viernes, 27 de abril de 2012

El Cervantes para un “irreverente” del verso y la rima


Fuente: RPP

Las cuatro generaciones de los Parra han conocido a un “tipo choro”, como llaman en el sur al humano que no cree en nadie, pero respeta a todos. A los hombres auténticos pero, jamás envanecidos.

Al “tío” Nicanor, que no es otro que Nicanor Parra, poeta, escritor, pintor, matemático, físico, profesor de mecánica teórica con estudios en la Universidad de Brown en Estadios Unidos y con una  especialización en Inglaterra gracias a una beca del Consejo Británico, le dieron el Premio Cervantes, algo así como el “Nobel de las letras hispanas”. No fue a recibirlo. Envió a su nieto.

Gabriela Mistral, Pablo Neruda, Vicente Huidobro fueron elegidos de los lectores de su tierra. “El tío” Nicanor está junto a ellos, pese a la irreverencia para algunos, de sus creaciones donde se encuentra todo: lo bueno con lo malo. Lo negro con lo blanco. Los dichos populares, con los  versos “elevados”  de los pitucos chilenos de aquella época. En su creación se encuentran lo grave  con lo gracioso, obligando a fruncir el ceño, o a la espontánea sonrisa.

Nicanor Parra,  iniciado en la poesía popular con “Canciones Sin Nombre”, al igual que su hermana Violeta, cantautora, folklorista, poetisa y tejedora de tapices vendidos por ella misma en las riberas del Sena para sobrevivir, nacieron en la provincia de Ñuble, en el sur de su país, que limita por el norte con Parral, lugar donde llegó al mundo Ricardo Eleazar Neftalí Reyes Basoalto, el recordado ganador del Premio  Nobel en 1971: Pablo Neruda.  Nicanor fue el hermano mayor de seis varones y cuatro hermanas. Todos artistas: folkloristas, escritores, dramaturgos, músicos y también actores circenses.

La segunda generación de los Parra  incorporó a ocho nuevos artistas, todos hijos directos de los troncos familiares.  Dos hijos de Nicanor, Colombina y Barraco, su nombre Juan de Dios Parra,  se agregaron como músicos o como cantantes. La tercera generación sumó a cuatro artistas más. En el 2010, apareció la cuarta generación con el músico Antar Parra. 

El “tío” Nicanor nunca olvida su origen humilde.  Siempre hay recuerdos para el padre profesor de primaria, e improvisador de versos populares, y para su madre modista y tejedora. A muchos su sarcasmo,  su mordacidad  y su humor con picardía, presente en sus creaciones, no les agrada pero, él es así. Lo será siempre y donde se encuentre. Recogió al pueblo en sus manifestaciones, o revelaciones poéticas, escritas a mano, en sus tradicionales cuadernos, compañeros eternos en su ausencia, obligada de su tierra, cuando él no se entendió con sus gobernantes, y los gobernantes no se entendieron con él.

Jorge Luis Borges, cuando un periodista pidió una opinión sobre su creación,  Pregunto: ¿Nicanor?, y agregó: “ningún poeta puede tener ese nombre”. El escritor argentino también señaló en una entrevista no conocer a Neruda.

El “tío” Nicanor nunca fue ni será un poeta, o anti poeta como lo llaman algunos, de elegidos. Su palabra simple es para todos. Sin corbata y con ella. Con o sin zapatos lustrados, o también sin zapatos. Hablando en versos se alejó de todo lo tradicional, como su tradicional Volkswagen Escarabajo en el que se moviliza por Las Cruces, ciudad costera de su país, donde escuchó, por radio, la entrega del galardón a su nieto Cristóbal Ugarte a quien él llama “tololo”. Su inspiración está  vigente como aquel día cuando en “Poesía Política” escribía: “USA: donde la Libertad es una estatua” o “Para qué hemos nacido como hombres sino dan una muerte de animales”. 

Cuando el antipoeta Nicanor Parra habló de ecología, comento que “cuando era niño los árboles aún no tenían forma de muebles y los pollos corrían crudos por el campo”. Sobre el mundo actual escribió:

“Ya no pedimos pan
Techo
Ni abrigo
nos conformamos con un poco de aire”.


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