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viernes, 5 de noviembre de 2021

Micro-relato 30: Tres elementos: Ovnis, centro del universo, fin del mundo


-Amigos televidentes, estamos siendo testigos del avistamiento de ovnis. Es increíble, y parece que aparecen más. Esto es insólito amigos -expresaba un reportero especializado en estos temas de otros mundos.

-Oigan, parece que tratan de comunicarse, pero su lenguaje es ininteligible -decía uno de los testigos que también estaba viendo todos los movimientos de aquellos ovnis. Que para muchos eran "platillos voladores", como toda la vida se les ha llamado.

Es así que dichos ovnis, los cuales, al intentar comunicarse, se les oía algo así como si dijeran "trioto", "trioto", "trioto. Y como podrán imaginarse, nadie entendía lo que intentaban decir. Hasta que de alguna manera, uno de ellos, empezó a hablar con un castellano "mordido". Por lo cual, aquello que no se le entendía era "tercer ojo". Y obviamente, en la época que se desarrolla la historia nadie conocía sobre aquel tercer ojo. No obstante, algunos budistas, levantaron su voz diciendo y anunciando, que ellos sabían a lo que se referían aquellos extraterrestres. Sin embargo, en esos días los científicos de la Nasa estaban "ocupados" tratando de visualizar el centro del universo. 

-Gracias a una versión mejorada del Hubble, estamos viendo el centro del universo. Aquello que en antaño, solo era una fantasía increíble. 

-Así es colegas. Ya somos testigos oculares de aquello que hace cientos de años, solo pertenecía a una utopía fuera de este mundo. 

Y mientras ellos seguían ensimismados en lo suyo, por otra parte, los militares estaban al tanto de los movimientos de aquella raza extraterrestre, a los cuales por unos momentos se les llamó triotos, porque solo eso les entendían. Sin embargo, tanto los budistas, como otras culturas, ya tenían solucionado el problema. Luego, que se solucionó el problema del idioma. Los budistas anunciaron que lo que dichos entes buscaban era el tercer ojo. 

-¿A qué se refieren? ¿No ven que todos tenemos solo dos ojos? -pronunciaban el común de los terrestres.

-No es eso a lo que se refieren aquellos extraterrestres. Es otra cosa, pero igualmente difícil de conseguir -expresó uno de los budistas.

Mucha gente, y sobre todo jóvenes y niños, pensaban o se imaginaban que se referían al amigo de Gokú, Ten Shin Han, pero les dijeron que no era eso. Teniendo a los budistas como intérpretes, aquellos Triotos, les expresaban sobre tal tema. Por lo cual, los budistas empezaban a decir y traducir diciendo: "Lo que ellos buscan es la capacidad de ver con un supuesto tercer ojo. Una facultad mística y esotérica con la cual se pueden percibir la cosas. Lo cual, no se puede ver con los dos ojos que tenemos los humanos". Y fue así que los de aquella cultura devota de Buda, lograron alcanzar la facultad del tercer ojo, pero les dijeron a todos, que estaban viendo algo terrible. Algo inesperado, para lo cual nadie estaba preparado. Les dijeron a los triotos lo que habían visto y medio asustados se despidieron, y los extrañados humanos no supieron más de aquellos. Y habiendo concordado entre los budistas, prefirieron guardar la información, tal y como lo hacen los de la Nasa. Por lo que si hubiera pasado lo que se esperaba en el 2012, en los titulares de los periódicos, de repente se verían tales como:

TERCER OJO VATICINÓ FIN DEL MUNDO

TRIOTOS ALERTARON EL FIN DE LOS FINES

NOSTRADAMUS FUE OPACADO POR BUDISTAS


Esgrimista





martes, 2 de noviembre de 2021

Micro-relato 27: Tres elementos: Monóculo, libro de idiomas, crucigramas



-¡Ta... males! -rugió don Crespacio-. ¿Dónde habrá quedado mi monóculo? Es como si Batman saliera a la calle sin su disfraz; como si un pirata saliera sin su pata de palo. Ni modo, seguiré llenando mis crucigramas.

No obstante, este señor experimentó algo inesperado. Al querer llenarlos, no era lo mismo. Sobre todo, teniendo a la mano un libro de idiomas. Por más que intentaba leer, no podía leer ni una letra. 

