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martes, 9 de enero de 2024

Covid-19 en Perú: Minsa confirma que fallecidos se elevaron a 13 personas


Cuando parecía que la Covid-19 se había controlado y desaparecido en Perú; una vez más ha surgido un rebrote en nuestro país. Al principio pensamos que aquellos pocos casos eran solo un caso aislado; sin embargo, el Minsa ha confirmado que el número de muertos a causa del Coronavirus se incrementó a trece víctimas.


Por su parte, el ministro de Salud, César Vásquez descartó que se trate de una sexta ola de contagios. Además, se informó que de aquellos trece casos, once de ellos fueron mayores de 65 años; es decir, que fueron víctimas vulnerables al contagio.


Por tal, que como recordamos cuando recién estaba desapareciendo el virus; se recomendaba que no bajáramos la guardia. Sin embargo, pasó un tiempo en que dejamos de usar la mascarilla; no obstante, hace tiempo se dijo que esta enfermedad llegó para quedarse. Por tanto, que este rebrote mencionado debe poner en alerta para estar prevenidos, sobre todo las personas vulnerables. Y Dios mediante, que no se eleve más las muertes a causa de la Covid-19.


Esgrimista

sábado, 20 de agosto de 2022

¿Son necesarias todavía las mascarillas?


Cuando estuvimos en el peor momento de la pandemia, de hecho que era obligatorio su uso. E incluso a los que no la utilizaban eran mal vistos, y hasta no faltaba alguien que le dijera al que no la usaba "aléjate". Ha pasado bastante tiempo desde que estamos utilizando la doble mascarilla. 


Sin embargo, como las cifras de contagio y muerte fueron descendiendo. Las mismas autoridades flexibilizaron algunas cosas del protocolo. Dijeron que las mascarillas ya no eran obligatorias en espacios públicos. Por tanto, que mucha gente que estaba harta de usarlas, no dudó en sacárselas. No obstante, debido a esta negligencia los números no tardaron en moverse. Recrudeciendo los porcentajes por contagio de la Covid-19.


Además, que por motivo de emergencia se lanzó una campaña para que la gente se aplique la tercera dosis, y dicha constancia tenían que mostrarla, ya sea física o virtual, para dejarlos entrar en determinados espacios. Y todavía al pedido de las autoridades sanitarias se habló de aplicarse una cuarta dosis. La cual no ha sido bien vista por muchos, por lo que está sucediendo lo inevitable: muchas vacunas están empezando a caducar.


Y cuando todavía no nos libramos del Coronavirus, surge una nueva amenaza: la viruela del mono. Dicha enfermedad tiene peores síntomas, ya que entre otras cosas afecta la piel, llenándola de ampollas, que se ven horribles. Por tanto, cada uno es responsable de su propia salud e integridad. Y si me preguntan que si seguiré utilizando la doble mascarilla, pues así es. Más vale prevenir que lamentar. Ademas que la realidad se está cayendo de madura. Dios no quiera, pero ya se estaría barajando la posibilidad de inocularnos una vacuna para la susodicha viruela del mono. Así que a cuidarnos todos.


Esgrimista

martes, 9 de marzo de 2021

Los Arcanis (cuento)


 

