viernes, 12 de marzo de 2021

Omninautas (cuento)

 


Pasado un tiempo de lo que se llamó el Big Bang, se originó el universo infinito, o al menos eso todavía se cree por parte de muchas etnias espaciales. Millones de galaxias, y que en muchas de las cuales existen seres que se encargan de “visitar” formas de vida más primitivas. En este caso, una de esas etnias del espacio son los omninautas, los cuales se han dado la misión de acercarse hasta la Vía Láctea, hasta el Sistema Solar y por supuesto al planeta Tierra. Hace mucho tiempo nos visitaron y observaron que habían muerto las colosas criaturas a las que llamábamos los dinosaurios, pero también pudieron darse cuenta que muchos de los entes, habían desarrollado lo que lamamos la escritura, el fuego, la agricultura y la ganadería. Así que se retiraron, mientras que los humanos fueron evolucionando. Por su parte, aquellos omninautas provenían de una lejana galaxia en la cual había un super planeta llamado Omnión. Ellos fueron desde siempre una civilización muy avanzada. E incluso se cree que ya existían desde antes del Big Bang. Toda su tecnología sería lo que nosotros llamaríamos el futurismo. No obstante, se acercaron nuevamente y observaron que estaba ocurriendo la caída del Imperio Romano de Oriente y Occidente. Es posible que los omninautas hayan visualizado dichos hechos y “darle una mano” a algunas de las partes. Siendo testigos además de la creación de las armas y del sometimiento del vencido por parte del vencedor. Por lo cual, decidieron retirarse y esperar a ver cómo seguíamos luego de bastante tiempo. Una vez pasada mucha cronología, los habitantes de Omnión se aproximaron y llegaron mas o menos a lo que se llamaría la edad moderna, y vieron la toma de Constantinopla por los turcos en 1453, y la Revolución Francesa, en 1789. En aquel tiempo, lo que nosotros llamaríamos evolución, para nuestros visitantes lo llamarían, la lucha por las libertades. Observaron que los habitantes de la Tierra, ya no eran tan pacíficos, y quizá nunca lo fueron, pero el hecho es que dichos visitantes del espacio, se cuestionaban la manera en que batallaban unos ejércitos contra otros, en pro de su emancipación. Siendo testigos que aquellos enfrentamientos, en que se derramaba mucha sangre, se había convertido en parte de sus vidas. No obstante, quizá no haya quedado registrado en nuestra historia. Muchas veces los omninautas ayudaron a algunas de nuestras etnias terrícolas, pero lo más probable es que haya quedado como un misterio más de nuestro mundo. Además, debido a las adelantadas tecnologías por parte de lo que nosotros llamaríamos sistemas de computadoras inteligentes, supieron que la humanidad se había trancado en la edad contemporánea. Habían mejorado las relaciones y, por tanto, hubo mejores pactos entre lo que nosotros llamamos países. No obstante, nuestros habitantes estuvieron muy alarmados, cuando se desataron la Primera y Segunda Guerras Mundiales. Es muy posible que los omninautas, hayan intervenido, quizá no de manera finiquitante, pero por ahí, saboteando los armamentos, reduciendo a los ejércitos, en fin. Luego, muchos años más adelante, nuestros visitantes han visto con satisfacción que no solo han reducido las guerras, sino que, mejorando sus tecnologías, sus medicinas y vacunas contra las enfermedades. Aquellos avances los vieron como buenas señales. Por lo cual, se retiraron un poco más tranquilos. Hasta que pasó el tiempo y fue pasando más. Sin embargo, sus sistemas de computadoras inteligentes, les avisaron que aquí en la Tierra se había desatado una pandemia. Una enfermedad que era transmitida de humano a humano, y que había extendido su letal ola de muerte a magnitudes colosales. Por tal, nuestros visitantes se alarmaron. Hicieron su ingreso de manera clandestina (como siempre lo han hecho). Y empezaron a investigar aquella enfermedad que nosotros los humanos hemos denominado Coronavirus o Covid-19. Además, que sus tecnologías iban indicando que todos los días morían millones de personas. Por lo cual, dicha crisis sanitaria se había desbordado y se nos había escapado de las manos. Por lo que procedieron a crear una vacuna que pueda reducir y eliminar dicho ataque virulento. Y también, nuestra civilización se había puesto a crear dicha vacuna. Por tanto, era una especie de carrera intercósmica. Y como todo en esta vida llega o cae de maduro, llegó el día en que aquella vacuna fue descubierta. Los científicos de China, Reino Unido, Estados Unidos, Rusia, entre otros, descubrieron su vacuna contra el Coronavirus. No obstante, los omninautas, viendo que se habían salvado los pocos miles de humanos que quedaban, literalmente dieron un suspiro. La humanidad había sobrevivido. Por lo que vieron que ya no era necesaria la vacuna que ellos mismos habían creado. Y fue así que se retiraron hacia Omnión. Sin embargo, cuando ya estaban allá, se dieron cuenta que se habían contagiado con la Covid-19. Por un momento, pensaron que no había qué temer, puesto que tenían la vacuna que ellos mismos habían creado. Pero para su sorpresa, no hacía efecto. Por lo cual, dichos omninautas empezaron a morir como moscas. No quedándoles más remedio que viajar hasta la Tierra, para pedirnos que les facilitemos nuestras vacunas, para poder salvar a su etnia espacial. Sin embargo, luego que hicieron el pacto, y tuvieron la vacuna, regresaron a su planeta, pero se dieron con la sorpresa que todos ya habían muerto. Procediendo de inmediato a aplicarse nuestra vacuna contra el Coronavirus. Y pensando que se habían salvado, suspiraron, pero no volvieron a despertar. Tal vez nuestra vacuna no era compatible con sus organismos, pero el hecho es que, desde aquel momento, Omnión se volvió un planeta regado de cadáveres de omninautas. Y nunca más se supo de ellos. Nunca más nos visitaron… hasta el día de hoy… y quizá hasta el fin del mundo.


