"EL SUPERMAN PERUANO"

"EL SUPERMAN PERUANO"
"EL SUPERMAN PERUANO"

sábado, 19 de enero de 2019

ZMM: Mi corbata (Resumen)


Se narra la historia de Idiáquez, quien hubo tenido un romance con su querida Marta, la cual no tuvo mejor idea que confeccionarle ella misma una corbata. Él, como es lógico, aceptó el obsequio. Fue entonces que, en una oportunidad, hubo un evento festivo y como cada varón, quiso sacar a bailar a alguna muchacha, pero se dio con la sorpresa que ninguna de ellas tenía el deseo de bailar con él. Incluso una morena que le dijo “Tengo compromiso”.

         Fue entonces que Idiáquez, desconcertado, le preguntó a otro varón, que qué les pasaba a aquellas damas. Y este último, le hizo ver que el problema era por su corbata y que lo mejor que podía hacer era largarse. Por tal, que Idiáquez se retiró avergonzado y cuestionando lo vivido en aquel evento festivo.

         Entonces, resuelto a corregir su error, no solo se cambió de corbata, sino que cambió totalmente tu vestimenta. Y luego se presentó otra vez, pero dejando perplejas a las damas presentes, e incluso a aquella morena que lo había despreciado.

         Luego de cuatro meses se casó con esta última, y finalmente, sintió nostalgia por su Marta. Y por momentos volvía a acariciar aquella corbata de su antiguo amor, y además volviendo a oler aquel jabón de Windsor.

Manuel Beingolea

sábado, 12 de enero de 2019

ZMM: El bagrecico (Resumen)


Érase que un anciano bagre le contaba a otros congéneres jóvenes, sobre sus aventuras cuando era como ellos, de su edad. Y dichos peces párvulos, escuchaban muy atentamente cada detalle de la historia de aquel anciano bagre, teniendo muy concentrados a todos ellos. Y como siempre pasa, hubo un bagrecito que le decía su anhelo de conocer el mar, tal y como el longevo bagre lo había conocido.

Por tal, que este último, lo adiestró y lo preparó para que realizara su gran anhelo. Y una vez que estuvo listo, enrumbó hacia aguas lejanas. De aquel riachuelito donde se inicia la historia, el bagrecito tuvo que sortear muchas dificultades y peligros. Sin embargo, siempre recordaba los consejos del anciano bagre, lo cual literalmente, en varias ocasiones le salvó la vida.

Fue así, que prosiguió de riachuelo en riachuelo, hasta que llegó hasta el río Amazonas, que recordaba le habían dicho que era el río más grande del mundo. No obstante, el bagrecito no se contentó con dicho logro. Él quería concretar su deseo. Así que continuó adelante, siempre adelante. Hasta que llegó el momento. No lo podía creer. Llegó al mar. Así es, llegó a su objetivo.

No obstante, la vida continuó para él, y siguió viajando por todos los mares del mundo. Y cuando reaccionó, de repente sintió añoranzas. Recordó su riachuelo natal, aquel lugar que lo vio nacer. Por tal, decidió volver, pero cuando lo hizo nadie lo recordaba, y del mismo modo, no veía a nadie conocido.

Sin embargo, siendo ya un bagre anciano y experimentado. Del mismo modo como lo hacía aquel primer anciano bagre mentor, se la pasaba contando sus aventuras de juventud, y todos aquellos bagrecitos estaban muy atentos y disfrutando de lo que fue la maravillosa vida en los mares del mundo. Y un buen día un bagrecito le expresó su deseo de conocer el mar. Y el longevo bagre, vio en su ímpetu la misma expresión que tenía, cuando él mismo fue un bagrecito con grandes anhelos.