“Esto está lleno de Coronavirus, volvamos a nuestro planeta”, fueron las palabras de cierta etnia espacial que pasaba muy de cerca por nuestro mundo. Seres que van explorando el universo y por su alta capacidad en cuanto a tecnología y medicina xenobiológica, tienen y pueden detectar enfermedades y mucho más si son pandemias. Ellos son los arcanis; una raza de humanoides que proceden de la galaxia Andrómeda. Son seres parecidos a los humanos, pero que también tienen sus diferencias como el color de piel, la forma de su cabeza y de sus extremidades. Su encéfalo no es tan diferente como lo recrean en las películas de ciencia ficción. Ya podrán imaginarlos: azules, con cuerpos delgados, ojos amarillos y parlando un misterioso lenguaje. Los arcanis ya han detectado la presencia de la Covid-19. Por eso que se mantienen a una distancia prudente. Su líder, Gruber, ha dado la orden que analicen nuestro planeta. De polo a polo, todo el ecuador, los trópicos, y por supuesto a los que se hacen llamar humanos. Luego de haber analizado todo nuestro globo terráqueo, el líder toma la decisión de volver a su galaxia Andrómeda, ya que, de no hacerlo, y peor si intentaran explorar la Tierra, sería un resultado al 100% de contagio. Así que, sin más comentarios, los arcanis volvieron a su mundo hasta que logren conseguir una vacuna para curar aquella enfermedad mortal llamada Coronavirus. A propósito de esta pandemia, de seguro que más de uno habrá pensado “Desde que empezó la cuarentena, me he dado cuenta que odio a la gente”. Y cómo no pensar en esa idea. Ya que habiendo sido detectada la enfermedad el 31 de diciembre de 2019 en la ciudad china de Wuhan, dicha enfermedad rápidamente se extendió a Europa, Estados Unidos y sin más miramientos ingresó a Sudamérica. Detectando al primer contagiado en Perú en un joven que había estado en España, Francia y República Checa. Mientras tanto, todos los países del mundo empezaron a establecer las restricciones. Por lo que el presidente peruano Martin Vizcarra dispuso el estado de emergencia, que nos ha vuelto la vida muy incómoda desde aquel 16 de marzo en que empezó la cuarentena. Heme aquí, un policía que conjuntamente con mis compañeros tenemos que poner orden y hacer cumplir lo establecido desde el punto de vista de emergencia sanitaria. Soy Santiago Marchena. Uno más que tiene que dar todo de si para que la población siga las restricciones. No obstante, me molesta mucho que la gente no cumpla con colocarse o con no colocarse bien sus mascarillas. Es una discusión diaria. Y también a nivel de los transportes como las combis o las coasters. Solo cuando hacemos operativos, la gente cumple a cabalidad y se colocan los protectores faciales. Es por eso que me molesta mucho eso y por eso odio a la gente, mucho más que aquellos días en que tenía un rango menor. Alternadamente en nuestro mundo, hay gente de todo tipo y con ello prosigo a expresar que “Soy un ser de luz, pero me viven apagando”. Aunque nadie se lo imagine, nosotros los ángeles convivimos con los humanos. Nos rozamos con ellos, y ellos ni cuenta se dan. Somos seres elegidos por Dios para dar el ejemplo a todo el planeta Tierra. Cada día, yo, Ignacio al andar por la calle puedo reconocer a un humano y distinguirlo de un ángel. Cada mañana irradio mi luz, pero hay tantos que recurren a malas acciones, como robos, secuestros, estafas, toda clase de malos actos. Por lo cual, la luz que irradio a lo largo del día se va apagando, como consecuencia de todo ello. Por tanto, que se ha llegado al extremo que la Tierra esté convertida en un planeta virulento y peligroso para sus entes. Por su parte, Gruber y los arcanis siguen alejados en su Andrómeda, tratando de crear la vacuna contra el Coronavirus. E incluso aunque parezca paradójico, ellos están más preocupados que nosotros por este maldito virus. Por su parte, Santiago Marchena, sigue tratando de tener paciencia y sobrellevar las malas conductas de la gente, que solo se porta bien cuando lo ven a él o a otro colega policiaco o soldado. Es como su “piedra en el zapato” cotidiano. No obstante, pensando en lo etéreo, el ángel Ignacio también tiene que batallar y tener paciencia. Pensar que va de parte del todopoderoso, y que su luz se recargará siempre y seguirá tratando que los humanos se regeneren. Es el pensamiento y es la sinergia de estos tres personajes, que quizá no se conocen, pero que cada uno tiene su misión en la Tierra. Y estarán aquí hasta cumplir dicha misión, mientras tanto, siguen actuando tan cerca, pero tan cerca de nosotros, que quizá esté a tu costado en este preciso momento.


Esgrimista

miércoles, 1 de julio de 2020

Editorial: Situación de los escritores y lectores en flamante mes patrio

En antaño pensar en finales de julio, era alucinar toda gama de posibles diversiones. Estamos hablando de los vertiginosos años 80. Aquella época en que los que ya pisamos la base 4, pues tomábamos las riendas de lo prohibido. Ya que la vida no era tan mediática como en la actualidad. Recordamos que pensar en las anheladas vacaciones, era pensar en estudiar y sacar buenas notas, para tener un salvoconducto pro: Feria del Hogar, Parque de las Leyendas, circos, etc. Parece que habría pasado ayer. 