Esgrimista

jueves, 11 de marzo de 2021

Zombis en Día de Brujas (cuento)

 


Lo que vieron fue zombis acéfalos, de pie y que en una mano tenían su cabeza y en la otra una vela. Y con su voz característica expresaban:

-¡Haaalloweennn! ¡Haaalloweennn!

Dicha experiencia los hizo gritar como nunca habían gritado. Los niños soltaron los dulces y los adultos también estaban muy espantados. Lo peculiar es que todos estaban vestidos como zombis. Salieron corriendo de ahí y daban gritos pidiendo auxilio, pero la gente que los veían, creyó, que se trataba de una performance para asustar a otros. No obstante, para que les creyeran se sacaron las máscaras, y justo pasaba por ahí un patrullero. Se detuvo, y los adultos del grupo les dijeron a los policías que en su casa habían encontrado zombis reales sin cabeza y que no sabían qué hacer. Así que uno de los efectivos, a sabiendas que anteriormente otra familia les había reportado la misma historia. Les pidió que se calmaran y aprovechando que detrás vino otro patrullero tuvieron que acomodarse, y ambas unidades fueron a la casa de aquella familia. Y como suele pasar en las películas de espantos, al ingresar a la vivienda todo estaba en orden. Uno de los oficiales les pidió que se calmaran, que no existían aquellos muertos vivientes que se metan en las casas. Y por su parte, la familia observaba los diferentes contornos de su casa, pero como decía el oficial todo estaba en orden y no había rastros de aquellos zombis, y ni siquiera había ningún indicio de sangre. La policía se retiró y les pidió que se calmen, que todo había sido fruto de su imaginación.

-Familia, calmémonos. Sé que todos hemos sido testigos de aquellos muertos vivientes. Ha sido inexplicable, pero ya pasó. Fue solo una aterradora experiencia. Ahora, descansemos que mañana iremos al cementerio, ya que el día 2 de noviembre es Día de los Muertos y va mucha gente -expresaba Analía, a quien su esposo llamaba a veces Anubis.

-Así es. Todo ya pasó. Cosas como esta suelen pasar en películas de terror. Como dice mamá, solo fue una mala vivencia, y así que quitémonos estos disfraces de zombis -señaló Manuel, a quien su esposa a veces le decía Moon Ra.

Esa noche fue tranquila. Los niños, quienes fueron los más asustados, luego de dos horas recién pudieron alcanzar a Morfeo. Ellos eran Odagio, a quien llamaban Odín, y el otro niño era Aladino, a quien llamaban Alá. Ambos pudieron dormir hasta el otro día. Hasta que a la mañana siguiente:

-Vamos familia. Hoy tenemos que ir a "visitar" a los abuelos -dijo Moon Ra, secundado por Anubis.

Se vistieron formalmente y arrancó su automóvil, que a propósito dichos padres sabían que lo habían conseguido en una barata, puesto que sus dueños anteriores habían sido baleados. Toda una familia fue asesinada y encima que le habían conjurado una maldición, pero que ni Anubis ni Moon Ra habían dado importancia. Llegaron al cementerio, al viejo panteón donde descansan en paz los restos mortales de toda clase de gente. No obstante, parecía como cualquier día. No había mucha gente, puesto que era 1 de noviembre. Fecha que se celebra Día de los Santos. Bajaron del automóvil maldito y se dirigieron a la tumba de los abuelos como cada primer día de noviembre. Para su sorpresa, la tierra donde normalmente había pasto, había sido removida. Como si los abuelos hubieran salido. Ello impactó mucho a Odín y Alá, y del mismo modo sus padres se preguntaban qué había pasado. Miraron a sus alrededores y solo vieron a un viejito de barbas grises, que portaba un manojo de llaves a la altura de su cintura.

-Señor, disculpe. ¡Señor!

-¿Sí, díganme?

-¿Sabe qué ha pasado? Muchas de las tumbas han sido escarbadas. Como si los muertos habrían escapado y fugado -preguntó Anubis, a la espera de una explicación al igual que toda la familia.

-¿Qué no saben? Jajaja. Desde ayer estuvieron de fiesta aquí. Y muchos salieron como lo que son… zombis. A propósito que Mamapacha y Wiracocha, también salieron y dijeron que iban a ir a visitarlos.

-¿Quiénes dice? -preguntó Moon Ra.

