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domingo, 25 de enero de 2015

¿Cómo son y cómo eran los carnavales antes?

Cuando escuchamos la palabra carnaval. En el acto se nos viene a la memoria aquellos carnavales de los años 80. Tiempo en el que se permitía o en todo caso no se castigaban los excesos en el momento de mojar a baldazos o globazos. Eran épocas impunes, donde los niños y adolescentes (sobre todo estos últimos) al ver a una chica caminando en (zona roja), pues era perseguida y el encuentro no paraba hasta que era mojada a globazos, e incluso la embarraban con betún en el rostro y demás partes del cuerpo.

Con respecto a los excesos, una forma de frenar supuestamente a esta masa en declive es a través de una multa. No obstante, parece no tener resultado. Incluso tanto llega el descaro que a veces se utiliza el pretexto de mojar para robarle sus pertenencias a las personas. Ya sea una billetera hasta una bicicleta, sino es que más.

No obstante, ¿se ha preguntado dónde se originaron los carnavales? Según las tradiciones orales, sus orígenes están en las fiestas paganas. Uno de sus paradigmas está en las celebraciones que se hacían en honor al dios Baco. Otro de los ejemplos era en Egipto, en que el motivo de la celebración era el buey Apis. Tanto este último ejemplo como en los tiempos de la antigua Sumeria se remontan a 5000 años en el pasado.

Sin embargo, no todas las culturas celebran los carnavales de la misma forma. Por ejemplo, en muchas partes de Perú, el carnaval es sinónimo de fiesta, de baile, de desfile, y hasta de mascaradas y trajes típicos. Si vas a muchos de estos lugares te llevarás la sorpresa de presenciar estos bailes y desfiles, e incluso serás parte de la celebración como uno más que hay que mojar y echarle talco.

De hecho que en tu barrio las celebraciones ahorita ya están por empezar. Ya los palomillas de tu cuadra afinan globos y preparan el betún y las “matacholas” (talco dentro de una media para tirarse con violencia sobre una víctima). No obstante, ahora las familias tienen sus piscinas armables, y es ahí donde terminan las víctimas del grupo de “carnavaleros”. No obstante, en antaño levantaban a la chica y la estrellaban al charco de agua con barro que ya estaba listo para estrenar.

Y cómo no recordar las famosas tradiciones que dan término a la celebración de carnavales. Los de la costa le llaman “Cortamonte”, los de la sierra le llaman “Yunza”, y los de la selva le llaman “Umisha”. Donde muchas familias, de diferentes partes del Perú, terminan la época de carnavales dándole de hachazos al árbol que eligieron para tirarlo abajo. Y llevarse las cosas que colocaron previamente en ellos.

Otro de los carnavales más esperados son los de Brasil, donde se vive una fiesta nacional. Donde las plumas y lentejuelas adornan todo el desfile y donde el pudor queda en segundo plano. Se nota una labor de ensayo, y se nota que disfrutan los bailes, donde al igual que en Perú muchos turistas viajan y disfrutan de la festividad internacional, en que año a año celebran y bailan, previamente disfrazados y maquillados.

Volviendo al Perú, sobre todo aquí en la capital se ha previsto multar a todos aquellos que cometan excesos y se pasen de la raya. La multa es de mínimo S/ 180 soles. E incluso para disuadir a todos esos grupos que se esconden bajo el escudo de su minoría de edad, muchos distritos están barajando la triquiñuela de cortar el agua y así evitar que se desperdicie el líquido elemento. De tal modo que a pasar unos carnavales moderados y con su grupo de carnavaleros. Así que ya están advertidos. A respetar se ha dicho.

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