Francisco Izquierdo Ríos


sábado, 5 de enero de 2019

ZMM: El amigo Braulio (Resumen)


Se narra la historia de un escritor, porque así lo creía él, quien llevaba buen tiempo escribiendo poemas. Y como pasa con muchos escritores, con el pasar del tiempo decide que ya desea compartir sus versos en algún medio de comunicación. Siendo así que se presenta ante el director del semanario “El Lima Ilustrado”, quien luego de una acuciosa lectura, le da el visto bueno a los poemas que le entregó este escritor llamado Roque Roca.

         No obstante, este último no imaginaba lo que iba a suceder. Cuando los lectores de dicho semanario empezaron a leer sus versos, las críticas no se hicieron esperar, e incluso algunos se burlaban diciendo “Roque Roca saca sapos por la boca”, en fin, una bola de nieve que este último no esperaba. Hasta que llegó el momento en que un supuesto amigo, quien también tenía un peso como crítico literario, luego de leer sus versos, fue severo y le manifestó sin pelos en la lengua su desagrado con los poemas de su amigo Roque Roca.

         Sin embargo, como arte de magia y entrando sin pedir permiso, aparecieron unos poemas que eran firmados por un tal Genaro Latino, los cuales los consideraban como muy buenos. A tal grado que Braulio, solo para molestarlo casi le restriega estos últimos poemas en la cara de Roque Roca, y diciéndole que cuando escriba como Genaro Latino, ese día sus poemas serán publicados.

         Hasta que llegó el día en que los poemas que supuestamente eran de Genaro Latino, aparecieron y ante la sorpresa de todos, dichos versos estaban firmados con el puño y letra de Roque Roca. Dejando sin voz a su supuesto amigo, Braulio. Y también callando a toda esa bola de críticos, quienes también quedaron perplejos y sorprendidos con este as bajo la manga de aquel escritor bipolar de esta historia.

Manuel Gonzales Prada




sábado, 22 de diciembre de 2018

ZMM: Ushanam Jampi (Resumen)

   
En el pueblo de Chupán, lugar de los andes peruanos, el consejo de yayas (ancianos de la comunidad) discute sobre la situación de uno de sus habitantes. Se trata de Cunce Maille, quien es conocido como un vil ladrón, puesto que ya va la tercera vez que incurre en robo. Por lo cual, los yayas y demás autoridades lo citan para una especie de juicio.

Por un lado, José Ponciano alega que Maille le robó una vaca, y sin más miramiento, el inculpado se defiende sacando en cara que hace un año que el acusador le robó un toro. De tal modo, que los yayas le preguntan por qué no denunció aquello en su tiempo. Y el acusado contesta que no lo hizo porque en aquel pueblito no existe la justicia, y entre todos se roban.

No obstante, Ponciano alega que aquel toro se lo compró a Natividad Huaylas. Sin embargo, Cunce Maille, objeta que dicho toro era de él y que Natividad no tenía ningún derecho a vender algo que no era suyo. Puesto que el asunto se puso en contra de Maille, ya que este último no tenía los treinta soles para pagar la vaca hurtada. De buenas a primeras, por considerarlo un ladrón reincidente, el mismo pueblo empezó a alzar sus voces “¡Ushanam Jampi! ¡Ushanam Jampi! Y como la voz del pueblo es la voz de Dios. Cunce Maille fue sentenciado al jitarachum, es decir, al ostracismo, al destierro para siempre de aquel pueblito Chupán.

Cunce Maille una vez desterrado, pasó y siguió pasando el tiempo. Hasta que empezó a extrañar a su madre y a su tierra natal. Por esta razón, decidió hacerle una visita, y lo hizo de una manera muy sigilosa. No obstante, fue visto y se pasó la voz de lado a lado como si fuera un chisme. Por lo cual, José Facundo uno de ellos al verlo le tendió una trampa. Y le dijo que se acerque, y que nadie lo apresaría. Por tanto, Maille se confió y se aproximó a aquel hombre, quien lo recibió con un abrazo. No obstante, dicha muestra de afecto se transformó como un gran “abrazo de oso”, un abrazo apresador. Por lo cual, los demás no dudaron en acercarse y arrestarlo. Y antes que vinieran los demás pobladores, Maille lo agarró fuertemente del cuello y en un ataque de ira le cortó la lengua a su traidor embustero. Una vez detenido, sin más miramientos, se volvió a escuchar en el ambiente la misma atmósfera: “¡Ushanam Jampi! ¡Ushanam Jampi!