-Los abuelos de los niños… de Odín y Alá. Y será mejor que regresen a casa, pues de seguro les llevarán los dulces, que les iban a llevar ayer -expresó aquel viejecillo, con una sonrisa fantasmal.

-Vamos, Anubis. Los abuelos deben estar esperando. De seguro están como zombis. Llama a la policía, llama a la morgue y sobre todo… llama a otro escritor que cambie esta historia.

 

Esgrimista

miércoles, 10 de marzo de 2021

Las zapatillas de cristal y Yoda (cuento)

 


-Atención, todas las unidades, se está en busca de un sujeto que hurtó unas zapatillas de cristal. La descripción del implicado es: vestía camisa azul, pantalón negro, zapatos cafés y tiene una extraña forma de hablar, como el maestro Yoda de la “Guerra de las galaxias” -reportaban por radio desde una de las comisarías, sobre aquel individuo buscado por la justicia.

El incidente ocurrió hace dos días, en un sofisticado y exclusivo baile de un club miraflorino. Las parejas estaban con atuendos muy elegantes, tanto las damas como los caballeros. Aquella noche sucedió el atraco. El sujeto buscado por la ley, conjuntamente con otros dos cómplices, llegada la medianoche dieron varios tiros al aire, y en medio de los gritos de las damas presentes, los hampones procedieron a realizar su fechoría. No obstante, cuando pudieron haberse robado muchas cosas valiosas, como celulares, joyas, dinero en efectivo, tarjetas de banco, en fin, extrañamente se llevaron las zapatillas de cristal de la homenajeada en dicho baile. Sin embargo, uno de los asistentes a dicho evento apretó un botón, que estaba destinado a llamar a la policía. Y cuando los malechores ya se estaban retirando, entraron en escena los policías. A lo que el jefe de los asaltantes les gritó a sus compañeros:

-¡Vamos, largarnos de aquí debemos, si es que a la cárcel irnos presos no queremos!

Todo pasó tan rápido que los hampones, tuvieron que dar tiros al aire, para hacerse paso entre los invitados. Sin embargo, la policía logró capturar a uno de los secuaces. Terminando aquella noche, con los efectivos pidiéndoles a los asistentes que se retiren, y citando a algunos de los presentes para que brinden su testimonio.

-Vamos, camina, camina -le decía uno de los policías al detenido, el cual ya se temía los malos tratos y un infinito interrogatorio.

Una vez en la comisaría, empezaron a hacerle las preguntas de rutina. Es decir, nombres completos, edad, alias, oficio (si es que lo tenía), prontuariado, etc. No obstante, ante tanta presión, aquel detenido en un arranque de locura le arrebató el revólver a uno de los guardias y se dio un certero balazo en la sien. Muriendo en el acto. Todos los policías presentes se asombraron del hecho. Quizá que el reciente suicida estaba muy asustado por las amenazas que siempre les hacía su jefe. Que ni se atrevan a hablar porque de un pistoletazo les volarían la cabeza y haría lo mismo con sus familias. Es posible que el que se quitó la vida, temía aquella amenaza. No obstante, se organizó un plan de acción y se buscó al jefe de aquellos hampones hasta debajo de las piedras. Sin embargo, lo que casi nadie sabía era que dichas zapatillas contaban con un sistema de GPS, por lo cual, se empezó a rastrear las zapatillas. Y luego de algunos minutos, se dio con las coordenadas de dichos calzados. La policía sin más miramientos, fueron a la dirección donde habían localizado al jefe de los hampones con sus secuaces.

-¡Yoda, los tenemos rodeados! -salgan con los brazos en alto y nadie resultará herido.

-Sí arrestarnos ustedes quieren, vengan y acérquense si valor tienen.

-Ya están advertidos. Solo les daremos un minuto, o abriremos fuego -expresaba uno de los oficiales de policía.

No obstante, en ese momento apareció el hado padrino de Yoda. Le dijo que qué quería. Y él se acercó a su oído y le dijo su petición. Por lo que, con unos movimientos de su varita mágica, cumplió con sus peticiones. Volvió en infantes de pañal a los policías, y a sus patrulleros en carritos a pilas. Y a Yoda y sus secuaces los limpió de culpa, es decir, borró de los expedientes su prontuariado. No obstante, como aquel hado padrino estaba a favor del bien, y sabía perfectamente que Yoda y los suyos eran delincuentes. También los volvió infantes de pañal, como para que empezaran sus vidas de nuevo. Y para finalizar tomó aquellas zapatillas hurtadas. Se las llevó a la dama que procedían y ella estuvo tan agradecida que le pidió que transformara aquellos calzados en su príncipe azul. Por tal, dicho y hecho, con unos movimientos de su varita mágica convirtió aquellas zapatillas en un policía de uniforme azul.

