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sábado, 20 de agosto de 2022

¿Son necesarias todavía las mascarillas?


Cuando estuvimos en el peor momento de la pandemia, de hecho que era obligatorio su uso. E incluso a los que no la utilizaban eran mal vistos, y hasta no faltaba alguien que le dijera al que no la usaba "aléjate". Ha pasado bastante tiempo desde que estamos utilizando la doble mascarilla. 


Sin embargo, como las cifras de contagio y muerte fueron descendiendo. Las mismas autoridades flexibilizaron algunas cosas del protocolo. Dijeron que las mascarillas ya no eran obligatorias en espacios públicos. Por tanto, que mucha gente que estaba harta de usarlas, no dudó en sacárselas. No obstante, debido a esta negligencia los números no tardaron en moverse. Recrudeciendo los porcentajes por contagio de la Covid-19.


Además, que por motivo de emergencia se lanzó una campaña para que la gente se aplique la tercera dosis, y dicha constancia tenían que mostrarla, ya sea física o virtual, para dejarlos entrar en determinados espacios. Y todavía al pedido de las autoridades sanitarias se habló de aplicarse una cuarta dosis. La cual no ha sido bien vista por muchos, por lo que está sucediendo lo inevitable: muchas vacunas están empezando a caducar.


Y cuando todavía no nos libramos del Coronavirus, surge una nueva amenaza: la viruela del mono. Dicha enfermedad tiene peores síntomas, ya que entre otras cosas afecta la piel, llenándola de ampollas, que se ven horribles. Por tanto, cada uno es responsable de su propia salud e integridad. Y si me preguntan que si seguiré utilizando la doble mascarilla, pues así es. Más vale prevenir que lamentar. Ademas que la realidad se está cayendo de madura. Dios no quiera, pero ya se estaría barajando la posibilidad de inocularnos una vacuna para la susodicha viruela del mono. Así que a cuidarnos todos.


Esgrimista

lunes, 29 de marzo de 2021

Drones contra la pandemia (cuento)


 

-¡Miren, es un cangrejo gigante!

-¡No, es un arañón!

         Ni uno ni otro, lo que estaban viendo eran drones dirigidos a distancia; pero no eran como los recientes modelos. Se trataba de drones con cabeza humana. Puesto que a sus creadores les pareció una buena idea. No obstante, dichos drones estaban sobrevolando toda la capital. Se les vio en la cima del cerro San Cristóbal; otras personas aseguraron verlos sobrevolando el Jirón de la Unión; también se les pudo ver sobrevolando la Plaza Mayor; y como si fuera poco se les vio en las alturas del Parque Kennedy y en La Punta.

         Se trataba de batallar la proliferación del Coronavirus. Por tal que muchos científicos estaban monitoreando, el desplazamiento de dichos aparatos aéreos. No obstante, que a veces el tiro se escapa por la culata, sucedió que como mencionamos, que dichos drones tenían cabeza humana, y recordando que la Covid-19 se transmite de persona a persona, pero sobre todo de nariz a nariz o de boca en boca. Aconteció lo contraproducente. Dichos drones con cabeza humana en vez de apoyar contra la propagación del virus, lo propaló. Y cada vez que aquellos artefactos volaban bajo, había veces (como cualquier otro humano), estornudaban y/o tosían. Por lo cual, de esa manera contagiaron a mucha gente, y mientras más territorio sobrevolaban, el detrimento era mayor. Hasta que se tuvo que suspender su funcionamiento; pero, aunque suene cuento de ciencia ficción, dichos drones ya no eran controlables. Al parecer habían podido autocontrolarse, lo cual alarmó a los científicos y en general a toda la gente. Por tal, aquellos portadores de Coronavirus pasaron a ser una amenaza pública e incluso nacional. Y cuando parecía que eran indestructibles. Cuando parecía que no podían ser detenidos. Sucedió lo inesperado. La Covid-19 que tenían dentro de sí, pasó de asintomático a sintomático. Por lo cual, luego de 14 días empezaron todos aquellos drones con cabeza humana, a presentar los síntomas, y empezaron a caer como moscas. Uno a uno, y otro a otro; hasta que todos los drones fallecieron y/o ya no funcionaban. Y cuando las personas se les empezaron a acercar irresponsablemente para tocarlos, sobre todo atraídos por sus cabezas humanas, como kamikazes estallaron, uno por uno; y como consecuencia fueron afectados todos aquellos “curiosos”.