-¡Rayos!, ¿qué me está pasando? -se extrañaba el septuagenario-. Sin terminar de entenderlo, se dio cuenta que ahora cuando no usaba su monóculo, no podía leer-. ¿Dónde miér... coles te has metido?

Don Crespacio, prácticamente era dependiente de aquel instrumento. Había pasado gran parte de su vida usándolo. Y cuando se le ocurrió ir a una óptica para que le hicieran otro. Grande fue su sorpresa cuando le dijeron:

-Señor, a estas alturas ya nadie usa ni fabrica monóculos. Le recomiendo que empiece a usar las gafas de dos lentes.

-¡Rotundamente, nooo! Yo quiero mi monóculo. No puedo vivir sin él. Es como si me pidieran que siga viviendo sin mi corazón. Buscaré y buscaré hasta encontrar un monóculo. He dicho y punto.

Tan hermética decisión, ya fue esparciéndose por toda su cuadra. Sus vecinos no paraban de recomendarle que use unos lentes de doble luna, pero él no escuchaba y seguía en su idea medieval.

Un buen día, pasó cerca a su casa un ropavejero, y lo más sorprendente fue que don Crespacio lo vio usando un monóculo. Con tal sorpresa, fue a hablar con él.

-Oiga, joven. ¿De dónde sacó su monóculo? -le preguntó el septuagenario, lleno de curiosidad.

-Maestro, hace un tiempo, mientras rebuscaba en las bolsas de basura, lo encontré -le comentó el joven, quien no tenía ni la más mínima intención de venderlo y mucho menos regalarlo.

-Mira joven, mi vida se acaba si tú no me das ese monóculo. Prácticamente me han dicho que ya no existen. Así que, por favor, dime cuánto quieres por él. Lo que sea, lo que sea muchacho.

Ante tales palabras de desesperación, el ropavejero, que está acostumbrado a regatear, lo "pulseó" para ver hasta dónde llega su ansiedad.

-Bien maestro, ¿qué me da si se lo entrego?

-Bueno, bueno, no tengo muchos chivilines. Tengo aquí en mi bolsillo cincuenta soles... ¿te parece?

-¿Cincuenta mangos? No maestro. Hágame una mejor oferta.

-¿Más? Mira tengo en el banco cien soles ¿Te parece? -dijo el anciano al borde de la desesperación.

-¿"Cien mangos"? No maestro, seguro habrá quien me dé más que eso.

-Bueno, ya. Me lanzo con todo. ¡Te doy mi casa! -expresó el viejo, al borde de las lágrimas que se precipitaban al suelo.

-Está bien, maestro. Me quedaré con su casa. Tenga el monóculo -dijo el ropavejero, quedándose ahora a vivir en la casa de don Crespacio.

En ese momento el anciano se sentía feliz, en la gloria; pero como la felicidad puede durar hasta tres segundos, su situación cayó a tierra como un fruto maduro.

-Por fin, tengo mi monóculo. Mi visión ha vuelto. Pero, ahora qué hago. He perdido mi casa, y no tengo familia. Así que no tengo otra. Así lo ha dictado el destino. Previamente el ropavejero le legó sus cosas. De tal modo que don Crespacio inició su "nuevo negocio". Recorrió las calles y la gente lo escuchaba decir:

-¡Fierro, catre, botiiilla! ¡Periódicos, crucigramas! -entonaba cada día, pero como la gente empezó a darle crucigramas. Nuevamente se esbozó la sonrisa en su rostro. 

Ahora era pobre, muy pobre, pero teniendo su monóculo. Se sentía el personaje más feliz de la Tierra. Un inope e indigente, pero feliz, muy feliz.

 

Esgrimista


viernes, 29 de octubre de 2021

Micro-relato 23: Tres elementos: Pipa de la paz, viaje a Andrómeda, cumpleaños


-Como les digo jóvenes, nosotros con aquel país ya "fumamos la pipa de la paz". Es decir, que hemos solucionado nuestras diferencias. Y como podrán imaginar, eso no es nada fácil para ningún país, y actualmente menos -les decía un profesor, al que llamaban Charles Xavier, como el de los Hombres X.

-Profesor, ¿quiere decir que las guerras siempre toman tiempo en quedar en paz? -expresó uno de los alumnos que le decían Guepardo, por el parecido peinado de aquella película mencionada.