 

Esgrimista

martes, 9 de marzo de 2021

Los Arcanis (cuento)


 

“Esto está lleno de Coronavirus, volvamos a nuestro planeta”, fueron las palabras de cierta etnia espacial que pasaba muy de cerca por nuestro mundo. Seres que van explorando el universo y por su alta capacidad en cuanto a tecnología y medicina xenobiológica, tienen y pueden detectar enfermedades y mucho más si son pandemias. Ellos son los arcanis; una raza de humanoides que proceden de la galaxia Andrómeda. Son seres parecidos a los humanos, pero que también tienen sus diferencias como el color de piel, la forma de su cabeza y de sus extremidades. Su encéfalo no es tan diferente como lo recrean en las películas de ciencia ficción. Ya podrán imaginarlos: azules, con cuerpos delgados, ojos amarillos y parlando un misterioso lenguaje. Los arcanis ya han detectado la presencia de la Covid-19. Por eso que se mantienen a una distancia prudente. Su líder, Gruber, ha dado la orden que analicen nuestro planeta. De polo a polo, todo el ecuador, los trópicos, y por supuesto a los que se hacen llamar humanos. Luego de haber analizado todo nuestro globo terráqueo, el líder toma la decisión de volver a su galaxia Andrómeda, ya que, de no hacerlo, y peor si intentaran explorar la Tierra, sería un resultado al 100% de contagio. Así que, sin más comentarios, los arcanis volvieron a su mundo hasta que logren conseguir una vacuna para curar aquella enfermedad mortal llamada Coronavirus. A propósito de esta pandemia, de seguro que más de uno habrá pensado “Desde que empezó la cuarentena, me he dado cuenta que odio a la gente”. Y cómo no pensar en esa idea. Ya que habiendo sido detectada la enfermedad el 31 de diciembre de 2019 en la ciudad china de Wuhan, dicha enfermedad rápidamente se extendió a Europa, Estados Unidos y sin más miramientos ingresó a Sudamérica. Detectando al primer contagiado en Perú en un joven que había estado en España, Francia y República Checa. Mientras tanto, todos los países del mundo empezaron a establecer las restricciones. Por lo que el presidente peruano Martin Vizcarra dispuso el estado de emergencia, que nos ha vuelto la vida muy incómoda desde aquel 16 de marzo en que empezó la cuarentena. Heme aquí, un policía que conjuntamente con mis compañeros tenemos que poner orden y hacer cumplir lo establecido desde el punto de vista de emergencia sanitaria. Soy Santiago Marchena. Uno más que tiene que dar todo de si para que la población siga las restricciones. No obstante, me molesta mucho que la gente no cumpla con colocarse o con no colocarse bien sus mascarillas. Es una discusión diaria. Y también a nivel de los transportes como las combis o las coasters. Solo cuando hacemos operativos, la gente cumple a cabalidad y se colocan los protectores faciales. Es por eso que me molesta mucho eso y por eso odio a la gente, mucho más que aquellos días en que tenía un rango menor. Alternadamente en nuestro mundo, hay gente de todo tipo y con ello prosigo a expresar que “Soy un ser de luz, pero me viven apagando”. Aunque nadie se lo imagine, nosotros los ángeles convivimos con los humanos. Nos rozamos con ellos, y ellos ni cuenta se dan. Somos seres elegidos por Dios para dar el ejemplo a todo el planeta Tierra. Cada día, yo, Ignacio al andar por la calle puedo reconocer a un humano y distinguirlo de un ángel. Cada mañana irradio mi luz, pero hay tantos que recurren a malas acciones, como robos, secuestros, estafas, toda clase de malos actos. Por lo cual, la luz que irradio a lo largo del día se va apagando, como consecuencia de todo ello. Por tanto, que se ha llegado al extremo que la Tierra esté convertida en un planeta virulento y peligroso para sus entes. Por su parte, Gruber y los arcanis siguen alejados en su Andrómeda, tratando de crear la vacuna contra el Coronavirus. E incluso aunque parezca paradójico, ellos están más preocupados que nosotros por este maldito virus. Por su parte, Santiago Marchena, sigue tratando de tener paciencia y sobrellevar las malas conductas de la gente, que solo se porta bien cuando lo ven a él o a otro colega policiaco o soldado. Es como su “piedra en el zapato” cotidiano. No obstante, pensando en lo etéreo, el ángel Ignacio también tiene que batallar y tener paciencia. Pensar que va de parte del todopoderoso, y que su luz se recargará siempre y seguirá tratando que los humanos se regeneren. Es el pensamiento y es la sinergia de estos tres personajes, que quizá no se conocen, pero que cada uno tiene su misión en la Tierra. Y estarán aquí hasta cumplir dicha misión, mientras tanto, siguen actuando tan cerca, pero tan cerca de nosotros, que quizá esté a tu costado en este preciso momento.


Esgrimista

lunes, 8 de marzo de 2021

Noctambulitis (cuento)

 


Aquellos ruidos eran muy extraños. Ya habían pasado tres días y en sus respectivas noches se volvían a repetir.

-Buenos días, vecino. Mi pareja y yo vivimos en la casa del costado. Y ya van tres noches en que escuchamos sonidos extraños. Comprendemos que no son nuestros inquilinos, pero es que nos está resultando muy incómodo toda esa bulla -expresó Charles, muy fastidiado y ojeroso.

-Qué tal, buen día. No sé a qué ruidos se refiere. Nosotros en aquellos tres días hemos dormido como rocas. Sin ninguna molestia. ¿Está seguro que no lo soñó? -respondió el vecino del costado, llamado Samuel.

-Ok, espero que no se vuelvan a repetir aquellos ruidos que ni siquiera identificamos -indicó Charles, despidiéndose de su vecino Samuel.