         No obstante, sucedió lo inesperado. Muchos levantaron la mirada, y…

-¡Es un cangrejo gigante!

-¡No, es un arañón!

         Sin embargo, no eran drones; se trataba de ovnis que tenían la misma apariencia. ¿Y qué pasó? Eso ya pertenece a otra historia.


Esgrimista

lunes, 15 de marzo de 2021

A un año de la cuarentena

 


Los que son mis asiduos lectores saben que no suelo tratar sobre temas que escapen de la cultura, literatura, etc. No obstante, mañana 16 de marzo, se cumple un año desde que supimos cómo era la vida dentro de un zoológico.

 

Hace un año, por culpa de esa maldita Covid-19, que por cierto se expandió por todo el planeta, nuestro presidente de aquel entonces tomó la drástica decisión, al igual que muchos mandatarios a nivel internacional, de decretar la cuarentena, pero, que, además, se han confundido lo que es cuarentena, emergencia sanitaria y estado de emergencia.

 

No obstante, como sabemos desde que el Coronavirus infectó y seguía infectando y matando gente, los científicos del mundo iniciaron una interminable carrera por crear la cura, la vacuna contra aquel virus. Sin embargo, como ya es de información internacional, varios laboratorios han creado su propia vacuna, la cual está siendo adquirida, comercializada por los gobiernos y por lo menos en nuestro país se va inoculando desde los personajes de primera línea, como son los médicos, las fuerzas armadas, personal que está cerca a los infectados, y ahora continúan los adultos mayores.

 

Todos estamos esperando y es nuestro mayor deseo que esta pandemia acabe. Eso sería lo óptimo, pero también hay que ser pacientes, puesto que es muy posible (o al menos eso expresan los especialistas) que queda una carrera dilatada, por lo cual, solo nos resta tomar todas las medidas que ya conocemos, y también la repetitiva frase “no hay que bajar la guardia”. Incluso cuando ya tengamos las dos dosis por persona, debemos seguir las normas ya establecidas. Y, por último, orar para que esta pandemia pase, pero como también dijeron “la vida ya nunca más será como la conocíamos”.


Esgrimista

jueves, 4 de marzo de 2021

Sombrío (cuento)

 



-Muere, muere, jaja. ¿Qué? ¿Te dolió? -expresaba un niño de cierta ciudad llamado Sadonio Pérez, en momentos en que se encontraba matando a una rata con un ladrillo, en su azotea.

