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jueves, 30 de julio de 2020

Circos virtuales por fiestas patrias: ¿Se siente lo mismo?

(Foto: Los circonautas)
Sería como preguntarnos si sentimos lo mismo ver una película en un concurrido cine, o verlo por DVD en la tranquilidad de nuestra casa. Creo que el tema va dependiendo a quién se lo preguntamos. Los que ya pisamos la base 4, y encima en época de pandemia, extrañamos la diversión presencial. Si es ir al cine, sentir la emoción de ver la tremenda pantalla esperándonos y nuestra tradicional bolsa de canchita. Del mismo modo, recordando aquellas épocas en que nos llevaban al circo nuestros padres. Concurrir a espectáculos circenses, los cuales venían de países lejanos o no tan lejanos, y disfrutando todo aquello que ingresaba vertiginosamente por nuestras ávidas pupilas.

Cómo no recordar los ingeniosos y creativos payasos. Aquellos de los que más de una ocasión, incluso en canciones se les menciona que aunque estén tristes o al punto de las lágrimas, según dice el dicho que "la función debe continuar". Luego, otras de las atracciones que también se les parodia en la tele, son los lanzadores de cuchillos y los tragasables. Ambos deben ser personas con mucho entrenamiento, y que un error o una distracción puede ser fatal.

Luego, están los magos. Aquellos que crean las ilusiones y las tácticas para engañar a nuestros ojos. Por lo que continúa el dicho que dice que la magia existe. Dichos prestidigitadores, se valen de sus súper rápidos movimientos y siempre nos dejan asombrados. 

Todos estos personajes, apreciarlos y vivirlos en plena carpa gigante. Con la inolvidable canchita. Definitivamente que si continúa la pandemia, pasará mucho tiempo hasta que volvamos a experimentarlos "en vivo y en directo". Tal vez otras generaciones podrán amoldarse a las nuevas comunicaciones virtuales. Y como a veces se dice que "nadie extraña lo que no conoce". Por lo cual, si la pregunta es para un niño de nuestros tiempos, creo que sí podría responder que está de acuerdo. No obstante, a manera de conclusión lo que rescato de una mayoría de circos a nivel mundial, es que no utilicen a los pobres animalitos, los cuales en antaño los "amaestraban" de manera cruel y violenta. Y como los seres humanos podemos adaptarnos, por la crisis que vivimos, no nos queda otra que verlos por nuestras computadoras y/o celulares.

Esgrimista

miércoles, 14 de noviembre de 2018

ZMM: El vuelo de los cóndores (Resumen)


Como era ya costumbre, un circo llegó a cierto pueblito de Pisco. Y con su llegada, la algarabía y el entusiasmo de grandes y chicos. No obstante, entre aquellos chiquillos de aquel pueblito estaba Abraham, quien también quería disfrutar con los espectáculos circenses. Y cuando supo que todos los artistas ya se iban preparando para sus números artísticos. Aquel niño, que pareciese ser el mismo autor de este cuento, se aproximó y le llamó la atención una niña a la que llamaban Miss Orquídea.

No obstante, entre los actos artísticos de toda aquella constelación de personas, estaba “el vuelo de los cóndores”, el cual era un número realizado por trapecistas, y entre ellos estaba Miss Orquídea. Y cierto día, aquellos artistas hicieron el acto mortal, pero, que, por un error, dicha niña se precipitó al vació, pero se salvó gracias a las redes colocadas.

Situación por la cual, dicho acto dejó de realizarse. No obstante, mientras la niña se iba recuperando sentada en una silla de ruedas, Abraham fue a visitarla durante ocho días. El la contemplaba desde lejos y le hacía señas como saludándola, y ella correspondía a su saludo. No obstante, llegó el día siguiente, y como ya estaba programado, el circo se retiró de aquel pueblito de Pisco, y con su partida, encendió la gran tristeza de Abraham. Solo le quedó decirle el último adiós, y ella correspondió flameando un pañuelo blanco, mientras que el barco se alejaba más y más, dejando con su humo una especie de cabellera gris, que se desvanecía entre las nubes.