Charles comentó aquella visita que le hizo a su vecino del costado a su mujer, y lo que le contestó.

-Qué extraño, parece que el vecino tiene tapados los oídos y que no escucharía ni una bomba atómica -comentó Silvia, la mujer de Charles, también fastidiada por aquellos misteriosos sonidos.

-Si pues, y ni siquiera es un anciano. Es un hombre cincuentón quizá, pero es muy extraño que no haya escuchado nada. Bueno, como le dije a él, esperemos que ya no haya más bullicio en las siguientes noches -finalizó el esposo.

Un detalle de aquella pareja es que les gustaba distraerse en diferentes pasatiempos. Gozaban con los juegos de video, asistían a numerosos conciertos, iban a karaokes, funciones de teatro, veían de manera presencial partidos de futbol, y en su casa no dudaban en escuchar radio y televisión a muy alto volumen. Es decir, que a pesar que parecía que no les incomodaban aquellas experiencias. No toleraban ser despertados por ruidos nocturnos. Y como por arte de magia, pasó una semana y pudieron dormir tranquilos. Cada mañana de ese tiempo, se levantaban de muy buen ánimo. Y continuaron con sus pasatiempos. No obstante, pasada aquella semana de calma, volvieron a escuchar aquellos sonidos. Así que Charles y Silvia, sin importarles que fueran las 2 de la madrugada, le tocaron la puerta a su vecino. No obstante, luego de 2 minutos se abrió la puerta y vieron a otra persona que los atendió:

-Buenas noches señor, sabemos que es muy tarde, pero queríamos hablar con el señor Samuel. Queríamos… -comentaba Charles, como queriendo saber qué estaba sucediendo.

-Buenas noches vecino. Si le hubiera abierto mi mujer le abría dado un sartenazo. Bueno, les diré que el señor Samuel ya descansa en paz. Falleció hace una semana. Ahora estamos mi mujer y yo. Así que si me permiten queremos seguir durmiendo y no vuelvan a tocarnos la puerta, o la próxima abrirá mi mujer y yo llamaré a la policía. Buenas noches -cerró la conversación el nuevo vecino de al lado, muy molesto al igual que su mujer.

Charles y Silvia, una vez que ya estuvieron dentro de su casa, se extrañaron de aquella repentina muerte de su vecino Samuel. Tan joven y lleno de vida. No les quedó otra que acostarse y tratar de dormir. Luego de una semana volvieron a escuchar los ruidos que provenían de la casa de al lado. Por lo que Charles y su mujer no soportaron y decidieron llamar a la policía. Charles colgó el teléfono y en diez minutos se hicieron presentes. Les explicaron el motivo de la llamada. No obstante, uno de los efectivos les comentó que, en aquella casa, hace una semana habían fallecido las dos personas que la habitaban. En ese momento, Charles y Silvia nuevamente se sorprendieron e incluso se asustaron de aquellas recientes muertes. Así que con las explicaciones del caso la policía procedió a retirarse. Luego de aquella escalofriante noche, la pareja decidió mudarse a otra casa. Pensando que volverían a pasar noches tranquilas. Sin embargo, una vez que ya terminó la mudanza y se establecieron. Continuaron sus vidas, pero para su fatal suerte volvieron a escuchar aquellos ruidos ininteligibles. Así que la pareja, nuevamente reaccionó y le tocaron la puerta a su vecino. Pasaron dos minutos y abrió la puerta un anciano. Un viejito setentón, que también estaba fastidiado e incómodo con la clandestina visita. Charles y Silvia le reclamaron por los sonidos ininteligibles que oían durante las noches. Y fueron tanto los detalles que le dijeron, que incluyeron la muerte de sus vecinos anteriores, que aquel ancianito resultó ser un psiquiatra, y que les dijo que su caso de ellos era un problema clínico. Que fueran a un centro médico para pacientes con alteraciones mentales. Finalmente, la parejita le hizo caso a su vecino psiquiatra, y contaron lo de sus múltiples pasatiempos, por lo que les diagnosticaron que aquella bulla surgía de sus propias mentes como resultado de sus apasionantes distracciones bulliciosas. La pareja pasó a tratamiento, y cuando regresaron para agradecer a su vecino psiquiatra. Tocaron su puerta, y volvieron a tocar, pero no abrían. Hasta que otro vecino al oír tantos golpes en la puerta, abrió y les informó:

-Señores, ya no busquen a don Gervasio. Falleció hace tres días. Sin embargo, les comento que hace tres días todos los vecinos hemos escuchado ruidos extraños y no podemos dormir hasta ahora. Ya llamamos a un curita para que eche agua bendita a ver si así dejan de penar.