Por tal, que los pobladores armados de palos, piedras y cuchillos. Sin más miramientos se volcaron sobre él, hiriéndolo gravemente. Ya casi agonizando se arrastró hasta los brazos de su madre, pero sus ajusticiadores no tuvieron clemencia alguna de su estado. Y le dieron el tiro de gracia, que fue descuartizando su cuerpo. Y colocando sus intestinos a manera de guirnaldas en la entrada de la puerta, donde en el otrora vivían Cunce Maille y su devastada madre.


Enrique López Albújar

sábado, 15 de diciembre de 2018

ZMM: Paco Yunque (Resumen)

Vallejo narra la historia de un niño llamado Paco Yunque, quien era el hijo de la empleada de la familia Grieve. Y para hacer más trágica la historia, el hijo de esta familia era el niño Humberto. Este último, creyéndose poseedor y dueño medieval de Paco Yunque, hacía lo que quería con él. Y para colmo, estaban estudiando en el mismo colegio y en el mismo salón.

Por tal, ya imaginarán que Paco Yunque era prácticamente la marioneta del niño Humberto Grieve. Lo jalaba del brazo, le pegaba y siempre negaba todo. No obstante, también en dicho salón, había otro niño que se llamaba Paco Fariña, quien prácticamente era como una especie de ángel defensor de Yunque. Y aunque hubo oportunidad que Grieve le acertara un buen puñetazo, Fariña expresaba que no le tenía miedo y que la próxima también él lo golpearía a ese abusivo.

Incluso, tanta era la injusticia, que cuando el profesor les tomó un examen, Grieve se la pasó haciendo garabatos en su cuaderno. Y cuando terminó la prueba, el execrable niño Humberto, le quitó su examen a Paco Yunque y le puso su nombre. Y como era de esperarse, el niño Humberto sacó la mayor calificación, mientras que Yunque agachaba la cabeza, sin saber que había pasado a su examen.

Así era la vida de este niño proveniente del campo, cuyo destino y derechos estaban pisoteados por el niño Humberto Grieve, quien en todo momento expresaba o se justificaba, que como su papá tenía mucha plata, por eso es que hacía lo que hacía, e incluso decía orgulloso que Paco Yunque era su muchacho, y, por tanto, podía hacer con él lo que le daba la gana.

César Vallejo

domingo, 9 de diciembre de 2018

ZMM: Duelo de caballleros (Resumen)


En cierto lugar de Lima, existía lo que sus habitantes llamaban Malambo. En el cual, como en diversas zonas marginales, vivían personajes que figuraban el liderazgo, pero referido no a sus capacidades cognoscitivas, sino a su fiereza y su pericia con la chaveta, o con lo que tuvieran a la mano y que podría ser usado como arma. Uno de estos hampones era Tirifilo, a quien comparaban con un puma, y muchos le tenían respeto y algunos hasta miedo. Creyendo que podría cortarlos y darles muerte. Otro de los hampones que radicaba en aquel rincón llamado Malambo, era Carita, cuyo apelativo era conocido por casi todos.

         Y como dicen que dos soles no pueden brillar en el mismo firmamento. Llegó el día en que estos dos delincuentes discutieron y Tirifilo no encontró mejor herramienta para provocarlo que insultó a su madre. Esto último enojó mucho a Carita, y luego de un “tome y dame” por parte de ambos. Se retaron a muerte. A vista y paciencia de los adeptos a estos dos peligrosos personajes del hampa.