Todo comenzó cuando era aún más pequeño y un día se le ocurrió clavarle alfileres a las cucarachas que encontraba ocasionalmente en su casa. Lo consideraba divertido. Y como obviamente los insectos no chillan, pues por tanto no crecía en él ningún sentimiento de culpa. Es así que este niño tenía una mascota. Se trataba de un gato negro al que llamó Sombrío. Él era considerado de la familia, y siempre estaba al lado del niño en sus incursiones enfermizas (por decirlo de algún modo). Sin embargo, llegó el tiempo de la pandemia, por tanto, el confinamiento tuvo que ser efectivo en aquella ciudad, pero en general en el mundo. Es así que Sadonio tuvo que adecuarse a vivir encerrado, y solo podía salir con alguno de sus padres, pero siempre cerca a su domicilio. Así que, en esas oportunidades, paseaba por los jardines y siempre encontraba víctimas. La mayoría eran lombrices, escarabajos, hormigas, mariposas, en fin, todo un regimiento de personajes a los cuales a él le parecían seres kamikases, los cuales terminaban siendo clavados con alfileres que pedía a sus padres para sus "juegos". Y luego que realizaban estos crímenes miraba a Sombrío, como queriendo compartir el goce de complicidad con su gato, que Sadonio pensaba que también disfrutaba aquellos actos. Luego, en momentos en que se encontraba dentro de la casa, oía todo el tiempo noticias de la pandemia. Y las recomendaciones que debían realizar para evitar los contagios. Dichas informaciones entraban por el oído derecho de Sadonio y les salían por el izquierdo. Él solo quería pasar este tiempo de encierro con su pasatiempo. No obstante, este niño como cualquier otro de estos tiempos, se conectaba a Internet y en ocasiones buscaba información. Algunas le parecían interesantes, pero otras simplemente lo aburrían. Sin embargo, un día le llegó un mensaje a su correo electrónico que decía "Te estoy viendo". Aquel mensaje le pareció a Sadonio muy extraño, ya que en la parte del remitente aparecían tres puntos. Por un momento se puso a pensar y creyó que alguno de sus amigos le había enviado este mensaje. Sin embargo, pasadas algunas horas olvidó el tema y continuó con sus quehaceres. Pero Sadonio, se cansó de sacrificar insectos y prosiguió con "pasatiempos" más interesantes. Por lo que subió a su azotea una vez más y se puso en plan de cacería. Y para su sorpresa encontró una rata negra, e inmediatamente se dispuso a cazarla. No quería desaprovechar la oportunidad en estos tiempos tan aburridos de la pandemia. Cogió un garrote que encontró y prosiguió la cacería. Corrió y corrió para que no se le escape, y por momentos miraba a Sombrío e incluso le ordenaba que también la persiguiera, pero su gatuno animal apenas se acercaba, y no comprendía siquiera lo que Sadonio le indicaba. Hasta que la tuvo acorralada y sin más miramientos le atinó un gran garrotazo, que fue tan certero, que salpicó la sangre y murió en el acto. El niño, es decir, el "raticida", estaba muy contento por su cacería exitosa. Miraba a Sombrío como queriendo que él también diera saltos y brincos de alegría. No obstante, con aquella acción el niño había perdido la capacidad de compasión hacia los seres vivos. Estando listo para subir de nivel en sus actos. No tardando en experimentar con el perro del vecino. Lo persiguió con un cuchillo de cocina y le dio un certero corte, y otro, y otro. Muriendo en el acto. Sadonio había perdido la capacidad de sentir culpabilidad. Así que estaba listo para asesinar a personas. No obstante, a la mañana siguiente encontró en su jardín algo que lo aterró. Se trataba de Sombrío, su gato y compañero de cacerías. Crucificado y sin vida, chorreando su sangre gatuna. Sadonio experimentó un sentimiento de tristeza. Fue así que acongojado se conectó a Internet, y para su sorpresa volvieron a enviarle un correo electrónico. Nuevamente vio como remitente aquellos tres puntos. Abrió el correo y leyó el mensaje que decía "Cuidado con lo que haces". Esto impactó al niño una vez más, y al querer retirarse para dirigirse a pensar en este crimen, al cerrar el mensaje el remitente cambió de los tres puntos, y ahora decía Sadonio Pérez.


Esgrimista

jueves, 30 de julio de 2020

Circos virtuales por fiestas patrias: ¿Se siente lo mismo?

(Foto: Los circonautas)
Sería como preguntarnos si sentimos lo mismo ver una película en un concurrido cine, o verlo por DVD en la tranquilidad de nuestra casa. Creo que el tema va dependiendo a quién se lo preguntamos. Los que ya pisamos la base 4, y encima en época de pandemia, extrañamos la diversión presencial. Si es ir al cine, sentir la emoción de ver la tremenda pantalla esperándonos y nuestra tradicional bolsa de canchita. Del mismo modo, recordando aquellas épocas en que nos llevaban al circo nuestros padres. Concurrir a espectáculos circenses, los cuales venían de países lejanos o no tan lejanos, y disfrutando todo aquello que ingresaba vertiginosamente por nuestras ávidas pupilas.

Cómo no recordar los ingeniosos y creativos payasos. Aquellos de los que más de una ocasión, incluso en canciones se les menciona que aunque estén tristes o al punto de las lágrimas, según dice el dicho que "la función debe continuar". Luego, otras de las atracciones que también se les parodia en la tele, son los lanzadores de cuchillos y los tragasables. Ambos deben ser personas con mucho entrenamiento, y que un error o una distracción puede ser fatal.

Luego, están los magos. Aquellos que crean las ilusiones y las tácticas para engañar a nuestros ojos. Por lo que continúa el dicho que dice que la magia existe. Dichos prestidigitadores, se valen de sus súper rápidos movimientos y siempre nos dejan asombrados. 