No obstante, bajándonos de la "nube de Gokú", nos situamos en nuestros tiempos. En la segunda década del siglo 21. Tiempos de pandemia, tiempos de la Covid-19, y de todo un abanico de restricciones y malas noticias de carácter mundial. Y ahora surge la incógnita: ¿cómo la estamos pasando quienes tenemos prurito por la lectura y la escritura creativa?

La respuesta no es fácil de responder y asimilar. Y no todos tenemos la misma situación socio-económica. Puesto que repetiré sin cansancio, que nadie puede ganarse la vida de solo la ventas de sus libros. Salvo los grandes personajes, que dicho sea de paso también se dedican al dictado de narrativa, y/o a la enseñanza de algunos de los cursos de la variopinta selección de cursos de letras y el castellano.

Como sabemos y a menos que me equivoque, este año no habrá Feria del Libro, ni en Jesús María ni en Miraflores. Eso a estas alturas ya es 90% seguro. Luego de muchos años dichos eventos tendrán que suspenderse, del mismo modo que el desfile del 29 de julio. Es decir, todo lo que tenga que ver con aglomeración de gente. No nos queda otra, puesto que mirando las cifras de muertos, no se detienen y se tendrá que sacrificar las actividades que teníamos acostumbradas acudir u organizar.

Cierro el presente artículo recomendando, que no hay que bajar la guardia. Mantener las distancias, el lavado de manos con agua y jabón o con alcohol, y por supuesto la cotidiana mascarilla, la cual ya ha pasado de ser una opción a ser una obligación sanitaria. Que pasen un mes patrio con las debidas precauciones. Y Dios mediante, que llegue el tiempo que podamos voltear y decir "por fin". Carpe diem.

Esgrimista

martes, 23 de junio de 2020

¿Cómo está afectando la pandemia a la literatura?

Qué chévere era antes de la coyuntura que atravesamos, el asistir a presentaciones de libros. O el placer de acudir a las librerías y comprar los libros ya sean clásicos o los de moda que "dan la hora". Y los que somos autores, qué emoción sentíamos el apreciar cómo avanzaba el proceso de organización de las presentaciones de nuestros libros. No obstante, debido a la pandemia y en el caso de nuestro país, todos aquellos placeres se ven truncados y postergados, hasta que llegue el día en que podamos "invadir las calles". Circular como antes, pero claro está, como lo han dicho desde el inicio, la nueva normalidad no será ya nunca más como teníamos acostumbrada nuestra conducta.

Definitivamente, y aunque suene a burla nos falta "lavados cerebrales en masa". Pero que no se tome literalmente, sino tomar nuestro comportamiento con las debidas medidas, como si fuéramos una civilización nueva. Puesto que nuestra conducta, a lo largo de esta cuarentena, ha sido duramente criticada. Y no se les puede culpar, ya que aunque a una mayoría no les da la gana de "cambiar", aunque se les ponga el megáfono pegado a las orejas, todavía existe malos elementos, y sobre todo la gente, a la que llamo "la masa en declive". Que reta a la muerte y también pone en riesgo la salud de los demás.

Volviendo al campo literario. Para algunos quizá está siendo una oportunidad para leer, mucho más de lo que tenían acostumbrado hacerlo. Y por supuesto a muchos colegas escritores se les ha facilitado, el tener tiempo para retomar, aquellas obras que habían estado procrastinando. O también, plasmar aquellas ideas que fulguraban día a día, mes a mes, e incluso durante años. Muchos han podido y están acuñando aquellas ideas, "flagelando sus teclas" y alumbrando sus ideas. Situación que cristaliza el pensamiento, que de una mala experiencia se puede aprovechar para crear algo nuevo y deslumbrante.

Y en cuanto a la situación internacional que estamos atravesando, es un "jalón de orejas" como una punición del planeta. Aquel virus Covid-19, está flagelando y asesinando a mucha gente en el mundo. Y por ejemplo este terremoto ocurrido en México, de 7.5 grados, es una prueba más de la severidad de nuestro planeta, o si se quiere de la madre naturaleza, para que tomemos conciencia, que algo malo estamos haciendo, y que debemos mejorar. Y si no lo hacemos, no habrá literatura, no habrá lectores, y no habrá civilización, ni piedra sobre piedra.

Esgrimista