-Es decir, ¿que no hay persona o humano en esta galaxia, que no pueda vivir en paz con sus análogos fronterizos -preguntó al profesor, motivando la mirada hacia atrás por parte de sus compañeros, los cuales le decían Tormenta, por que por alguna razón se tiñó el cabello de blanco y alborotado.

-Bueno, bueno, qué les puedo decir. Nuestra exploración en el espacio, aunque viéndolo a grosso modo, diríamos que hemos avanzado mucho, pero usando la lógica de Sócrates, aunque hayamos descubierto una buena cantidad de análisis, pues que ahora nos parece que sabemos menos, qué paradoja, como decía aquel filósofo griego.

-Profesor, ¿qué se sabe sobre galaxias cercanas a la Vía Láctea? -preguntó Guepardo-. Motivando también que una "ola de miradas" voltee a mirarlo.

-Bueno, bueno, la galaxia más próxima es la llamada Andrómeda, pero del mismo modo, es poco lo que se sabe de ella -explicaba el profesor X-. E incluso se dice que llegará el tiempo en que luego que se logre un viaje a Andrómeda, ambas colisionen, es decir, que choquen entre sí, y lo más alucinante es que se fusionen una con la otra.

-¿Qué alucinante profe, y... ? -quería expresar algo más Tormenta, pero fue interrumpido.

-¡Profe! Casi nos olvidamos de su cumpleaños. Será motivo para cantarle su happy birthday. ¡Sí! -esto último expresaron todos.

Y fue así que como una fiesta sorpresa, todos entonaron la célebre e internacionalmente conocida canción del feliz cumpleaños. Por su parte, Guepardo salió y sostuvo la torta que no era nada tradicional. Puesto que decía "Happy Birthday profesor X".

-Jóvenes, pero cómo se molestaron. No era necesario que hagan esto -decía el profe, mostrando una modestia que la pensó necesaria.

-Usted se lo merece profe. Con usted estamos aprendiendo mucho, y por eso este detalle es para mostrarle lo mucho que lo apreciamos.

En ese momento el profe se sentía emocionado, aunque los alumnos le jugaron una pequeña broma, la cual, consistía en que compraron velas de esas que no se apagan.

-Jajaja, profe, ¿qué pasó... ya no sopla?

Fue entonces que intervino un personaje que estaba en el salón, pero que no había participado.

-Listo profe, ya se apagaron las velas -expresó una voz que vino de atrás, motivando una vez más que todos voltearan.

-¿Eras tú Erick?

-Erick, no. Prefiero Magneto.


Esgrimista


miércoles, 27 de octubre de 2021

Micro-relato 21: Tres elementos: Lentes de contacto, caña de pescar y karma


Cuentan algunas leyendas, que cuando uno menos se lo espera el destino estigmatiza y zarandea nuestras vidas. Como fue el caso de Zacarías, quien por querer estar a la moda, se mandó hacer unos lentes de contacto. ¿Cómo iba a imaginar que el invento de Otto Wichterle ingresaría a su vida como anillo al dedo? Teniendo los recursos económicos, tomó la decisión de engarzar su visión con aquella creación de aquel químico, profesor e inventor checoslovaco. Una vez que ya los tenía, se sentía diferente. Pensaba además: después de tantos años usando los lentes con montura, por fin puedo mirarme al espejo y ver a otro Zacarías. Eso pensaba él en aquel tiempo. No obstante, cierto día, acompañó a un amigo a enrumbarse al mar, y llevar como siempre su caña de pescar. Pasaron dos horas y no pescaban ni un resfriado. Pasaron cuatro horas y nada. 

-Debe ser cosa del karma -exclamó Santiago, amigo de Zacarías.

-¿El karma? ¿Y eso qué es?

-Pues, no sé muy bien, pero mucha gente le echa la culpa al karma.

-Yo les puedo ayudar -dijo una voz que pertenecía a un tercero que mágicamente estaba con ellos en el bote.

-¿Quién es Ud. y cómo llegó aquí? -le increpó Santiago, con el asentimiento de Zacarías.