Todos estos personajes, apreciarlos y vivirlos en plena carpa gigante. Con la inolvidable canchita. Definitivamente que si continúa la pandemia, pasará mucho tiempo hasta que volvamos a experimentarlos "en vivo y en directo". Tal vez otras generaciones podrán amoldarse a las nuevas comunicaciones virtuales. Y como a veces se dice que "nadie extraña lo que no conoce". Por lo cual, si la pregunta es para un niño de nuestros tiempos, creo que sí podría responder que está de acuerdo. No obstante, a manera de conclusión lo que rescato de una mayoría de circos a nivel mundial, es que no utilicen a los pobres animalitos, los cuales en antaño los "amaestraban" de manera cruel y violenta. Y como los seres humanos podemos adaptarnos, por la crisis que vivimos, no nos queda otra que verlos por nuestras computadoras y/o celulares.

Esgrimista

miércoles, 22 de julio de 2020

Se presentó antología de 200 autores a nivel mundial durante tiempo de pandemia

Foto: Agencia Andina
Atravesando una dura crisis de pandemia, eso no fue obstáculo para detener la labor de producción literaria, que en esta ocasión fue por parte de la editorial LoQueNoExiste. Logrando publicar un florilegio de 200 autores a nivel internacional, y entre ellos participó el escritor y periodista peruano, Hugo Coya. La publicación fue "bautizada" como "Deja que todo el mundo te cuente lo que pasó".

Además de Coya, se cuenta con otros personajes como Iliana Capllonch, Xavier López, Isabel Garzo, y tuvo como presentadora a Mercedes Pescador, quien es directora de dicha casa editorial.

"Deja que todo el mundo te cuente lo que pasó", reúne los testimonios de personas de 20 países, quienes al igual que una mayoría del planeta y de los cinco continentes, expresan lo que les tocó vivir y experimentar durante todo este tiempo de la pandemia, que flageló nuestras vidas y que estuvo y está asesinando a millones de personas. Una situación que nadie esperaba que nos tocaría sufrir, y que sigue atentando contra la vida de más y más personas, hasta que llegue el momento en que alguien anuncie la cura y la vacuna con que se pudiera detener la "estampida" de la Covid-19.

Esgrimista

martes, 23 de junio de 2020

¿Cómo está afectando la pandemia a la literatura?

Qué chévere era antes de la coyuntura que atravesamos, el asistir a presentaciones de libros. O el placer de acudir a las librerías y comprar los libros ya sean clásicos o los de moda que "dan la hora". Y los que somos autores, qué emoción sentíamos el apreciar cómo avanzaba el proceso de organización de las presentaciones de nuestros libros. No obstante, debido a la pandemia y en el caso de nuestro país, todos aquellos placeres se ven truncados y postergados, hasta que llegue el día en que podamos "invadir las calles". Circular como antes, pero claro está, como lo han dicho desde el inicio, la nueva normalidad no será ya nunca más como teníamos acostumbrada nuestra conducta.

Definitivamente, y aunque suene a burla nos falta "lavados cerebrales en masa". Pero que no se tome literalmente, sino tomar nuestro comportamiento con las debidas medidas, como si fuéramos una civilización nueva. Puesto que nuestra conducta, a lo largo de esta cuarentena, ha sido duramente criticada. Y no se les puede culpar, ya que aunque a una mayoría no les da la gana de "cambiar", aunque se les ponga el megáfono pegado a las orejas, todavía existe malos elementos, y sobre todo la gente, a la que llamo "la masa en declive". Que reta a la muerte y también pone en riesgo la salud de los demás.

Volviendo al campo literario. Para algunos quizá está siendo una oportunidad para leer, mucho más de lo que tenían acostumbrado hacerlo. Y por supuesto a muchos colegas escritores se les ha facilitado, el tener tiempo para retomar, aquellas obras que habían estado procrastinando. O también, plasmar aquellas ideas que fulguraban día a día, mes a mes, e incluso durante años. Muchos han podido y están acuñando aquellas ideas, "flagelando sus teclas" y alumbrando sus ideas. Situación que cristaliza el pensamiento, que de una mala experiencia se puede aprovechar para crear algo nuevo y deslumbrante.

Y en cuanto a la situación internacional que estamos atravesando, es un "jalón de orejas" como una punición del planeta. Aquel virus Covid-19, está flagelando y asesinando a mucha gente en el mundo. Y por ejemplo este terremoto ocurrido en México, de 7.5 grados, es una prueba más de la severidad de nuestro planeta, o si se quiere de la madre naturaleza, para que tomemos conciencia, que algo malo estamos haciendo, y que debemos mejorar. Y si no lo hacemos, no habrá literatura, no habrá lectores, y no habrá civilización, ni piedra sobre piedra.

Esgrimista