         Llegó el día y los dos ya estaban listos. Luego que sus compañeros prepararan el “campo de batalla”, tanto Tirifilo como Carita, se sentían muy confiados. Y como el tiempo no se detiene, empezó la contienda. Los dos se aproximaron a su rival, y trataban en todo momento de ajustarle un chavetazo al otro. Sin embargo, aunque Tirifilo era el favorito por muchos, cometió errores en sus movimientos de ataque, lo cual fue aprovechado por Carita. Y este último logró hacerlo sucumbir y vencerlo, puesto, que, a vista y paciencia de los espectadores, la sangre de Tirifilo drenaba y drenaba. Logrando al fin su victoria. No obstante, Carita se retiró triunfante. Ganándose el respeto y hasta miedo de aquellos habitantes marginales, quienes ahora miraban el cuerpo inerte de Tirifilo, quien en otras épocas era el faite, es decir, el malo de aquel rincón de la Ciudad de los Reyes, llamado por ellos como Malambo.

Ciro Alegría

miércoles, 14 de noviembre de 2018

ZMM: El vuelo de los cóndores (Resumen)


Como era ya costumbre, un circo llegó a cierto pueblito de Pisco. Y con su llegada, la algarabía y el entusiasmo de grandes y chicos. No obstante, entre aquellos chiquillos de aquel pueblito estaba Abraham, quien también quería disfrutar con los espectáculos circenses. Y cuando supo que todos los artistas ya se iban preparando para sus números artísticos. Aquel niño, que pareciese ser el mismo autor de este cuento, se aproximó y le llamó la atención una niña a la que llamaban Miss Orquídea.

No obstante, entre los actos artísticos de toda aquella constelación de personas, estaba “el vuelo de los cóndores”, el cual era un número realizado por trapecistas, y entre ellos estaba Miss Orquídea. Y cierto día, aquellos artistas hicieron el acto mortal, pero, que, por un error, dicha niña se precipitó al vació, pero se salvó gracias a las redes colocadas.

Situación por la cual, dicho acto dejó de realizarse. No obstante, mientras la niña se iba recuperando sentada en una silla de ruedas, Abraham fue a visitarla durante ocho días. El la contemplaba desde lejos y le hacía señas como saludándola, y ella correspondía a su saludo. No obstante, llegó el día siguiente, y como ya estaba programado, el circo se retiró de aquel pueblito de Pisco, y con su partida, encendió la gran tristeza de Abraham. Solo le quedó decirle el último adiós, y ella correspondió flameando un pañuelo blanco, mientras que el barco se alejaba más y más, dejando con su humo una especie de cabellera gris, que se desvanecía entre las nubes.

Abraham Valdelomar

sábado, 10 de noviembre de 2018

ZMM: El desafío (Resumen)


Cierta vez, en un paraje piurano, narra la historia uno de los personajes llamado Julián. Al estar reunido con algunos de sus amigos, les cuenta que se aproxima una gran pelea. Explica que tanto Justo como el Cojo se habían retado a ultranza. Y dicha habladuría corrió como mecha de pólvora. Se extendió como un mal chisme. En pocos minutos, ya todos sabían de aquel inevitable enfrentamiento.

En dicho lugar, según narra Julián existía un tronco al que llamaban “La Balsa”, y que era algo muy conocido por los habitantes del lugar. Por tanto, Justo como el Cojo, afilan sus navajas para darle muerte a su contendor. Hacía poquito nomás que ya estuvieron prestos a batirse en duelo, pero fueron detenidos por el cura del pueblo.

La historia se desenvuelve detallando el odio que se tenían ambos rivales. Incluso se narra la pigmentación del Cojo, del que se dice que tenía un color como de aceituna. Por su parte, a lo largo del cuento, otro personaje llamado Leonidas, intenta aconsejar a Justo. Aquel personaje hasta cierta parte del cuento se muestra como un amigo de Justo. Hasta que empieza la pelea ante la vista y paciencia de todos sus amigos y conocidos.

