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viernes, 3 de noviembre de 2023

¿Por qué sentimos miedo?


Es natural sentir miedo, tal como lo determinan como una "sensación de angustia ante alguna situación de un peligro real o imaginario". Por tanto, si hasta el día de hoy estamos vivos, es porque nuestros miedos nos han prevenido ante situaciones temerarias.


Es posible que el sentir miedo no haya nacido en nosotros, sino que se nos ha inculcado desde muy pequeños. Nos han dicho "no hagas eso porque te vas a ...", o también tenemos miedo cuando estamos ante una circunstancia que ya hemos vivido.


Recuerdo una frase de Chespirito, que dice "El heroísmo no solo consiste en no tener miedo, sino en superarlo". El miedo es aquel sentimiento que nos ha cuidado hasta el día de hoy. Muchos han muerto por ignorar el miedo. Sin embargo, nuestro cerebro siempre nos alerta de enfrentar o no a una adversidad.


Esgrimista



viernes, 28 de julio de 2017

ZMM: TE NOMBRO, TE LLAMO

Me reflejo entre tus sueños,
Caigo de repente antes de que puedas abrir tus ojos,
Me siento cansado y te suplico un beso en el día,
Y no siempre me escuchas.

A eso le llamo: distancia.

Recojo los momentos
Que decidimos tirar por no borrarlos,
Pero fue tan pronto, que aún apartado de tus manos,
Sentí un susurro a voz de súplica.

A eso le llamo: Recuerdo.

Te amé en mares en cada tarde,
Me apresuré al notar cómo tus pies trataban de marcharse,
Tus ojos, tus manos, tu aliento en brisa de tardes,
Tu cariño enredándose en versos.

A eso le llamo: Un beso.
                                                                                               
Pero no respondiste,
Ni a la Distancia, ni al Recuerdo,
Ni siquiera al Beso. Nunca lo hiciste,

Por eso te pienso y me duele este día.


Percy Taira

lunes, 10 de junio de 2013

UN SENTIMIENTO LLAMADO DOLOR





texto y dibujo: Miriam R. Krüger

La noche llegó a su fin, la alarma del reloj resonaba en sus oídos, haciendo temblar las paredes de la habitación. En cámara lenta se sentó, dio un respiro profundo y se alzó físicamente porque su alma se quedó ahí tirada en el suelo.


Camino hacia la ducha arrastrando los pies, sin fuerza alguna se sumergió bajo la caída de agua caliente como un intento de lavar el dolor que la cubría por completo; sus lagrimas se mezclaron en el agua y gritó esperando exorcizar su sufrimiento. De manera automática se vistió y se fue a trabajar.

En el bus, un hombre sentado frente a ella se tocaba con insistencia los ojos tratando de retener sus lágrimas. Cuando el bus paró en la luz roja, por la ventana vio una mujer que lloraba mientras no soltaba el timón de su auto.

Un sentimiento extraño la invadió, no se sentía más sola, no era la única que sufría, se sintió acompañada en el dolor.