Esgrimista

viernes, 5 de marzo de 2021

Puerta vs. Anaquel (cuento)



-Como puerta de esta casa tengo miles de anécdotas que contar. Precisamente en los años 80, cuando relevé a una puerta de madera. Ahí empezó toda clase de experiencias. He visto de todo, y no me refiero a la tradicional visita de testigos de Jehová o evangélicos. Yo como puerta de fierro, pero con vidrios, he sido testigo de muchas vivencias. Como una mañana en que se oyó un fuerte ruido, y los habitantes de la casa se alarmaron, pero ¿qué había ocurrido? Pues que, con aquellos elevados grados de calor, el piso se levantó y fue muy difícil abrirme. La familia comenta a veces aquella ocasión…

-Un momento. Es posible que ser la puerta de la casa sea distractivo de peripecias, pero nosotros los anaqueles también hemos visto mucho. Desde hipopótamos enciclopédicos, libros de toda clase de géneros e incluso el libro de la Constitución del país. Cómo disfrutábamos sentir ingresar libros de Vargas Llosa, Bryce Echenique, Alonso Cueto, García Márquez, y más aún libros de Julio Verne. Cuánta impaciencia para que nuestros dueños se inmersan en aquellas lecturas exquisitas. Además…

-Bueno, es posible que ser un anaquel también tenga lo suyo, pero no todo es felicidad. Recuerdo que uno de los miembros de la familia tenía la mala costumbre de cerrarme “ferozmente”, y aunque le decían repetidas veces que no lo haga, no entendía. Y como todo hecho tiene consecuencias, varias veces tuvieron que llamar a un cerrajero-soldador, o no sé si decir soldador-cerrajero. El asunto es que pasaban los años y varias veces han tenido que repararme. Y cómo no olvidar aquella vez en que el jefe de familia me dejó cerrado y no podía entrar, por lo cual tuvo que romper el vidrio de mi ventanilla para poder abrirme. Sin embargo, luego tuvo que retirar a golpes los vidrios sobrantes de mi ventanilla, con lo cual hizo tanto ruido, que creo que lo escucharon hasta los muertos del cementerio más próximo…

-Vaya, vaya, así que no dudo que tuviste cosas interesantes que contar, pero nosotros también como anaqueles, fuimos testigos de ingreso de muchos libros. Sobre todo, colecciones. Recuerdo aquella de Julio Ramón Ribeyro, colecciones de libros de ciencia ficción, e incluso colecciones de mitos de los cinco continentes. Cómo nos gustaba que entraban y salían de nosotros. No obstante, llegado un tiempo que ya prácticamente no había más espacio. Siendo una solución práctica que uno de mis dueños participó en ferias donde se vendían toda clase de objetos, como ropa, zapatos, antigüedades, aparatos de segunda mano, y por supuesto libros. Lo recuerdo muy bien… o al menos recuerdo cuando uno de mis dueños salía muy temprano con su maleta rodante llena de libros. Eso fue realmente muy…

-Es posible que haya sido muy interesante albergar a tantos libros, y que te hayan hecho una especie de liposucción. Sin embargo, uno de mis dueños en un tiempo organizaba pequeñas fiestas, pero con el tiempo se convertían en reuniones de cumpleaños. Veía que entraban con piqueos, comida chatarra, botellones de gaseosas y por supuesto la infaltable cerveza y/o el vino. No obstante, en los últimos tiempos la alegría y la armonía estaban presentes en fechas como la Navidad y el Año Nuevo. El infaltable Nacimiento con sus luces y el arbolito también, que en muchas sociedades es una tradición. Esos momentos si que eran hermosos, y reinaba la paz. Incluso…

-Disculpa que te interrumpa, pero nos vino a la mente un libro sobre la matemática alemana María Reiche. Aquel libro fue un regalo de un excompañero que en cierta oportunidad salió de uno de nosotros a las manos de su nuevo dueño. Cómo iba a pensar que los libros estarían presentes en su futura vida. Además, mi dueño tuvo la oportunidad de ver a un pintoresco personaje vender uno de sus libros en un conocido parque de la ciudad. Y que le dijo que solo de eso vivía. Pasaron los años y mi dueño se convirtió en escritor, y recién comprendió lo duro y difícil que es vivir solo de vender sus libros. Además…

-Ahora me toca a mí. Solo opinar que como los humanos han acuñado “si esta casa hablara”. En más de 30 años mi estructura, es decir, yo he visto muchas cosas, e incluso cosas que no debiera ver. Así que solo deseo cerrar esta conversación diciendo que de no ser por mí nada de lo que hay en esta casa habría podido entrar. Todo ha sido bajo mi consentimiento, hasta el mismo aire y ni si quiera el mismísimo Lucifer. 


Esgrimista


jueves, 4 de marzo de 2021

Sombrío (cuento)

 



-Muere, muere, jaja. ¿Qué? ¿Te dolió? -expresaba un niño de cierta ciudad llamado Sadonio Pérez, en momentos en que se encontraba matando a una rata con un ladrillo, en su azotea.

