo que acontece en torno a su familia. Y precisamente, es su papá, quien está delicado de salud, encontrándose internado, donde aquella narradora llamada Janet, nos va detallando lo que acontece.

Ella tiene dos hijas. Nichola y Judith. La primera es la mayor y la segunda tiene su pareja llamado Don. Ellas son su eterna preocupación. No obstante, por ahora el que preocupa es su papá, con quien con regularidad conversa y discute sobre el estado de la familia.

En una parte de la historia, narra Janet que tuvo un amante, llamado Tom Shepherd, pero que fue hace mucho tiempo. No obstante, también cuenta sobre su exesposo Richard, con quien habría sido feliz por un tiempo, pero que terminaron su relación.

Y como no podía faltar aparecen en escena la hermana de Janet, llamada Peggy, quien está casada con Sam, e incluso, que en el cuento, la narradora omnisciente, refiere que su padre, se alegraba al ver a sus nietos, a quienes se refiere como pequeños Sams.

En un punto de la historia, Janet ingresa a un museo y se encuentra con la particularidad que excibían al Sistema Solar con la parte del techo a manera de firmamento, y le parece interesante todo aquello. No obstante, se pone a pensar en la razón de denominarlo como interesante. Aprecia a cada uno de los planetas: Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Urano, Neptuno, Júpiter, Saturno y Plutón. No obstante, todo aquello lo conversa con su padre, y se detienen acerca de las lunas de Júpiter.

Ella le nombra algunos, como Io, Europa, Calisto. No obstante, su padre le aclara que no fue Galileo quien les dio los nombres, y que tampoco fue un alemán. Luego mencionan y cuestionan otras lunas como Ganímedes y la Osa Mayor y la Osa menor. Todo ello era tan interesante, por lo menos para el padre. Y disfrutaba mencionando esta explicación como si estuviera presente en aquel museo, donde luego, se puso muy pensativa. De repente por la idea de lo inmenso del mundo, pero también por la salud precaria de su padre, que en algún momento los resultados los recordaría mucho tiempo después, mientras remembraba aquel Sistema Solar, con todas aquellas lunas, que actualmente han sido descubiertas 79.

Alice Munro