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jueves, 11 de febrero de 2021

¿Alguien extraña los "carnavales" del ayer?



Cómo no recordar aquellos "juegos" de carnavales, que durante los domingos del mes de febrero, las calles se volvían una jungla y que las víctimas eran las mujeres que por querer salir a la calle eran presa de los inquietos muchachos, los cuales haciendo uso de todo su "arsenal", lanzaban baldazos y globazos de agua, a peatones y pasajeros del micro.


No obstante, había también de los más intrépidos, que levantaban en peso a las pobrecitas mujeres y las lanzaban a un charco de lodo, ya que en aquellos tiempos no habían las célebres piscinas inflables.


Pero, ahí no quedaba la cosa, ya que otra de las "sorpresas" eran lo que se llamaba las "matacholas", las cuales eran una media llena de talco, y con el cual las golpeaban en la cabeza y en el cuerpo; y del mismo modo el betún y la pintura, con los cuales, las "maquillaban" a lo bestia. Quedando las pobres chicas como de película de terror.


No obstante, aunque ya hay las debidas restricciones, lo malo es el gasto en agua, ya que durante todo el mes de febrero, algunas familias llenan con agua aquellas piscinas para refrescarse en dicho mes, aunque no sea domingo. Que pasemos este segundo mes del año de manera civilizada y responsable.


Esgrimista

martes, 23 de enero de 2018

ZMM: Computadoras vs. Máquinas de escribir

Para muchos, en este preciso momento les he “movido el cerebro”. Y cómo no podía ser, puesto que durante muchos años nos habíamos acostumbrado a utilizar aquellas entrañables máquinas, las cuales nos servían para cumplir con nuestros trabajos de la universidad. Cómo no recordar aquellas teclas, aquel rollo que teníamos que renovar periódicamente. Aquella carátula que teníamos que hacer maromas para que “calce bien” en la hoja blanca.

Pero estos recuerdos, nacen en los tiempos del colegio, cuando teníamos aquellas clases de mecanografía. Cómo no recordar, que nos hacían practicar los puestos de cada letra del abecedario. Por supuesto, que me imagino que ese curso “me imagino” que debe ser anacrónico.

Sin embargo, a la par estaba la clase de computación, en que nos sentábamos de a dos. Viendo esa pantalla negra con letras verdes. ¡Qué recuerdos! ¿Cómo íbamos a saber que la tecnología llegaría poco a poco hasta nuestros días? ¿Cómo imaginar que aquella computadora que tenía el pituco, quien la utilizaba para jugar “Atari”, llegaría a tener tal globalización, que llegaría de manera relativa a formar parte de nuestras casas?

Mucho menos imaginábamos que quedaría relegado el diseño y forma de la computadora, a la que ahora llamamos “laptop”. La cual puede ocupar el espacio de un folder o una lonchera. Sin embargo, como ya saben muchos, la tecnología no se detiene. Y lo que nos es útil a nosotros, siempre llega el día en que es relegado por otra invención, y aunque suene feo…prácticamente, muchas de las cosas tecnológicas que compramos, son piezas de museo para muchas potencias. Es decir, que muchas veces “nos venden su basura”. Así de crudo es el asunto.


Así que no nos encariñemos mucho con nuestros ordenadores, ya que de acá a diez años nomás, podríamos experimentar un nuevo cambio, una nueva revolución. Pero nunca olvidemos que una característica esencial de los seres humanos es que nos adaptamos a los cambios. Siempre lo hemos hecho. Es por eso, que todavía existimos como civilización. Y que en este preciso momento están creando al reemplazo de nuestras máquinas con Internet. ¡Preparémonos!


Juan Mujica

martes, 17 de mayo de 2011

Nostalgia vs Tecnología

Juan Mujica

De un tiempo a esta parte nos hemos visto inmersos en un sinfín de modernidad con que nos desenvolvemos cotidianamente. En el pasado quedaron las máquinas de escribir, las cámaras fotográficas mecánicas, el VHS, los disquets, los cassets, los televisores blanco y negro, la fotografías en papel y el papel en sí… ¿quién sabe hasta cuándo lo tendremos entre nuestras manos? Gracias a una inevitable era digital, es que aún nosotros que todavía nos quedan años para decirnos jóvenes, es que al voltear a hace un par de décadas nos da nostalgia las horas y momentos que pasamos con aquellas máquinas que en su momento eran el último grito de la actualidad.

No obstante, ¿qué nos íbamos a imaginar que llegaría el día en que tuviéramos internet en casa?, y eso que teniendo tan solo la computadora era un lujo, o hasta incluso alucinábamos estar un escalafón más en la pirámide socioeconómica. Aún recuerdo esas horas jugando con el Nintendo, y específicamente con el juego “Street Fighter”, ya que años atrás no tuve la oportunidad de divertirme con el Atari, que fue un sueño en su momento. Y si hablamos de películas: ¿Qué nos íbamos a imaginar que cambiaríamos nuestros cassets de video, por los ahora conocidos CDs del DVD? Ahora todo es con este último. Y hasta se habla de las películas 3D y las imágenes HD.

Extraño el techno y el reggae, que a principios de los años 90 estuvieron a full en las radios limeñas. ¿Qué nos íbamos a imaginar que llegaría el trance y el reggaetón para opacar a nuestros favoritos de las radios? Sin embargo, como seres humanos, Homosapiens, lo que nos diferencia de los demás seres es que nos adaptamos a los cambios. Es decir, que ante una acción, tenemos una reacción. Desde que se extinguieron los dinosaurios y gracias a eso que surgieron los mamíferos, es que hemos poblado el planeta y desarrollado la tecnología y la ciencia. Y es por eso que nuestra civilización está avanzando a pasos agigantados.

Cuando menos nos imaginemos ya estaremos viendo naves espaciales en los aeropuertos, y ya tendrán otro nombre. Las enfermedades serán todas curables y habremos llegado al menos al 50% de nuestra capacidad mental. Atrás quedarán los congestionamientos en las calles y mismo “Volver al Futuro” habrá vehículos que vuelen por los aires. Además nosotros vestiremos trajes metálicos y con luces. Y se hará tan paulatinamente que no nos extrañará y no nos acomplejaremos del qué dirán.

Sin embargo, ya sea que los libros de papel sean reemplazados para siempre por los libros electrónicos, tendrá que quedar para la posteridad que alguna vez toda esa modernidad que nos hizo la vida confortable y feliz, no podremos olvidarla, ya que son como los eslabones de una cadena o los peldaños de una gigantesca escalera. Y nuestros tátara tátara nietos gozarán de toda esa tecnología y nosotros desde el cielo podremos ver tales adelantos y nos parecerá raro todo ese avance. Sin embargo, aún me sigo preguntando: ¿Dónde quedó mi máquina de escribir para poder recordar todos estos pensamientos? y ¿Dónde quedaron mis alegrías que disfruté entre el romance de la tinta y el papel?