-Permítanme presentarme: Soy Gueshe Kelsang, autor del libro "Cómo transformar tu vida". Déjenme decirles que el karma tiene que ver con la causa y efecto, donde todas nuestras acciones de cuerpo, palabra y mente forman parte de las causas, y todas nuestras experiencias son sus efectos.

En ese momento, Santiago y Zacarías se miraron entre sí, pero al voltear a ver al "paracaidista", ya no estaba.

-Vaya señor. Como dicen cada día se puede aprender algo nuevo.

Y como si fuera cosa de magia, pescaron un pez, y otro, y otro. Quedaron deslumbrados, y pensaron que aquel señor del karma habría tenido algo que ver. Teniendo, o mejor dicho ya no teniendo espacio en el bote, regresaron a la orilla, y al regresar los estaba esperando un anciano. 

-Zacarías y Santiago. Los estaba esperando -dijo aquel personaje de la tercera edad.

-Usted... usted es quien subió a nuestro bote...¿verdad?

-Así es. Y si han tenido la fortuna de pescar es porque tuvieron los buenos efectos producto de sus buenas acciones.

En ese momento Zacarías y Santiago se miraron una vez más, pero al voltear a verlo, una vez más desapareció, pero... haciendo una "vuelta de tuerca", los pescados que tenían en sus botes, no solo cobraron vida, sino que se convirtieron en mitad peces y mitad humanoides, quienes por los efectos de aquellos dos amigos, dichos seres híbridos empezaron la conquista de nuestro mundo... ¿qué esperas que sigues leyendo?... a correr, y ¡sálvense quien pueda!


Esgrimista

martes, 26 de octubre de 2021

Micro-relato 20: Tres elementos: Dinosaurio, copa de vino, telescopio Hubble


Érase una vez que un dinosaurio y los demás, por varias teorías desaparecieron. Muchas generaciones de científicos todavía no certifican la razón definitiva. Aquel misterio que hasta nuestros días, queda como tal. No obstante, sucesores de Einstein y Hawking, llegaron a la raíz de aquella incógnita. Cuando se había quedado por descartado, dicha razón arcana. En cierta reunión de científicos, donde se degustaba entre otras cosas, una copa de vino. Se reveló sin querer que el secreto de la desaparición de los titánicos y peligrosos antepasados de las razas animales, habrían sido las blattodeas. Es decir, que nos estamos refiriendo a las siempre recordadas cucarachas. 
-¿No les parece inverosímil que unos insectos conocidos desde siempre hayan sido las causantes de la extinción de los dinosaurios? -opina uno de los colegas científicos, que estaba presente en aquella improvisada reunión.
-Pues sí colega. ¿Quién iba a pensar que una minúscula criatura como las blattodeas serían las responsables de borrar de la faz de la Tierra a dichas bestias gigantes? -replica otro de los científicos.
Y conforme iban opinando, se hacía más tangible y definitivo que fueron las cucarachas, quienes erradicaron la existencia de los terroríficos dinosaurios. Pero como si fuera cosa de ciencia ficción, pasaron el dato que a través del célebre telescopio Hubble, se había detectado que se aproximaba un gran asteroide, pero como si fuera cosa de película, también pudieron ver que dentro de dicha roca espacial venía cargada de blattodeas, pero no nos referimos a las que conocemos, sino que se trataba de cucarachas gigantescas, lo cual hizo deducir a las mentes brillantes presentes, que nuestro planeta y nuestra civilización estaba en peligro. Por tanto, para los que han visto la película "Armagedon", pues pudo haber pasado lo mismo. No obstante, no hubo la presencia de Bruce Willis, ni de sus empleados que extraían el petróleo. Por tanto, que el asteroide se acercaba cada vez más y más. Y cuando parecía que nuestro destino estaba marcado, de la nada brotaron y emergieron diversas criaturas, que como si fuesen dueños de la Tierra, dispararon con armas increíblemente futuristas, haciendo trizas a aquel asteroide, el cual, como quedó separado en miles de roquitas, muchas de ellas se desintegraron al entrar en la atmósfera. Sin embargo, como suele pasar, unas de esas roquitas entraron por el agujero de la capa de ozono, por lo cual, muchas de esas blattodeas pisaron tierra, se esparcieron y se multiplicaron. Así que los científicos, avisaron a toda la raza humana, que saquen todos sus sprays matacucarachas. No obstante, dichas blattodeas como se mencionó eran gigantes, y no morían cuando se les aplicaban los sprays. Por tanto, viendo la peligrosidad del asunto, se tomó la decisión de abandonar el planeta. Por lo que toda la Tierra se pobló de cucarachas gigantes. Y así continúa hasta que desperté hoy en la mañana.