Todo comenzó cuando era aún más pequeño y un día se le ocurrió clavarle alfileres a las cucarachas que encontraba ocasionalmente en su casa. Lo consideraba divertido. Y como obviamente los insectos no chillan, pues por tanto no crecía en él ningún sentimiento de culpa. Es así que este niño tenía una mascota. Se trataba de un gato negro al que llamó Sombrío. Él era considerado de la familia, y siempre estaba al lado del niño en sus incursiones enfermizas (por decirlo de algún modo). Sin embargo, llegó el tiempo de la pandemia, por tanto, el confinamiento tuvo que ser efectivo en aquella ciudad, pero en general en el mundo. Es así que Sadonio tuvo que adecuarse a vivir encerrado, y solo podía salir con alguno de sus padres, pero siempre cerca a su domicilio. Así que, en esas oportunidades, paseaba por los jardines y siempre encontraba víctimas. La mayoría eran lombrices, escarabajos, hormigas, mariposas, en fin, todo un regimiento de personajes a los cuales a él le parecían seres kamikases, los cuales terminaban siendo clavados con alfileres que pedía a sus padres para sus "juegos". Y luego que realizaban estos crímenes miraba a Sombrío, como queriendo compartir el goce de complicidad con su gato, que Sadonio pensaba que también disfrutaba aquellos actos. Luego, en momentos en que se encontraba dentro de la casa, oía todo el tiempo noticias de la pandemia. Y las recomendaciones que debían realizar para evitar los contagios. Dichas informaciones entraban por el oído derecho de Sadonio y les salían por el izquierdo. Él solo quería pasar este tiempo de encierro con su pasatiempo. No obstante, este niño como cualquier otro de estos tiempos, se conectaba a Internet y en ocasiones buscaba información. Algunas le parecían interesantes, pero otras simplemente lo aburrían. Sin embargo, un día le llegó un mensaje a su correo electrónico que decía "Te estoy viendo". Aquel mensaje le pareció a Sadonio muy extraño, ya que en la parte del remitente aparecían tres puntos. Por un momento se puso a pensar y creyó que alguno de sus amigos le había enviado este mensaje. Sin embargo, pasadas algunas horas olvidó el tema y continuó con sus quehaceres. Pero Sadonio, se cansó de sacrificar insectos y prosiguió con "pasatiempos" más interesantes. Por lo que subió a su azotea una vez más y se puso en plan de cacería. Y para su sorpresa encontró una rata negra, e inmediatamente se dispuso a cazarla. No quería desaprovechar la oportunidad en estos tiempos tan aburridos de la pandemia. Cogió un garrote que encontró y prosiguió la cacería. Corrió y corrió para que no se le escape, y por momentos miraba a Sombrío e incluso le ordenaba que también la persiguiera, pero su gatuno animal apenas se acercaba, y no comprendía siquiera lo que Sadonio le indicaba. Hasta que la tuvo acorralada y sin más miramientos le atinó un gran garrotazo, que fue tan certero, que salpicó la sangre y murió en el acto. El niño, es decir, el "raticida", estaba muy contento por su cacería exitosa. Miraba a Sombrío como queriendo que él también diera saltos y brincos de alegría. No obstante, con aquella acción el niño había perdido la capacidad de compasión hacia los seres vivos. Estando listo para subir de nivel en sus actos. No tardando en experimentar con el perro del vecino. Lo persiguió con un cuchillo de cocina y le dio un certero corte, y otro, y otro. Muriendo en el acto. Sadonio había perdido la capacidad de sentir culpabilidad. Así que estaba listo para asesinar a personas. No obstante, a la mañana siguiente encontró en su jardín algo que lo aterró. Se trataba de Sombrío, su gato y compañero de cacerías. Crucificado y sin vida, chorreando su sangre gatuna. Sadonio experimentó un sentimiento de tristeza. Fue así que acongojado se conectó a Internet, y para su sorpresa volvieron a enviarle un correo electrónico. Nuevamente vio como remitente aquellos tres puntos. Abrió el correo y leyó el mensaje que decía "Cuidado con lo que haces". Esto impactó al niño una vez más, y al querer retirarse para dirigirse a pensar en este crimen, al cerrar el mensaje el remitente cambió de los tres puntos, y ahora decía Sadonio Pérez.


Esgrimista

miércoles, 3 de marzo de 2021

El cumple de Esteban (cuento)

 


Con un gran soplido Esteban apaga las 50 velitas, que por cierto tuvo dificultad en hacerlo, mientras que los invitados bromean y se carcajean, murmurando que él ya no sopla o comentarios similares. Sin embargo, ya hace 4 horas que las personas que fueron invitadas, fueron libando y libando vino y cerveza. Por tal, que la mayoría estaban entre alegrones a muy ebrios. Muchos de aquellos invitados, le eran desconocidos al dueño del santo, e incluso su propia familia, es decir, aquellos que vivían con Esteban se cuestionaban la procedencia de aquellos personajes que no escatimaban en hacer alguna extravagancia, y escudándose en su estado de ebriedad. Por un momento, el dueño del santo hace una mirada atrás, o sea un pequeño flash back, y recuerda el momento que recién iban llegando los primeros invitados. Muchos de los cuales eran vecinos de la cuadra de la familia de Esteban. Y también fueron llegando algunos de sus amigos de la universidad e incluso amigos del colegio. Sin embargo, conforme fueron pasando las horas, y aprovechando el efecto del trago, aquella llegada de los invitados se hizo más flexible. Empezaron a entrar personajes que Esteban no había visto jamás, ni en pelea de perros. Y fue tanto el efecto de la cerveza y el vino, que muchos de ellos no repararon en meterse al baño y darse un acto "inhalatorio" de cocaína, e incluso eso solo fue al principio. Puesto que, en determinado momento, no escatimaron en sacar la hierba que les hacía recordar algunas de las melodías de Bob Marley. Llegado un momento, todos estaban tan ebrios en aquel cumpleaños, que ya no se respetaban las mínimas normas de respeto. Incluso los familiares del dueño del santo ya no pudieron poner orden en aquella fiesta que había llegado a convertirse en una reunión de locos frenéticos. No obstante, cuando la mayoría ya estaba casi literalmente inconsciente, se oyó una voz:

-Atención, humanos dopados. Proceder a abducción. Centinelas, empecemos a recoger a invitados y llévenlos a la nave Centuriona. Al que llaman Esteban, déjenlo. Son órdenes del capitán.

