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sábado, 3 de marzo de 2012

Una imaginaria vida sin tiempos


Juan Mujica

Llegó la época muy en el futuro en que los relojes se rebelaron, y se negaron a seguir funcionando. Fue entonces que Cronos se solidarizó con ellos y desde aquel momento no hubo segundero que avanzara ni reloj de arena que se moviera. Incluso los relojes electrónicos hicieron una huelga de números caídos. Esta situación le preocupó al padre Tiempo. Y decidió hablar con los relojes.

-¿Se han vuelto locos? Este mundo nos necesita. Sin nuestra participación nada acontecería, ya que no habría horas, minutos ni segundos. Miren ahora mismo en la Tierra –expresó el padre Tiempo.

-Vaya, es cierto. Aquel semáforo se quedó en rojo, ya que el tiempo se detuvo para que cambie de color –habló un reloj de arena.

-Y miren aquellas vacas y gallinas. No saben cuándo poner o comer, ya que hasta el sol se apagó y ya no alumbra, por lo tanto los gallos no cantan, pues no amanece –mencionó un reloj electrónico.

-También aquel joven se quedó plantado, ya que su novia debió llegar a las 7pm, pero como el tiempo se detuvo no llegó nunca –exclamó un reloj cucú.

            Y tenía razón el padre Tiempo, ya que sin el avance de ellos, nada acontece. Se eternizan los 365 días en que gira la Tierra. También la luna dejó de girar para completar sus 27 días. Y tal como pasó con ellos también el cometa Halley demoró más de 76 años en pasar cerca a la Tierra. Además ya no hay estaciones, y lo peor de todo es que muchas zonas se han quedado en un eterno invierno. Y al ver esto el padre Tiempo fue a ver a Cronos para dilucidar todo ese embrollo.

-Por lo visto Ud. está de acuerdo con los relojes –habló el padre Tiempo, mientras se abrigaba con su traje antiguo.

-La verdad que solo me solidarizo con ellos y de paso tengo unas vacaciones jeje –le contestó Cronos, mientras agarraba bien su báculo.

-¿Y ya vio la situación en la Tierra y en el resto de la galaxia?

-Bueno, sí, he contemplado que ha habido secuelas lamentables.

-¿Y aún así permanecerá apoyando a los relojes? 

            Fue tal la lógica del padre Tiempo que convenció a Cronos para que disuadan a los relojes de su “huelga”.

-Relojes, ¿no creen que ya han causado mucho daño? ¿No se han dado cuenta de lo valiosos que son para el mundo? –pregunta Cronos con el asentimiento del padre Tiempo.

            Los relojes se miran entre ellos y bajaron las manecillas avergonzados por su mala acción.

            -Señor Cronos, creo que hablo por todos al decir que hemos levantado la huelga. Volveremos a marcar los segundos, minutos y horas –intervino un reloj de catedral.

            Y ya estaban todos contentos, cuando habló nuevamente:

            -Solo tenemos dos condiciones –expresó aquel reloj, mirando a sus compañeros.

            -¿Y cuál es esa condición? –preguntaron al unísono el padre Tiempo y Cronos.

            -¡¡¡Queremos horas libres y tener el Día del Tiempo!!! –contestaron todos.

            Dicho y hecho, mientras Cronos y el padre Tiempo arreglaban las peticiones de los relojes al compás del movimiento de sus barbas, estos últimos volvieron a acomodar las secuencias, horas, minutos, segundos, estaciones, meses, años y todo cuanto podían hacer.

            Y todos recordaron este pacto cada año, celebrando el Día del Tiempo. Así que los planetas volvieron a hacer sus revoluciones, los semáforos cambiaban del rojo al ámbar y luego al verde, y aquel joven volvió a encontrarse con su novia a las 7pm. Sin embargo, el padre Tiempo y Cronos se hicieron más viejos y el tiempo nunca más se volvió a detener. Excepto en aquellas horas libres, en que las horas se detenían y causaban un “cronotitis” en los relojes de todo el globo terráqueo y demás partes de la Vía Láctea.

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