Esgrimista

lunes, 25 de octubre de 2021

Micro-relato 19: Tres elementos: Librería, universo paralelo, centauro


En un club de lectura al que asistían ciertos entendidos de literatura, se reunían los jueves como a la hora del ocaso, para participar y opinar sobre las obras, personajes y autores de libros determinados a analizar. Fue entonces que llegó dicho día y les tocó examinar "La guerra de los mundos" de Herbert G. Wells. Qué exquisita tarea mencionaban casi todos. Analizar a uno de los padres de la ciencia ficción.

-Oigan, imagino que ya todos están "empapados" de la obra que nos toca opinar. ¿Verdad? -exclamó Minerva, quien se sentía afortunada y agradecía con sus padres, por tener tan honorífico nombre de la mitología romana. 

-Así es -expresó Pólux, quien también estaba orgulloso de su nombre relativo a la mitología.

-Pues bien. Si me permiten iniciar esta charla que a propósito, me imagino que a los demás también les habrá sido difícil encontrar este libro de ciencia ficción en la librería. Es un lujo -literariamente hablando.

Fue entonces que los integrantes de este club "El Olimpo", continuaron analizando y comentando la obra elegida. Hasta que llegó la hora en que la mayoría estaban empezando a alucinar. Producto del pisco sour que degustaron, mientras iban haciendo sus comentarios. Sin embargo, uno de ellos, Cástor, hermano de Pólux planteó la idea, que mientras ellos estaban charlando de lo lindo. En un supuesto universo paralelo, ellos mismos estarían en Grecia o Roma. En aquellos tiempos por supuesto. ¿No les parece alucinante estar en aquellos tiempos?, comentó Minerva, con una mirada fuera de lo normal. 

-Claro que sí -opinó Pólux, quien también imaginaba estar viendo a un centauro y a un minotauro enfrentándose. 

Toda esa charla los hizo desviarse del tema elegido. No obstante, sí que lo estaban disfrutando. Pasar de la ciencia ficción a la fantasía. Es como si Julio Verne se diera un abrazo con J.R.R. Tolkien. O que Herbert G. Wells se diera un abrazo con Franz Kafka. ¿No les parece alucinante?


Esgrimista


lunes, 11 de octubre de 2021

Micro-relato 9: Tres elementos: Marte, nieve, ouija


Los adelantos de la tecnología espacial están permitiendo los avances en la exploración del universo. Sin embargo, nadie hasta el momento de este post, puede afirmar de qué tamaño o hasta donde abarca el universo. Por ahora seguirá vigente la frase "infinito". No obstante, los viajes que se están realizando a Marte están muy adelantados, e incluso se dice que se ha encontrado nieve. Así como lo leen, será motivo para pensar que en el planeta rojo tendría que tener su propio Papá Noel. Además, con ayuda de los astromóviles se ha hecho más fácil la exploración de Marte. Ya sabemos que hay agua, ya sabemos que hay nieve, ahora la pregunta sería: ¿Hay marcianos? Algunos investigadores y científicos creen haber visto a estos últimos desde sus telescopios, los cuales serían más grandes que el telescopio Hubble. Y como cosa de otro mundo, unos astronautas al descender en el planeta rojo, tuvieron la descabellada idea de jugar a la ouija. Eran tres terrícolas, así que colocaron el tablero y empezaron.

    -Primero yo -expresó David como si estuviera en un casino o tragamonedas-. ¿Hay vida en este planeta?

Los otros dos lo miraron como cómplices de esa pregunta que era "de cajón". Fue entonces que el triangulito empezó a moverse y señaló la palabra "no".

    -Ahora me toca -dijo Braulio con unas ansias gigantes de lo que le responderían-. ¿Si no hay vida en este planeta, entonces qué pasó con todos?

En eso el triangulito empezó a moverse y señaló que los que estaban fueron atacados y devorados.

    -Ahora yo, ahora yo, que está interesante -señaló Bob muy ansioso y con un frenesí que corroía su cuerpo-. ¿Quién o quiénes los atacaron y tragaron?

