sábado, 25 de septiembre de 2010

El ejército de sombras

J.M.

Marchando al unísono y con pisadas marciales, desfilan unos personajes sombríos, numerosos y tan bravos como lo fueron sus originales presencias. Era un ejército de sombras. Así como lo leen. Se habían separado de los cuerpos que los reflejaban, hartos de hacer todo lo que sus dueños hacían. Decidieron independizarse y conformar una hueste bravía e implacable, capaces de destruír a cuanto enemigo se cruzase en su camino.

Así que un buen día llegaron sin querer a toparse con los personajes que alguna vez les dieron origen, o sea el ejército de humanos, que ya no tenían sombras. Así que el encuentro fue inevitable. Se vieron cara a cara, se dieron miramientos de sorpresa. Y una vez que se identificaron, empezó la batalla. El ejército de humanos arremetió a todo galope hacia el ejército de sombras, y de igual manera estos últimos también emprendieron a toda carrera contra sus oponentes.

El resultado fue una invisible colisión entre carne y huesos con oscuridad y umbrales, así que no se llegaron a tocar, ya que el ejército de sombras era intangible para sus contrarios. Sin embargo, como ambos ejércitos estaban al filo de un abismo, los contornos del ejército de sombras no dejaron ver el peligro. Terminándose el enfrentamiento con la caída libre de los humanos al abismo, con sus respectivos gritos de pavor. Muriendo en el acto todos sus integrantes. No obstante, como todo tiene un origen y/o causa, al morir los humanos, desaparecieron las sombras. 

O mejor dicho se convirtieron en sombras muertas, que se dejaron caer en medio del desierto. Siendo devoradas por una bandada de sombras de buitres, quienes se dieron todo un festín con el ejército de sombras muertas, mientras que los cuerpos de los humanos se pudrieron en aquel abismo sin fondo.

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