Por tanto, mientras que los extraterrestres iban llevando a toda esa gente a la nave, los demás centinelas se preguntaban que por qué se podían llevar a todos menos al dueño del cumpleaños. Fue entonces que el encargado de aquella etnia del espacio, les contó que no se llevaban a Esteban porque cuando sopló las velas de su pastel, él pidió que este día al terminarse quedará sano y salvo en su casa. Por tal que, aunque parezca una historia de ciencia ficción, no hay límites a lo que pueda pasar, y en este caso, una vez que los abducidos ya estaban dentro de la nave Centuriona, se dieron cuenta que muchos de los invitados que había estado en el cumpleaños de Esteban, eran humanoides provenientes de otras galaxias. Por lo que no tuvieron mejor idea que devorarlos, y muchos de ellos gritaron y gritaron, mientras que veían aterrados cómo sus carnes eran arrancadas de sus cuerpos y trituradas en las bocas de aquellos centinelas, y cuando Esteban, ya un poco más sobrio salió de la casa. Levantó la mirada y vio un brillo de luz. Precisamente escuchó el sonido de su despertador, y al prender la radio oyó la voz de un locutor que decía:

-Hola, amigos y amigas. Ánimos a todos, que tengan un bonito día, que de seguro vivirán algo fuera de este mundo.


Esgrimista

martes, 2 de marzo de 2021

A propósito de Machu Picchu: El Incanato (poema)

 


Dorada época inmortal,

surgiste en los andes imponentes,

y al tiempo le hiciste un portal,

venciendo todo en forma eminente.

 

La agricultura gran tesoro,

su cosecha potencial riqueza,

gandulear grave desdoro,

no había pretextos de flaqueza.

 

Heliólatra fue su devoción,

con la mascaypacha portando,

la máxima veneración,

era el Inca representando.

 

Si de guerra preguntaban,

siete ejércitos fervorosos,

denodados atacaban,

y a la puesta victoriosos.

 

Su oro no era valorable,

lo utilizaban de ornamento,

qué arquitectura admirable,

no requiriendo cemento.

 

Cortemos la alienada venda,

de los incas somos sucesores,

evitemos que el Perú se ofenda,

no permitiendo más invasores.

 

 Esgrimista

lunes, 1 de marzo de 2021

Hoy Parque de las Leyendas da apertura a sus visitantes

 


El Parque de toda la vida anuncia que hoy 1 de marzo, abrirá sus puertas a su público; sin embargo, solo se permitirá un aforo del 30%. Según un comunicado de la Municipalidad de Lima, debido a la segunda ola de la Covid-19, se tuvo que cerrar. No obstante, ahora abre nuevamente.

 

También se informa que podrán visitar sus atractivos e instalaciones de lunes a sábado, en el horario de 9am – 5pm. Además, las entradas se pueden adquirir por medios virtuales. En su página leyendas.gob.pe/tienda Con el propósito de aminorar los acercamientos entre los visitantes y el personal de las boleterías, y en general.

 

Y como es obvio el uso de las mascarillas es obligatorio, según se indica en las cláusulas gubernamentales. Del mismo modo se señaló que tendrán que usar calzado cerrado, y someterse a un proceso para desinfectar a los visitantes.

 

Continuando con las medidas de seguridad, se medirá la temperatura de las personas antes que ingresen. Y si tienen un resultado mayor a 37.5 °C, no podrán entrar y se les postergará su boleto.

 

Por tanto, se ha previsto todas las medidas de seguridad para que la visita de los niños principalmente, sea una experiencia placentera y segura. Y si el recordado Felipe Benavides Barreda (presidente en el tiempo de su fundación), estaría satisfecho en que su obra no sea clausurada, ni mucho menos que los animalitos sufran de hambre, como aquellos tiempos en que el Parque estuvo cerrado al público.

 

Además, se ha previsto dos rutas para el recorrido de los visitantes: rojo y verde. Siendo en un solo sentido, pero respetando las distancias y evitando que se aglomeren los visitantes. Y, aunque muchas veces pasan desapercibidos, entre los atractivos que posee el Parque, figuran sus personajes botánicos. También se cuentan el Museo Kalinowski, el Museo de sitio Ernst W Middenforf, entre otros.

 

Por tanto, hoy 1 de marzo es un bonito día para dar apertura a nuestro entrañable Parque de las Leyendas. Un lugar y un paraíso que nos hace retroceder en el tiempo, en aquellas épocas en que al cruzar aquel puente, lo recordamos como si fuera inmenso, y por supuesto los animalitos que siempre nos deleitan con tan solo su presencia. Por tanto… ¡abre las chelas, Perú!


Esgrimista