Fue entonces que la respuesta fue inesperada. El triangulito se movió y respondió, que hace años en la Tierra el calor fue tan sofocante, que al borde de la locura un gran grupo de humanos tomaron la decisión de venirse para acá, y llevarse a todos los marcianos y se los comieron en aquel verano, donde la demanda de nosotros era muy pedida. Y yo me salvé porque me disfracé de flema, y por tanto, nadie quería pasarme.


Esgrimista


sábado, 9 de octubre de 2021

Micro-relato 8: Náufrago, cuervo, arroz con leche


A miles de kilómetros mar adentro, una embarcación se había volteado y hundido. Y de toda la tripulación solo sobrevivió uno de los marinos. Yendo a parar con lo que le quedaba de fuerzas a una isla misteriosa (perdón don Verne). Y a los tres días como comprenderán, aquel joven ya no aguantaba el hambre y ni siquiera podía beber el agua, pues era salada. Por lo cual ya barajaba como tendría que alimentarse. Así que empezó a caminar por toda la isla. Sumado a esto el inclemente sol flagelaba su cuerpo. Miraba a todos sus contornos. Hasta que empezó a chequear criaturas que le darían asco a un animal (perdón don Rambo). Y escarbando en la tierra se encontró con insectos variados. No obstante, comer hormigas no aliviaría su hambre. Así que siguió buscando. Encontró orugas que en la vida habría siquiera tocado con un dedo, pero como su estómago seguía rugiendo, llegó la hora como llega todo en la vida, y empezó a comerse a esas orugas "vivas". A ese extremo había llegado, lo cual calmó su hambre voraz y pudo sobrevivir. No obstante, a unos días después vio pasar volando a un cuervo (perdón don Poe). Y en ese momento no le dio importancia, pero en realidad era como una señal del destino. Una premonición de lo que pudiera ocurrir. Y al día siguiente, llegó a la isla otra embarcación. Él la vio llegar y encallar. Y sintió alegría de ver a otros seres humanos. No obstante, al acercarse, constató que no había tripulación. Como si fuera un barco al garete, a la deriva, el cual por alguna razón pensó que era un barco de fantasmas. Y al recorrer los contornos de este barco encontró un papel, que parecía como un voucher, y a su costado una cajita que contenía según olió y verificó que era una ollita con arroz con leche. Y además, otra notita que decía: "Perdón por la tardanza de este delivery. Pero le aseguramos que ha llegado en menos de 100 años". "Gracias por su preferencia".


Esgrimista

miércoles, 6 de octubre de 2021

Micro-relato 5: Tres elementos: Duende, caja de fósforos y selenita


Como era su costumbre un duende se paseaba de higuera a higuera, jugando y paseando con otros duendes. No obstante, mientras comía un higo diviso una caja de fósforos. Y en ese momento, por su mente pasaron muchas interrogantes: ¿De quién sería? ¿A quién se le habrá caído? ¿Será de un fumón? Sin embargo, para no desperdiciar la oportunidad se lo llevó a uno de sus compinches, que de vez en cuando fumaba su pipa. Y cuando este último fumaba muy quitado de la pena. De repente, como si tuviera una gran visión, divisó la luna (Selene), y lo más raro era que pudo ver a pesar de la distancia a un habitante de Selene, es decir, a un selenita. Ya imaginaba que lo que contenía en su pipa era un elemento para alucinaciones muy fuerte. No obstante, cuando le preguntaba a otro duende, le decían que ellos solo veían a Selene. Por lo cual, tomó una importante decisión. Invocó al dios de los duendes y le pidió que lo enviara a nuestro satélite natural. Fue así que de un par de aplausos ya apareció en nuestra luna. Y para su sorpresa vio que se trataba de un muñeco que se asemejaba a un humanoide. Por tanto, quedó decepcionado de este falso ser vivo. Y le pidió al dios de los duendes, que lo regresase a la Tierra. No obstante, al hacerle tal petición, para su sorpresa Grum (su deidad) le dijo que no podía regresarlo. Y el duende de la pipa al preguntarle, que por qué no podía regresarlo. Su respuesta fue insólita:

-El sindicato de seres fantásticos y dioses estamos en huelga -cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia.


Esgrimista