Ambos inician a moverse de tal manera de vencer a su oponente. Al principio, estaban más o menos parejos. Hasta que el Cojo, supera en pericia a Justo, llegando un momento en que este último ya está muy herido y por tal, el Cojo les sugiere que ya lo detengan, pero Leonidas le responde que continúen con la pelea. Resultando lo inevitable, Justo cayó muerto, ante el sollozo de Leonidas, el cual al final resulta siendo el padre de Justo, a quien abraza y llora, y sobre todo con un gran peso de culpabilidad.



Mario Vargas Llosa



domingo, 4 de noviembre de 2018

ZMM: Calixto Garmendia (Resumen)


En cierto pueblito de la sierra, según el personaje que narra la historia, su padre, Calixto Garmendia, vivía feliz y sin problemas, pero un día llegó una peste llamada la Tifo, y mucha gente se fue muriendo como moscas. Por tanto, el cementerio ya no tenía más capacidad, por lo cual, en vez de enterrar a los que seguían en los terrenos de los ricos, tomaron sin permiso unos terrenos que le pertenecían a Calixto Garmendia. Y cuando él mismo fue a reclamar, pensando que le devolvieran sus terrenos, le decían que no era posible, e incluso ni siquiera le querían indemnizar. Arguyendo siempre que no había plata para pagarle.

Calixto Garmendia era un carpintero, quien era conocido por luchar contra las injusticias. Siempre sus vecinos lo llamaban para que los apoyara. Sabiendo de su carácter y su espíritu de lucha. Sin embargo, al cansarse de esperar y esperar, y nada. Tomó la decisión de vengarse de sus deudores. Saliendo una noche con los bolsillos llenos de piedras, y se dirigió muy silente hacia las casas de los que él consideraba los mandones, y los que no querían pagarle. Entonces, cada noche, incursionaba en determinada casa y lanzaba piedras, las cuales rompían los tejados. Y eso a Calixto Garmendia lo solazaba.

Era como una especie de venganza personal. Además, como carpintero no ganaba mucho. No obstante, sí ganaba cuando fallecía alguien del pueblo. Ahí si le iba bien. Sin embargo, empezaron a morir los que él llamaba los mandones, quienes eran las autoridades de aquel pueblito. Y que Calixto Garmendia, pensaba para sus adentros que ahora ellos tragaran la tierra que le quitaron. Y llegó el momento en que el alcalde murió, y dicho deceso fue para el carpintero como una venganza. No obstante, cuando lo sucedió otro alcalde. Por un momento, pensó que aquel sí le pagaría, pero tampoco lo hizo, e incluso arguyendo también que no había plata.

Por tanto, tanta fue la cólera de Calixto Garmendia que el nuevo alcalde lo encarceló por agitador, por quince días. Y pasado un lapso de tiempo, el carpintero falleció.

Ciro Alegría

sábado, 27 de octubre de 2018

ZMM: El Alfiler (Resumen)


El cuento trata sobre el asesinato de Grimanesa, quien fue hija de don Timoteo Mondaraz. Por su parte, su yerno Conrado se dirige al pueblo, pues la noticia del fallecimiento de Grimanesa se extiende y esparce como bola de nieve. Una vez que la difunta está en el féretro, su padre se aproxima y localiza y extrae un objeto, para luego retirarse.

Don Timoteo tiene una hija menor llamada Ana María, quien en poco tiempo Conrado se le embelesa. Y en una ocasión en que don Timoteo y Conrado están reunidos, el suegro le enseña un alfiler, el cual Conrado lo reconoce y confiesa, que con dicha arma punzante mató a Grimanesa de una puñalada en el corazón, pero que lo hizo porque descubrió que ella le fue infiel con el administrador.

Sin embargo, habiéndose entablado una especie de complicidad, don Timoteo, quien ya conocía los propósitos nupciales de Conrado con su hija Ana María, le expresa que si su menor hija también le es infiel, que también utilice aquel alfiler y que también le de muerte a Ana María, en caso que incurriera en infidelidad.

Ventura García Calderón