Abraham Valdelomar

sábado, 10 de septiembre de 2016

La función debe continuar

Lejos quedaron aquellos tiempos en que aquel circo, conformado por personajes como el dueto de enanos, el hombre fortachón, la contorsionista, la bruja de la bola de cristal, los equilibristas, y el mago y el payaso, hacían de cada presentación un éxito rotundo. Sin embargo, de tal manera como iba triunfando, su dueño, el cirquero, también se iba relacionando con personajes de alto calibre. Y fue en una de esas “reuniones de negocios” que tuvo un altercado con un par de brujos, a quien el cirquero no quiso aceptar para que se incorporaran al staff de artistas con que contaba.
Y fue tanta su indignación que juraron maldecir su negocio. Y que nunca más volvería a saborear los éxitos que hasta ahora gozaba. Se despidieron con un estentóreo portazo y no supo más sobre ellos. No obstante, Casimiro, hizo como si ya no recordara aquel suceso y no lo comentó con nadie.
            -Muchachos…¿qué pasa? Ya va a empezar la función. ¿Por qué no están cambiados? –exclamó Casimiro, acomodando su sombrero de copa y sujetando su bastón de la suerte.
            -Míster, lo que pasa es que desde hace unos días hemos sentido que cuando no hay público, se perciben unos sonidos extraños. Unas risitas ofensivas. Como si penaran dentro del circo –pronunció uno de los enanos.
            -Sí don Casimiro, todos los hemos sentido. Es muy extraño. Incluso cuando hay público. También lo hemos sentido. Quizá el público no lo ha percibido, pero nosotros sí. Por eso tenemos temor de continuar –expresó el hombre fortachón, un tanto avergonzado y mirando al piso y luego al dueño del circo.
            -¿No me digan que temen a esos sonidos? Eso es absurdo –exclamó don Casimiro, paseando la mirada por todos los integrantes.
            De tal modo que todos sus trabajadores presentaron su renuncia y abandonaron las instalaciones de ese “circo maldito” como ellos lo llamaban. Solo dos de ellos se quedaron, y fue porque eran hijos del dueño. El payaso y el mago. Dos personajes distintos, pero a la vez con el mismo propósito: divertir al público.
            Fue entonces que don Casimiro les dijo que el circo no podía abrir con tan solo dos artistas. Así que tuvo la idea que sus dos hijos tuvieran presentaciones a domicilio. La idea era radical, pero al mismo tiempo factible. Y mientras don Casimiro los contactaba con mucha gente que requería de sus servicios, ellos llegaron a acostumbrarse a realizar sus “shows” de esa manera.
            Sin embargo, llegó el momento en que el dueño del circo escuchó entre sueños, las voces de aquellos brujos, que le recordaban sobre su maldición, y perdiéndose aquella alocución con dos risitas. Tal revelación hizo dubitar a Casimiro, pero no quiso comentarlo con sus dos hijos artistas. Aquel par de “deleitadores” prosiguió con lo suyo, respectivamente. Hasta que llegada una luna llena. El payaso, luego que su público infantil se desternillara de risa, prosiguió con su letal consigna. De igual manera pasó con su hermano, el mago. Este último, luego de muchos aplausos, prosiguió con hacer desaparecer a su público. Terminando aquella noche, solo quedaban los restos de sangre, de aquellos espectadores que querían ser sorprendidos y eso tuvieron: una gran sorpresa en los dientes de aquellos artistas antropófagos. Por su parte, Casimiro prosiguió, siendo cómplice de aquellas funciones malditas, y mientras tanto, seguía escuchando las risitas de los brujos que lo culpaban por sus dos hijos artistas “comepúblicos”.

Juan Mujica


miércoles, 8 de junio de 2011

Circo de los Horrores se acerca a Lima

El próximo mes de julio será recordado como el mes en que Lima sufrió las noches más terroríficas e impresionantes de toda su historia. Y es que un espectáculo de gran impacto y magnitud -que promete dejar con la boca abierta del miedo a más de uno- está por llegar.

La bella y talentosa bailarina y conductora de televisión, Brenda Carvalho, no pudo dejar de demostrar la emoción que siente por la llegada de uno de los circos más aplaudidos y premiados de todo el mundo.

“No podemos dejar de vivir esta espeluznante experiencia, definitivamente estaré presente con toda mi familia para ver: ¡El Circo de los Horrores!”, dijo.

De la misma manera, el empresario Pierre Aguilar  invitó al público a disfrutar de un circo exclusivo en su género. “Espero que todos encontremos un tiempo para pasarla en familia y poder presenciar esta puesta en escena de lujo; un show que ha sido premiado alrededor del mundo, cuenta con una escenografía espectacular que nos remonta al sentimiento frío y tenebroso de un cementerio gótico; y tiene artistas que vuelan e interactúan constantemente con el público”, explicó.

Después de gran espera, los fanáticos del horror y el terror tendrán la oportunidad de participar de "El Circo de los Horrores", con su aplaudida puesta en escena, "Psicosis".

El terrorífico espectáculo es recreado en un antiguo cementerio del siglo XIX, muy oscuro y abandonado, donde las gárgolas, las lápidas de piedra, el continuo sonido a lluvia y olor a humedad nos llevan a un ambiente lúgubre, creando inquietud, temor y emoción en las 2 horas que dura este espectáculo.

Uno de los personajes más representativos del terror de todos los tiempos, Nosferatu, nos da la bienvenida dejando al descubierto la exquisita e impecable ambientación y la calidad histriónica de los actores que dan vida a “Belcebú”, “Deborah, la vampira”, “la niña dulce, Sara”, “Grimo, el payaso” y “La momia acrobática”, solo por nombrar algunos personajes.

La temporada irá del 21 al 31 de julio, en el Jockey Club del Perú. Las entradas están a la venta desde los 30 nuevos soles, en los módulos de Teleticket de Wong y Metro; y quienes adquieran sus tickets hasta el día viernes con la tarjeta Saga Falabella podrán acceder a un descuento especial.

viernes, 6 de mayo de 2011

El circo

Juan Mujica

Había un circo que había sido abandonado por todos sus integrantes. Por falta de presupuesto se fue el hombre bala, la mujer barbuda, los enanos, los payasos, el hombre fuerte, hasta su familia lo abandonó.
-Señor cirquero… ¿dónde están sus artistas? ¿Ya no va haber función? –preguntó un niño inocentemente al dueño.
-No hijo, ya no va haber función. Todos se fueron porque hubo problemas.
-Señor cirquero… ¿y ahora que va hacer? ¿Ya no va a trabajar? –volvió a preguntar el niño casi insolentemente.
-Mira niño, yo tengo varios proyectos. Si esa gente se fue, ya no importa. Yo puedo hacer dinero en otros menesteres –respondió el dueño del circo, pero con cierto titubeo.
-Señor cirquero –volvió a preguntar el niño cerrado en su terquedad-. ¿Y a dónde se fueron los artistas?
-Ah bueno, ellos también se fueron a trabajar en otros proyectos, o en otros circos.
-Señor cirquero –volvió a preguntar el afanoso niño que quería respuestas a todo por parte de aquel pobre hombre que ya no sabía qué responderle-. ¿Y sus proyectos serán rentables?
-¡Oye niño… ¿por qué tanta pregunta?! ¿Quién eres tú?
-Soy el hijo del cirquero donde están los artistas que lo abandonaron.