sábado, 25 de septiembre de 2010

Helio rey

 
J.M.
 
Al ser un astro tan radiante,
tu energía nos hermana,
vuestro volumen es de gigante,
sin embargo, eres estrella enana.

Tu presencia alegra el día,
se te extraña en la oscuridad,
no podrías por voluntad pía,
en las noches darnos claridad.

Por tí las aves cantan,
también las plantas crecen,
hasta las ranas saltan,
pareciera que te obedecen.

Hace mucho te consideraban,
del montón un astro más,
pues tolomeicos profesaban,
sigues órbita con los demás.

Pero un día revolucionario,
el gran Copérnico establecería,
algo realmente extraordinario,
pero que nadie le creería.

Del heliocentrismo retractarse tuvo,
para poder escapar de la hoguera,
pues tantos opositores hubo,
como ortodoxos en madriguera.

Felizmente en la actualidad,
el sol ya es reconocido,
por toda mentalidad,
como antorcha del elegido.

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