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Bibliopoemas

lunes, 20 de marzo de 2017

Ricardo Palma

            
De entre nuestros héroes peruanos destaca un personaje, sin cuya acción no tendríamos la biblioteca que tenemos. Se trata de Ricardo Palma, quien fue llamado “El bibliotecario mendigo”. Ya que si nos trasladamos mágicamente al año 1879, podríamos estar presentes en plena guerra con el país sureño de Chile. En aquel tiempo, el autor de la famosa obra “Tradiciones Peruanas”, al ver que los chilenos destruyeron y robaron muchos de nuestros libros. Palma tomó la decisión de recolectar muchos de los libros que hasta ahora subsisten en las dos bibliotecas de nuestra capital.
         -¿Cómo se llamaba aquel personaje que fue llamado “El bibliotecario mendigo”? –preguntaba un estudiante a su compañero.
         -¿Qué ya te olvidaste? Fue Ricardo Palma. Todo un héroe, quien juntó y juntó muchos libros, de por acá y por allá. Hasta que llegado un momento vio que había hecho su mejor esfuerzo. Sin embargo, se tuvo que construir un nuevo local en el distrito de San Borja, ya que en el local del Centro de Lima, ya no hay espacio para tanta cantidad de libros.
         -Ok, ya estoy recordando. Y también recuerdo aquel enfrentamiento con los chilenos. Cómo me gustaría estar en ese lugar, en aquella época –replicó su compañero.
         -Pues entonces agárrate que mágicamente vamos a viajar en el tiempo hasta el año 1879 –dijo el otro compañero.
         Y ante la incredulidad de su amigo, luego de un parpadeo, ya estaban en el Perú del año 1879. Viendo cómo se desarrollaba la guerra entre Perú y Chile. Pero además, fueron testigos de cómo aquellos enemigos del sur, destruyeron, quemaron y robaron muchos libros que teníamos.
         -¿Estás viendo cómo sucedió todo?
         -Sí, ya veo. Fueron tiempos de violencia y ambición por tener más territorio. Creo que todas las guerras tienen esa característica.
         -Así es niños. Fueron tiempos de saqueo y lucha por el poder y la gloria –decía una voz detrás de ellos.
         Y al voltear, no podían creerlo. Se trataba del mismísimo Ricardo Palma, cuyo fantasma se les apareció y les dio una palmadita en el hombro.
         -¿Usted es “El bibliotecario mendigo”?
         -Así es. Hace mucho tiempo me llamaron así, pero en la época en que ustedes son estudiantes, también lo recuerdan.
         -Cierto, justo estábamos estudiando sobre Ud. y su gran legado a nuestros compatriotas.
         -Bueno pues, fue un gusto conversar con ustedes niños. Espero que este encuentro haya servido para que valoren los libros, y que nunca, nunca dejen el hábito de la lectura –pronunció el fantasma de Ricardo Palma, acomodando sus clásicos lentes.
         -Ok, gracias don Ricardo, fue un gusto haberlo conocido –ultimó uno de los niños, mientras miraba de reojo al otro.
         Fue entonces que aquellos estudiantes, quienes se habían quedado dormidos en un jardín, despertaron, y todavía no salían de su asombro:
         -¡Conocimos al “Bibliotecario Mendigo”!
-Qué honor, qué orgullo. ¡Vamos a la biblioteca!


Juan Mujica




         

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